LONDRES, 29 de diciembre (Thomson Reuters Foundation) - A medida que 2017 llega a su fin, el término «resiliencia» se ha convertido en una palabra de moda para muchas organizaciones humanitarias y gobiernos que se proponen prepararse para grandes desastres, de modo que cualquier recuperación sea mucho más fácil.
La resiliencia abarca una amplia gama de desastres, desde inundaciones y sequías provocadas por el cambio climático hasta crisis económicas y epidemias.
En primera línea de estos cambios están las comunidades: personas que se unen por una causa común para beneficiar a la población en general.
Estas son cinco comunidades que hicieron del mundo un lugar más resiliente en 2017:
1. ACCESO A LA ENERGÍA - LOS NEOYORQUINOS INTERCAMBIAN ENERGÍA DOMÉSTICA
La energía renovable estuvo en la agenda este año, mientras se desplomaba el precio de la energía eólica y solar y los alcaldes de 25 ciudades se comprometían en noviembre, durante las conversaciones internacionales sobre el clima, a reducir sus emisiones de carbono a cero neto para 2050.
En la ciudad de Nueva York unos vecinos de Gowanus Canal y Park Slope, que vivían frente a frente, descubrieron cómo intercambiar el excedente de energía solar mediante un sistema llamado TransActive Grid y electrificaron su comunidad.

Se han puesto en marcha iniciativas locales similares en Australia, Finlandia y Sudáfrica, y los expertos afirman que esto podría anunciar una revolución energética mundial, a medida que las comunidades toman el control directo de su acceso a la energía.
2. TECNOLOGÍA - JÓVENES DE NÍGER USAN TELÉFONOS INTELIGENTES PARA CARTOGRAFIAR INUNDACIONES
En Níger, jóvenes equipados con teléfonos inteligentes y botas utilizaron datos para cartografiar los riesgos de inundación.
En uno de los países más pobres del mundo, las inundaciones causaron la muerte de al menos 56 personas y destruyeron miles de viviendas durante la temporada de lluvias de 2017, según el Ministerio del Interior, mientras los residentes temían que las labores de reconstrucción no avanzaran con suficiente rapidez.
Un equipo de 20 «investigadores» —un grupo de estudiantes y jóvenes profesionales de OpenStreetMap Niger— cartografió en sus teléfonos inteligentes las zonas propensas a inundaciones de dos distritos de Niamey.
A finales de agosto, el grupo había elaborado una lista de más de 15.000 propiedades y edificios en riesgo, que se envió al Ministerio del Interior de Níger para ayudar a orientar las labores de ayuda en caso de inundación.
3. PEQUEÑAS EMPRESAS - HABITANTES DE LOMBOK COMBATEN LA POBREZA CON TOTOPOS
En la isla indonesia de Lombok, unos crujientes totopos y pasta de camarón transformaron a una ama de casa que dependía de los ingresos inestables de su marido en el principal sostén económico de la familia.
En un barrio costero con escaso desarrollo, donde la mayoría de la gente vive de la pesca, un pequeño proyecto de desarrollo destinado a diversificar los ingresos ayudó a las mujeres y a las personas más pobres a conseguir un trabajo estable.
Un proyecto enseñó a las mujeres a preparar y empaquetar los aperitivos en la localidad, y luego los enviaban a ciudades más grandes para venderlos.
4. RECICLAJE - ARQUITECTOS MEXICANOS USAN BOTELLAS DE PLÁSTICO PARA CONSTRUIR REFUGIOS TRAS UN TERREMOTO
Después de que un terremoto de magnitud 7,1 sacudiera México en septiembre, causara al menos 369 muertes y dejara a miles de personas sin hogar, arquitectos pidieron a las comunidades de la localidad de Jojutla, en el estado de Morelos, que donaran botellas de plástico vacías.
Las llenaron de escombros y organizaciones humanitarias locales enseñaron a la gente a utilizarlas para construir refugios de emergencia sencillos que protegieran a quienes se habían quedado sin hogar y estaban expuestos a réplicas y temblores.
Los llamados «ladrillos de botella» resultaron ser cuatro veces más resistentes a los terremotos que el hormigón gracias a su flexibilidad, según los expertos.
5. ATENCIÓN SANITARIA - ÁFRICA COMBATE LAS FÍSTULAS CON DINERO MÓVIL Y EMBAJADORES COMUNITARIOS
La fístula obstétrica, una dolorosa lesión relacionada con el parto, sigue arruinando la vida de millones de niñas y mujeres en los países en desarrollo. En África están en marcha diversas iniciativas comunitarias para fomentar una mejor atención.
Entre ellas se incluyó la formación de embajadores comunitarios en Camerún para animar a las mujeres con fístula a recibir tratamiento, la entrega de dinero para el transporte a hospitales en Tanzania y líneas telefónicas de atención médica para mujeres en zonas remotas de Burundi.
También se reclutó a hombres para las llamadas «escuelas para maridos», creadas para informarles de los peligros de los partos en casa y los matrimonios infantiles; mientras tanto, en Etiopía se formaba a decenas de cirujanos especializados en fístulas.
(Información de Adela Suliman; edición de Belinda Goldsmith; cite a Thomson Reuters Foundation, el brazo benéfico de Thomson Reuters, que cubre noticias humanitarias, derechos de las mujeres, trata de personas, derechos de propiedad, cambio climático y resiliencia. Visite http://news.trust.org)

