La igualdad matrimonial impulsó el empleo de ambos miembros de las parejas gais y lesbianas en EE. UU.

Same-sex marriage supporters take part in a lesbian, gay, bisexual and transgender (LGBT) pride parade after losing in the marriage equality referendum, in Kaohsiung, Taiwan November 25, 2018. REUTERS/Tyrone Siu TPX IMAGES OF THE DAY - RC1B2794FA20
Progress towards marriage equality within the U.S. could have economic benefits.Image: REUTERS/Tyrone Siu
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El avance hacia la igualdad matrimonial en EE. UU. ha sido extremadamente rápido en los últimos veinte años. En 2004, Massachusetts se convirtió en el primer estado en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Siguiendo su ejemplo, cada vez más estados aprobaron la igualdad matrimonial, hasta que el fallo del Tribunal Supremo de EE. UU. de 2015 legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo a nivel federal. ¿Fueron estas modificaciones de la legislación matrimonial una revolución con un profundo impacto para gais y lesbianas? ¿O fueron solo una declaración formal que reconocía que los tiempos habían cambiado, pero sin consecuencias sustantivas más allá de un mayor número de licencias matrimoniales (y de divorcio)?

Hay motivos para creer que las consecuencias económicas de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo podrían ser importantes. Reformas similares del pasado —como la aprobación de leyes de divorcio unilateral— han aumentado sustancialmente la participación femenina en la fuerza laboral (Fernández et al., 2014). Por otro lado, el efecto podría ser pequeño. Los activistas LGBT han logrado varios éxitos en los últimos veinte años, impulsando una mejora constante y gradual de las actitudes hacia la homosexualidad, que ahora se vería reflejada en la legislación.

El impacto de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el empleo tampoco está claroa priori. El acceso al matrimonio podría haber aumentado el compromiso entre las parejas (Badgett, 2009) y reducido la incertidumbre económica, además de provocar cambios en los impuestos, las prestaciones del seguro médico y las leyes de adopción. Estos cambios podrían haber desincentivado que ambos miembros de algunas parejas del mismo sexo tuvieran empleo.

Por el contrario, los sentimientos homófobos —aunque se denuncian menos de lo que realmente existen— siguen estando muy extendidos (Coffman et al., 2017). Gais y lesbianas suelen sufrir discriminación por parte de empleadores, consumidores y compañeros de trabajo (Plug et al., 2004; Carpenter, 2007; Drydakis, 2009). Los investigadores ya han documentado mejoras en las actitudes y las normas sociales tras el reconocimiento de las relaciones entre personas del mismo sexo en EE. UU. (Keitzer et al, 2014; Tankard et al., 2017) y en Europa (Aksoy et al., 2018). En términos más generales, la legislación sobre derechos civiles puede influir en las costumbres sociales que perciben los empleadores (Donohue et al., 1991). Por tanto, es posible que la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo aumentara el empleo entre gais y lesbianas al impulsar un cambio en las normas sociales y reducir la discriminación contra las minorías sexuales.

Impacto positivo de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en el empleo

En un nuevo artículo, utilizo datos de 2008 a 2016 de la mayor encuesta disponible en EE. UU. (la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense) para comparar a las parejas del mismo sexo de los estados que introdujeron la igualdad matrimonial con las de los estados que aún no habían legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. A partir de estas comparaciones, concluyo que tras la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, era más probable que ambos miembros de las parejas gais y lesbianas tuvieran empleo. Este aumento (2,4 puntos porcentuales) es comparable al impacto de la aprobación de leyes de divorcio unilateral (Stevenson, 2007) o de la introducción de la píldora anticonceptiva (Bailey, 2006).

Observo un aumento similar en la probabilidad individual de tener empleo tanto para la persona que encabeza el hogar como para su cónyuge o pareja no casada. No observo diferencias al analizar por separado las parejas del mismo sexo formadas por hombres y las formadas por mujeres. También obtengo resultados similares al comparar parejas de distinto sexo y del mismo sexo dentro de un mismo estado a lo largo del tiempo. Además, los resultados económicos positivos de las parejas del mismo sexo no se produjeron a costa de los hogares de distinto sexo: los niveles de empleo de estas parejas se mantuvieron estables antes y después de la legislación sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Amplío el análisis para mostrar que, tras la introducción de la igualdad matrimonial, era más probable que las parejas del mismo sexo trabajaran a tiempo completo y más horas a la semana. Sorprendentemente, no parece que las parejas gais y lesbianas tuvieran más probabilidades de tener hijos pese a la ampliación del acceso al matrimonio. No encuentro indicios de un aumento repentino de la migración a los estados que legalizaron el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por último, como muestra la Figura 1, los principales resultados también se confirman con datos distintos, procedentes de la Encuesta de Participación en los Ingresos y los Programas (SIPP). Además, todas las estimaciones correspondientes al período anterior a los cambios legislativos son estadísticamente indistinguibles de cero. Estos resultados descartan la hipótesis de que las mejoras en el mercado laboral se debieran en realidad a cambios en las actitudes de la población general antes de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

Image: SIPP

La discriminación como mecanismo subyacente

Aporto pruebas que respaldan la hipótesis de que la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo redujo la discriminación en el mercado laboral y, por tanto, elevó los niveles de empleo entre los trabajadores gais y lesbianas.

El aumento estimado del empleo no parece concentrarse en las parejas del mismo sexo casadas, sino que también alcanza a las parejas no casadas del mismo sexo, a las personas solteras y a quienes conviven con su pareja «en el armario» y ocultan sus preferencias sexuales. La proporción de trabajadores gais y lesbianas en ocupaciones dominadas por hombres, incluidos trabajos manuales históricamente intolerantes (Plug et al.,2014), aumentó tras la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. También se observó una disminución sustancial y duradera de las búsquedas en Google de términos homófobos después de su legalización.

Conclusiones para las políticas públicas

Al igual que el aumento de la participación femenina en la fuerza laboral observado en las últimas décadas, la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo propició una mayor integración de estas parejas en el mercado laboral. Un aumento del 2 por ciento en la probabilidad de tener empleo para el 5 por ciento de la fuerza laboral de EE. UU. (una estimación aproximada de la población gay y lesbiana) podría haberse traducido en 160.000 personas más con empleo.

La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo puede, por tanto, estimular el crecimiento económico y una asignación más eficiente del capital humano. Muchos países de América Latina han legalizado recientemente el matrimonio entre personas del mismo sexo o están considerando cambiar su legislación matrimonial. Al mismo tiempo, en la mayoría de los países de África y el Sudeste Asiático se condena al ostracismo la homosexualidad o apenas se la tolera. India acaba de abolir su ley colonial de sodomía, vigente desde hacía 150 años. Este artículo sugiere que esas leyes pueden afectar los resultados laborales en esos países y ofrece una justificación económica para respaldar la igualdad matrimonial.

Este estudio también sugiere que el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo por parte de las instituciones estadounidenses es mucho más que palabras: es un acto poderoso. Cada decisión legislativa ha enviado una señal a empleadores, compañeros de trabajo, consumidores y personas LGBT de que las normas sociales han cambiado y de que la discriminación ya no se tolera.

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