¿Cómo puede África preparar su sistema educativo para el mundo posterior a la COVID?

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  • La innovación en la educación se ha convertido en una prioridad importante debido a la COVID-19.

  • La reciente llegada de tecnologías a África debe ser aprovechada por el sector educativo, que ha sufrido duramente los efectos de la pandemia.

  • Los gobiernos africanos deben invertir en una educación en línea gratuita y de alta calidad para todos los africanos.

  • Lindiwe Matlali es una de las Innovadoras Sociales del Año 2020 de la Fundación Schwab.

Este año, Kenia declaró perdido el año escolar 2020 y anunció que los alumnos de primaria y secundaria volverían a clase en enero. De hecho, la COVID-19 ha dejado fuera de la escuela a 250 millones de niños de educación primaria y secundaria solo en África.

Debido a la pandemia, el tema de la innovación en la educación nunca ha sido tan crucial. Mientras que la mayoría de los países desarrollados trasladaron sus clases en línea con facilidad, muchos países en desarrollo se han visto en dificultades debido a la falta de infraestructura y al alto coste de los datos.

Sudáfrica figura entre los países con los datos más caros del mundo, lo que genera dificultades para implementar el aprendizaje digital, especialmente en las zonas rurales.

Es urgente debatir este asunto a escala de todo el continente africano.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial para impulsar la innovación social?

Por qué lo bueno no basta

El 30 de marzo de 2020, tres días después de que el presidente Cyril Ramaphosa anunciara el confinamiento nacional en Sudáfrica, Africa Teen Geeks (ATG) puso en marcha la escuela digital STEM Digital Lockdown en colaboración con el Departamento de Educación Básica.

Ha llegado a más de 500.000 alumnos en todo el país a través de la plataforma MsZora, una plataforma educativa basada en inteligencia artificial que ofrece clases gratuitas en directo impartidas por profesores cualificados. Está disponible para todos los sudafricanos que tengan acceso a un ordenador e Internet. Las clases se graban y se comparten en redes sociales como YouTube para consultarlas en el futuro.

Sin embargo, si Sudáfrica tiene más de 12 millones de alumnos en su sistema de educación básica, ¿cómo es posible que solo 500.000 niños hayan podido acceder a estas clases? La desigualdad es la respuesta.

Muchos han depositado su confianza en el «salto de rana» (leapfrogging). El mejor ejemplo de ello ha sido el salto directo de África a los teléfonos móviles, evitando casi por completo la tecnología de línea fija.

Lindiwe Matlali, directora ejecutiva, Africa Teen Geeks

Si bien el aprendizaje en línea desempeña un papel fundamental en la educación a distancia durante la pandemia de coronavirus, las consecuencias de pasar a la enseñanza en línea son devastadoras para los más pobres.

Comprender por qué existe la brecha digital

Un informe de la Cámara de los Lores de 2017 declaró que «la alfabetización digital debería ser el cuarto pilar de la educación de un niño, junto con la lectura, la escritura y las matemáticas, y debe contar con recursos y enseñarse en consecuencia».

Según la plataforma Internet para Todos del Foro Económico Mundial, existen cuatro razones principales por las que tantas personas africanas siguen sin conexión:

1. No se dispone de una conexión fiable y rápida – El 31 % de la población mundial no tiene cobertura 3G, mientras que el 15 % carece de electricidad. En el África subsahariana, unos 600 millones de personas (casi dos tercios de la población de la región) no tienen electricidad de forma regular, y esta situación afecta a casi una cuarta parte de las personas que viven en el sur de Asia.

2. El coste de los dispositivos y de la conectividad no es realista – Otro factor que impide a muchas personas acceder a Internet, que afecta especialmente al 13 % de la población mundial que vive por debajo del umbral de pobreza. La banda ancha solo es asequible para el 100 % de la población en 29 países.

Image: Foro Económico Mundial

3. Falta de competencias, concienciación y aceptación cultural – Un obstáculo clave para muchas competencias es la educación, ya que el 15 % de los adultos del mundo se considera analfabeto. Los problemas culturales también influyen, ya que las mujeres tienen hasta un 50 % menos de probabilidades de utilizar Internet que los hombres.

