Ser popular en el trabajo es algo bueno, pero no por el motivo que quizá crees

A clerk closes the door before a round table talk on the shifting of lower import prices to customers due to the strong Swiss franc in Bern August 10, 2011.REUTERS/Pascal Lauener (SWITZERLAND - Tags: POLITICS BUSINESS) - RTR2PS81
"The most likable people are those who cooperate with others, are helpful, share, and follow the rules."Image: REUTERS/Pascal Lauener
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Puede que asocies ser popular en la oficina con sonrisas fingidas, adular a los jefes y participar en juegos políticos maquiavélicos.

Esas tácticas quizá aumenten un tipo de popularidad —tu estatus—, pero probablemente perjudiquen el otro: que caigas bien.

Y es este último aspecto el que más importa para el éxito a largo plazo, según Mitch Prinstein, psicólogo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y autor del nuevo libro «Popular».

Prinstein dijo a Business Insider que, en efecto, deberíamos intentar ser más populares en la oficina, en el sentido de ser auténticos miembros del equipo, no manipuladores falsos.

El libro de Prinstein se basa en su curso sobre la psicología de la popularidad (que también es bastante popular), que ha impartido en Princeton y en la UNC, y a través de la plataforma de aprendizaje en línea Coursera. El curso se basa en décadas de investigación sobre el comportamiento, incluida la suya propia.

Estoy haciendo el curso de Coursera y, en él, Prinstein distingue entre los dos tipos de popularidad mencionados antes. Están lo que él llama preferencia social (caer bien) y reputación social (estatus). Es en la primera en la que deberíamos trabajar; el éxito que solemos asociar con un estatus elevado llegará después.

«Caer bien es uno de los bienes más valiosos, no solo en el mundo empresarial, sino también en todas nuestras relaciones sociales», nos dijo Prinstein. «Deberíamos invertir en ello tanto como invertimos en cualquier otra cosa que esperamos que mejore nuestras vidas».

Eso no significa que esté proponiendo que abandones tus sueños de ascender en la jerarquía de tu empresa o de alcanzar renombre en tu campo. Dice que no deberías asociar el éxito con ser un canalla despiadado.

«Creo que está bien siempre que alguien no persiga el estatus a costa de caer bien», dijo Prinstein. «Pero las maneras más fáciles de ganar estatus consisten en hacer cosas que impedirían que cayeras bien: ser agresivo, centrarse en uno mismo e intentar dominar a los demás». Como se señala en «Popular», se ha descubierto que ese comportamiento provoca sentimientos de soledad e infelicidad.

En su libro, Prinstein cita investigaciones que muestran que «las personas que mejor caen son las que cooperan con los demás, ayudan, comparten y respetan las reglas», y que este comportamiento sí está correlacionado positivamente con el éxito.

«No creo que eso signifique que debamos intentar ser sumisos ni renunciar a nuestros propios sentimientos, creencias y valores solo para obtener aprobación», nos aclaró Prinstein. En otras palabras, no finjas para ganarte el favor de los demás.

«Pero sí creo que debemos esforzarnos... por hacer cosas que tengan en cuenta las necesidades de los demás y por demostrarles que de verdad queremos relacionarnos con ellos; no utilizarlos para nuestros propios fines, sino relacionarnos con ellos de verdad», dijo.

Hay años de investigación que demuestran que las personas populares por su preferencia social tienen más éxito, pero seguro que se te ocurren ejemplos de tu propia vida y de la cultura popular. «Quiero decir, es increíble cuánto damos el beneficio de la duda a quienes nos caen bien, cuánto estamos dispuestos a hacer por ellos y cuánto tendemos naturalmente a pensar bien de ellos», dijo Prinstein.

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