Un «intraemprendedor» es alguien que actúa como emprendedor mientras trabaja en una gran organización.
Los intraemprendedores sociales son empleados talentosos y ambiciosos que quieren utilizar los recursos de su empresa para generar un impacto social y ambiental positivo.
Las empresas pueden fomentar el intraemprendimiento social creando una cultura de innovación, promoviendo la colaboración y midiendo el impacto social, ambiental y de gobernanza.
Un «intraemprendedor» es alguien que actúa como emprendedor mientras trabaja en una gran organización. Los intraemprendedores sociales son empleados talentosos y ambiciosos que quieren utilizar los recursos de su empresa para generar un impacto social y ambiental positivo. En un momento en que los mundos de los negocios y el desarrollo sostenible se acercan, los intraemprendedores sociales están asumiendo puestos de liderazgo.
Para las empresas que quieren situar el valor para las partes interesadas en el centro de sus actividades y aplicar políticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), estos «emprendedores internos» son colaboradores fundamentales. Encontrar formas de apoyar y amplificar su trabajo se perfila como una estrategia clave para aumentar las ventajas competitivas, especialmente cuando las empresas buscan reorientarse tras la pandemia de COVID-19 para ser más inclusivas y receptivas.
No faltan intraemprendedores en las organizaciones, y cada vez se reconoce más su contribución al desarrollo de nuevos productos, iniciativas, servicios y modelos de negocio. Sin embargo, muchos trabajan de forma aislada. Esto significa que su impacto puede ser puntual o perderse entre las actividades cotidianas de la empresa. Las empresas deben sistematizar y ampliar su alcance e impacto. En la Cumbre de Impacto en el Desarrollo Sostenible (SDI) del Foro Económico Mundial de este año, empresas líderes compartieron cómo están trabajando para lograrlo. Surgieron tres temas comunes.
1. Crear una cultura de innovación más amplia
Este es un primer paso importante para motivar a los intraemprendedores. Los panelistas coincidieron en que las intervenciones aisladas no cambian la cultura organizativa y que el cambio debe empezar desde arriba: debe formar parte de una estrategia empresarial clara, con objetivos ESG integrados en las metas de negocio de toda la organización.
La realidad es que la presentación de informes ESG suele ser un ejercicio retórico y, si no está vinculada al negocio y la estrategia centrales, nunca irá más allá, afirmó uno de los panelistas, Harald Nusser, responsable de Global Patient Solutions en Gilead e intraemprendedor social corporativo de la Fundación Schwab. «Para mí, el intraemprendimiento social no es otra cosa que impulsar un proceso deliberado, originado en una empresa, cuyo propósito es cambiar fundamentalmente los componentes y las estructuras que impiden crear resultados positivos para la sociedad».
Para lograrlo, Nusser recomienda empezar por los resultados y no por los productos o actividades, lo que permite a las empresas ir más allá de una perspectiva ESG centrada en los riesgos y considerar ESG como una necesidad empresarial y una oportunidad para crear valor, generar un impacto positivo y obtener una ventaja competitiva.
2. Promover la colaboración más allá de los límites de la empresa
Los intraemprendedores sociales colaboran de forma natural y establecen conexiones dentro y fuera de sus empresas; hay que apoyarlos y animarlos a hacerlo más. Este tipo de colaboración puede generar un impacto considerable. Por ejemplo, el programa 100+ Accelerator, una colaboración entre Coca-Cola, Anheuser-Busch InBev, Colgate-Palmolive Company y Unilever, busca poner a prueba y ampliar soluciones innovadoras, y financia la innovación sostenible en las cadenas de suministro. En dos años recaudó 200 millones de dólares estadounidenses para encontrar mejores formas de hacer negocios, especialmente en lo relativo al uso del agua, las prácticas agrícolas y el cambio climático.
Otro ejemplo es TRANSFORM Survive & Thrive: una plataforma colaborativa que busca inspirar, apoyar y conectar empresas de impacto cuya continuidad se ve amenazada por la COVID-19. La desarrollaron Unilever, el Ministerio de Asuntos Exteriores, de la Commonwealth y de Desarrollo del Reino Unido (FCDO) y la organización EY, a través de su programa EY Ripples.
Africa Improved Foods (AIF) es una alianza público-privada creada por un intraemprendedor de Royal DSM junto con el Gobierno de Ruanda y un consorcio de patrocinadores. Amar Ali, presidente de la región de África de Royal DSM y director ejecutivo fundador de AIF, ha mejorado la vida de más de 1,5 millones de personas a través del Programa Mundial de Alimentos, estableciendo el mayor programa contra el retraso del crecimiento de la región, generando 50 millones de dólares de ingresos para la empresa y convirtiéndola en líder del mercado en Ruanda y Kenia.
3. Garantizar que el intraemprendimiento social permita lograr avances cuantificables
Aunque la mayoría de las empresas cuentan con objetivos y políticas ESG, a muchas les resulta difícil llevarlos a la práctica. Una encuesta mundial sobre ESG revela que el 46 % de las empresas considera que el aspecto social es el más difícil de integrar en sus organizaciones.
La capacidad de medir los avances es un factor clave que puede ayudar a convertir las políticas ESG en impacto y valor para los accionistas. Las métricas aportan transparencia y hacen que las organizaciones rindan cuentas por apoyar a sus intraemprendedores sociales. También permiten detectar carencias y aspectos que deben mejorarse, y motivan a los intraemprendedores sociales a colaborar y trabajar para seguir avanzando.
¿Qué es la Alianza de Respuesta a la COVID para el Emprendimiento Social?
Como paso importante para facilitar la medición de ESG a las empresas, el año pasado el Consejo Empresarial Internacional del Foro Económico Mundial presentó un conjunto de métricas universales para medir el capitalismo de las partes interesadas. Las métricas se basan en normas y marcos existentes y se desarrollaron a lo largo de un año de colaboración sin precedentes entre la organización EY, Bank of America, Deloitte, KPMG y PwC, con el apoyo de más de 100 organizaciones, inversores y empresas. Están concebidas para aplicarse a todos los sectores y regiones y alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de modo que las empresas puedan hacer un seguimiento coherente.
Por supuesto, las métricas por sí solas no se traducen automáticamente en mejores resultados ESG: como cualquier otra prioridad empresarial, el capitalismo de las partes interesadas depende de la ejecución. Hacer que nuestras organizaciones y mercados sean más resilientes y sostenibles es un proceso de gestión del cambio que se emprende una vez en la vida. Debemos integrar la sostenibilidad y ESG en todos los servicios que ofrecemos y en los que ofrecen nuestros clientes. Esto exigirá una transformación corporativa y una colaboración innovadora, así como el compromiso de apoyar a los intraemprendedores sociales y a los promotores de ESG.
Tenemos ante nosotros la oportunidad de una generación, quizá la obligación de una generación, de aprovechar de verdad el poder de las empresas y nuestros ecosistemas para trabajar juntos y redefinir el papel de las corporaciones como organizaciones de impacto neto positivo en nuestro futuro colectivo. Los intraemprendedores sociales, alentados por la cultura y las prioridades de una organización, pueden ser agentes de cambio fundamentales: no solo generan ideas innovadoras para atender necesidades internas, sino que también aportan valor a todas las partes interesadas.
Más información sobre los Premios de Intraemprendimiento Social Corporativo de la Fundación Schwab y sobre nuestro programa para intraemprendedores sociales corporativos con Yunus Social Business, Unusual Pioneers. Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de la organización EY global ni de sus firmas miembro.

