El ritmo de adopción de la IA puede hacer que muchas organizaciones se sientan abrumadas ante proyectos ambiciosos de transformación digital.
Probar un enfoque distinto de la IA —el «tinkering consciente»— crea un espacio de bajo riesgo para que los equipos experimenten.
Aquí presentamos un marco práctico para fomentar la innovación tecnológica en entornos con recursos limitados.
¿Cómo integrar la IA para impulsar un impacto significativo y sostenible? Si sigues las ideas convencionales, podrías formular una estrategia de IA, identificar casos de uso importantes alineados con tus objetivos, asignar recursos abundantes e iniciar proyectos complejos. Este modelo clásico descendente presupone varias cosas: que la dirección reconoce el potencial de la IA, que los casos de uso viables están claros, que los empleados tienen ganas de cambiar sus flujos de trabajo y que la infraestructura organizativa —los procesos de gobernanza, la gestión de datos y los sistemas de TI— está preparada para esos proyectos.
En realidad, casi nunca se dan esas condiciones. Desde luego, no era el caso de Ashoka. Con oficinas en más de 30 países y una red de aproximadamente 4.000 Fellows, Ashoka es la mayor red de emprendedores sociales del mundo. Tras unos primeros experimentos en 2022, creamos un laboratorio de IA específico en septiembre de 2023. La motivación: no esperar a tener una estrategia de IA para la organización; empezar a experimentar para hacer posible una estrategia de IA.
Hasta ahora, dos miembros del personal hemos creado 25 prototipos. Entre ellos hay ideas evidentes, como un chatbot con acceso al conocimiento de Ashoka y una herramienta para encontrar colaboradores entre nuestro personal de todo el mundo. También hay aplicaciones inesperadas, como una experiencia de juego de roles que pide a colegas que expliquen la visión de Ashoka a un grupo de niños de 8 años en una conversación en tiempo real.
Hoy, las aplicaciones de IA ahorran a la organización un tiempo equivalente al de varios empleados a tiempo completo, y empieza a tomar forma una estrategia integral de IA. Llamamos a nuestro enfoque «tinkering consciente». El nombre procede del informe IA para el impacto: el marco PRISM para una IA responsable en la innovación social del Foro Económico Mundial, que presenta nuestro enfoque. Nos gusta el término, lo hemos adoptado internamente y creemos que también podría ser pertinente para otras organizaciones.
Tinkering consciente con IA
El tinkering consciente con IA aborda la aversión al riesgo, los recursos limitados, la resistencia al cambio y la falta de una estrategia de IA, empezando con poco y construyendo de forma iterativa sobre los logros. Un ciclo virtuoso de tres pasos sencillos nos permitió fomentar la innovación y acelerar la preparación para la IA sin incurrir en grandes costes ni riesgos.

Las ideas para prototipos pueden surgir de cualquier parte de la organización. Si un prototipo no genera el valor que esperábamos, solo habremos invertido entre 40 y 80 horas en aprender algo. Si lo genera, habrá datos que justifiquen una inversión mayor y colegas entusiasmados para hacerlo realidad.
Cuantos más prototipos creábamos, más preparada para la IA estaba Ashoka. Por ejemplo, un prototipo inicial podría exigir que el equipo jurídico resolviera un problema concreto de privacidad de datos o que el equipo de TI añadiera una función nueva a un servidor. Con esas mejoras implementadas, la siguiente idea podría exigir un mayor grado de preparación para la IA que la anterior. Cada ciclo también anima a más equipos a experimentar con la tecnología, lo que contribuye a su adopción.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para promover la innovación social?
La rapidez y el impulso de la preparación para la IA se equilibran con el componente «consciente» del tinkering consciente. Este subraya que los prototipos deben mantenerse dentro de los límites de lo que la organización puede gestionar de forma fiable y responsable. Si no hay procesos de gobernanza que garanticen el cumplimiento legal y ético, no se pueden crear prototipos que procesen datos sensibles. Si la infraestructura de TI no es sólida, no se puede crear una aplicación que respalde procesos empresariales críticos. Los prototipos solo deberían mejorar ligeramente la preparación para la IA en una o dos áreas, respetando las capacidades actuales. Así, este enfoque genera innovación rápida sin provocar catástrofes.