4. El uso local es imposible o difícil de promover – Por su propia naturaleza, el aprendizaje en línea crea barreras, ya que la gran mayoría (80 %) del contenido en línea solo está disponible en 10 idiomas. Según algunas estimaciones, África tiene aproximadamente 2.000 idiomas diferentes. Aún existe un escepticismo general sobre el uso de la tecnología en algunas comunidades, donde muchas personas solo confían en lo que pueden ver y utilizar directamente.

¿Cómo puede África reorientar su sistema educativo en la era de la COVID?

La revolución tecnológica que recorre el mundo empieza a tener un profundo impacto en el continente, lo que ofrece la oportunidad de reiniciar el sistema y reimaginar el panorama educativo abordando el reto de la exclusión, para lograr una educación de calidad para todos.

Muchos han depositado su confianza en el «salto de rana» (leapfrogging); la idea de que África puede dejar atrás su pobreza y su herencia colonial saltándose etapas enteras del desarrollo. El mejor ejemplo de ello ha sido el salto directo de África a los teléfonos móviles, evitando casi por completo la tecnología de línea fija. Aunque todavía estamos trabajando para consolidar lo básico, la tecnología debe utilizarse como acelerador.

¿Cómo puede lograrse esto en la práctica?

1. Internet y otras infraestructuras deben considerarse una necesidad básica

La pandemia ha derribado fronteras, lo que nos permite centrarnos en programas panafricanos. En el contexto de la educación, la infraestructura se refiere tanto a la infraestructura de TIC como a la infraestructura física de las escuelas.

El coste y el acceso a Internet son factores críticos. Los gobiernos africanos deben comprender de inmediato que el acceso a Internet se ha convertido en un servicio esencial y en una necesidad básica. La Unión Africana debería aprovechar esta oportunidad para liderar un proyecto de infraestructura de banda ancha en todo el continente, financiado conjuntamente por los países africanos, con el fin de acelerar el acceso a la banda ancha en África.

La infraestructura educativa, especialmente en las zonas rurales, se encuentra en crisis, y muchas escuelas no tienen acceso a agua potable ni a instalaciones sanitarias. Aproximadamente el 70 % de las escuelas de Sudáfrica no dispone de biblioteca y el 81 % no cuenta con laboratorio, según un proyecto del Pulitzer Centre de 2018, «Upholding 29(1)(a) in South Africa: The Right to Basic Education» (Defender el artículo 29(1)(a) en Sudáfrica: el derecho a la educación básica).

También es urgente modernizar la estructura básica y los recursos que se proporcionan a las escuelas y a los docentes.

2. Dar prioridad al aprendizaje a distancia

Dado que no se sabe con certeza cuándo reabrirán totalmente las escuelas, debe prestarse atención al aprendizaje a distancia basado en la tecnología, con clases impartidas mediante sesiones en directo o contenidos pregrabados.

Los gobiernos africanos deben invertir en una educación en línea gratuita y de alta calidad para todos los africanos. Aunque el acceso a Internet y a los dispositivos constituye un obstáculo, especialmente en las zonas rurales, las instituciones de educación superior, como la Universidad de Witwatersrand, han demostrado que es posible distribuir dispositivos y datos a quienes los necesitan.

3. Renovar las competencias digitales y los planes de estudio

La falta de competencias digitales en África puede abordarse mediante la inversión en infraestructura de banda ancha, alianzas e inversión en educación digital, el acceso a financiación liderado por el Banco Africano de Desarrollo y la recuperación educativa.

Es necesaria la colaboración en materia educativa, especialmente con la introducción de la informática y la robótica para impulsar las competencias de la Cuarta Revolución Industrial en África, yendo más allá de la alfabetización informática básica.

La recuperación educativa implica evaluar y revisar el currículo académico para que sea pertinente y refleje las demandas del mercado y las realidades locales, al tiempo que se adapta a un entorno no presencial. Conscientes de que los empleos del futuro requerirán nuevas competencias, el Departamento de Educación Básica de Sudáfrica está desarrollando actualmente el currículo de Programación y Robótica para cerrar la brecha de competencias digitales entre lo que tenemos y lo que buscará la industria. Los sistemas educativos renovados deben ser capaces de formar tanto empleados como emprendedores.

La juventud africana rebosa ideas tecnológicas innovadoras y motivación, y la necesidad es la madre de la innovación. Imagínese lo que podría hacer un joven africano que supiera programar y tuviera conocimientos sobre tecnologías emergentes como la IA o la RV. El momento de reorientarse y garantizar que África se transforme tras la COVID-19 es ahora.

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