A lo largo de la historia, se han utilizado enfoques colectivos para reunir a las personas, resolver problemas, desarrollar resiliencia e impulsar cambios.
Pero, a medida que el mundo afronta problemas cada vez más complejos, se necesitan nuevas formas de abordar colectivamente las cuestiones sociales.
La innovación social colectiva puede generar un impacto social a gran escala y crear futuros más equitativos y sostenibles para las generaciones venideras.
Desde los movimientos y la ayuda mutua hasta la creación de coaliciones, a lo largo de la historia las personas han iniciado y sostenido el cambio social mediante enfoques colectivos. Este trabajo puede abordar problemas complejos que los actores individuales no pueden resolver por sí solos. En cambio, los enfoques colectivos reúnen a grupos diversos para compartir conocimientos, cocrear soluciones, promover políticas basadas en evidencia y poner en común datos, recursos y financiación.
Pero las grandes transiciones que afronta hoy el mundo —incluidos los rápidos cambios económicos, tecnológicos, geopolíticos, ambientales y sociales— exigen replantearnos cómo trabajamos colectivamente. Las nuevas formas de abordar estos desafíos irán más allá de los productos, los servicios y los modelos de prestación para centrarse, en cambio, en transformar las maneras en que las personas colaboran para impulsar el cambio.
El poder de la innovación social colectiva
La innovación social colectiva sienta las bases para lograr un impacto social a gran escala, lo que permite a grupos y organizaciones generar efectos de gran alcance. Un nuevo informe de la Fundación Schwab, El futuro es colectivo: impulsar la innovación social colectiva para abordar los mayores desafíos de la sociedad, muestra cómo los innovadores sociales colectivos están creando sistemas más equitativos y sostenibles para las generaciones venideras.
Entre los tres beneficios clave de la innovación social colectiva se encuentran:
1. Desarrollar narrativas compartidas
La innovación social colectiva une a grupos diversos que antes no habían trabajado juntos y desarrolla narrativas compartidas que permiten cooperar, coordinar funciones y mantener el trabajo a lo largo del tiempo. Estas narrativas ofrecen a los participantes una forma de encontrar una causa común, sin dejar de permitir flexibilidad en los objetivos y enfoques.
Por ejemplo, la mayor alianza indígena de conservación del mundo, la Alianza de las Cabeceras Sagradas del Amazonas, ha reunido a 30 pueblos indígenas que antes estaban fragmentados. Han desarrollado un Plan bioregional para ayudar a proteger 86 millones de acres de selvas tropicales de gran riqueza biocultural, fundamentales para mantener el ciclo hidrológico de la Tierra.
De manera similar, la organización sin fines de lucro con sede en Estados Unidos Community Solutions trabaja en casi 250 comunidades de todo el mundo para acabar con la falta de vivienda. Su labor busca sustituir la creencia dominante de que la falta de vivienda es un problema insoluble por una nueva narrativa: que puede resolverse cuando los socios arraigados en cada lugar se unen para aplicar métricas y estrategias compartidas.
2. Reunir y asignar recursos mancomunados
La innovación social colectiva facilita nuevas relaciones y la participación de diversas partes interesadas, incluidos socios, financiadores, inversores y responsables de políticas. Al fomentar la colaboración, sobre todo entre los sectores privado y público, puede reducir la fragmentación y aprovechar una gran variedad de ideas y recursos para resolver problemas complejos.
La Alianza de Financiamiento para la Saludreúne a gobiernos, donantes, empresas del sector privado y comunidades para captar y desplegar una cantidad de financiación sin precedentes —casi 660 millones de dólares— destinada a los sistemas de atención primaria y de salud comunitaria de África.
La organización alemana sin fines de lucro ProjectTogether, también reúne financiación al convocar a gobiernos y organizaciones del sector privado para mancomunar fondos que apoyan proyectos de acción colectiva. En 2024, ProjectTogether reunió 4,5 millones de euros para iniciativas de apoyo a la democracia, la integración de personas refugiadas y la nutrición y la agricultura sostenibles.
3. Fortalecer la capacidad de acción y aprovechar los conocimientos de base
La innovación social colectiva pone el énfasis en el liderazgo cercano y la inclusión de actores de base en el proceso de cambio. Al aprovechar las experiencias reales de las comunidades a las que sirven e involucrarlas en todas las etapas del proceso, los innovadores sociales colectivos pueden fortalecer su capacidad de acción e impulsar sus propias soluciones. Este enfoque transforma dinámicas de poder arraigadas y fomenta redes comunitarias para crear un cambio duradero.
Un ejemplo destacado es Shikshagraha, un movimiento ciudadano por la educación dedicado a mejorar las escuelas públicas de la India. Mediante colectivos con múltiples partes interesadas y subcolectivos a nivel de distrito y comunidad, Shikshagraha aprovecha las ideas y la participación de decenas de miles de líderes escolares para lograr pequeñas mejoras en 74 distritos escolares.
El Instituto Tamarack para la Participación Comunitaria es otro ejemplo de cómo la innovación social colectiva puede fortalecer la capacidad de acción. Esta red de 180 colaboraciones locales en 500 municipios de Canadá aplica enfoques propios y adaptados a cada lugar para erradicar la pobreza en todo el país.
El futuro es colectivo
Los enfoques colectivos no son nuevos, pero la magnitud y la complejidad de los desafíos sociales han crecido de forma inconmensurable en los últimos años. Ya no basta con responder a estos desafíos mediante la labor de organizaciones, grupos e instituciones aislados. Es más probable encontrar soluciones en los puntos de encuentro entre sectores, disciplinas y comunidades.
En una época de profunda fragmentación y polarización, la innovación social colectiva ofrece una vía hacia soluciones inclusivas y sostenibles. No es solo un enfoque alternativo, sino un aspecto esencial del trabajo en un mundo interconectado y complejo. Al reconocer el poder de la colaboración e invertir en mecanismos que posibiliten la acción colectiva, podemos crear un mundo más equitativo, resiliente e interconectado.
Se acabó el tiempo de los esfuerzos aislados. El futuro es colectivo.
Francois Bonnici, director de la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social, también contribuyó a este artículo.