El tinkering consciente en la práctica
Nuestra cultura organizativa facilita esta experimentación. Mientras trabajamos para lograr un mundo en el que todas las personas sean agentes de cambio, también seleccionamos a empleados que encarnan este espíritu emprendedor. Nunca es un problema encontrar nuevas ideas y colaboradores.
Experimentar implica que no todos los prototipos justifican inversiones mayores ni la atención de la dirección. Sin embargo, algunos sí. Tres prototipos distintos analizaron nuestra base de datos de emprendedores sociales y sus innovaciones: uno elaboró criterios de referencia para ayudar a evaluar a posibles nuevos miembros de nuestra red; otro identificó posibles aliados para cualquier objetivo («encontrar emprendedores sociales que promuevan políticas contra la exposición al plomo en Asia»); un tercero seleccionó información para resúmenes destinados a periodistas que quieren que sus reportajes sean más constructivos y estén más orientados a las soluciones. Cada análisis ahorró mucho tiempo a un colega: en el caso de los criterios de referencia, hasta dos jornadas completas de trabajo. Nos dimos cuenta de que había llegado el momento de invertir.
¿Cómo está creando el Foro Económico Mundial salvaguardias para la inteligencia artificial?
El Centro para la Excelencia en IA conecta a líderes de distintos sectores para comprender la rápida evolución de la inteligencia artificial y sus implicaciones para las economías y las sociedades. Promueve un diálogo fundamentado sobre las oportunidades, los riesgos y las compensaciones vinculados a la adopción de la IA.
A través de espacios de confianza e iniciativas colaborativas, el Centro permite que sus socios desarrollen una comprensión común y trabajen juntos en enfoques responsables para la innovación y el uso de la IA.
Contratamos a un estudio externo de desarrollo para crear una interfaz de usuario profesional para una aplicación unificada, mejoramos nuestra infraestructura de TI para que el personal de todo el mundo pudiera acceder a ella e iniciamos el desarrollo de un ambicioso sistema de seguimiento que recopila automáticamente información actualizada sobre nuestros 4.000 Fellows y sus organizaciones.
Para una red de emprendedores sociales, podría parecer obvio que deberíamos crear un conjunto de herramientas de IA para analizar datos sobre nuestros miembros. Sin embargo, cuando preguntamos a colegas de alto nivel qué aplicaciones de IA aportarían más valor a la organización, no fue eso lo que nos dijeron. El proyecto surgió, en cambio, de pequeños experimentos con distintos equipos que, sin saberlo, apuntaban en la misma dirección.
Cómo empezar
El tinkering consciente se basa en enfoques conocidos como Agile, Lean Startup y Design Thinking, que recomiendan empezar con poco, poner a prueba las ideas y aprender con rapidez. También evoca el Kaizen, la filosofía japonesa de aprender mediante pequeñas mejoras continuas. Quizá la mayor inspiración procedió de proyectos comunitarios que promovían la inclusión digital y desarrollaban soluciones junto con sus futuros usuarios. Esto hizo que las soluciones fueran más pertinentes, facilitó su adopción y garantizó que los usuarios sintieran que eran suyas. El tinkering consciente adapta estos principios específicamente a la IA y ofrece una forma flexible y responsable de adoptar la innovación.
Si eres innovador o «intraemprendedor», no esperes instrucciones de la dirección para empezar a trabajar con la IA. Identifica tareas repetitivas y pide a tus equipos de TI que creen algo para ti rápidamente. O crea tú mismo un prototipo como proyecto paralelo (con plataformas como make.com si no sabes programar).
Si tienes un cargo directivo, crea un entorno en el que se reconozca y celebre la experimentación. Organiza hackatones, concede a los innovadores algo de tiempo fuera de sus tareas habituales para crear prototipos y da a conocer estos esfuerzos dentro de tu organización. Después, utiliza esos hallazgos valiosos para orientar tu estrategia, ayudar a gestionar el cambio y llevarlos al siguiente nivel.

