Desde que comenzó el conflicto, un millón de ucranianos, en su mayoría mujeres y niños, han buscado refugio en países vecinos.
Las mujeres son uno de los grupos más desfavorecidos de Ucrania y el conflicto está aumentando la desigualdad de género en el país.
ONU Mujeres aprovecha su conocimiento de la región para atender mejor las necesidades específicas de las mujeres y las niñas en los planes de respuesta humanitaria.
El 24 de febrero, en toda Ucrania, la gente despertó con el sonido de sirenas y explosiones cuando Rusia inició su ataque militar. Desde aquella mañana, un millón de ucranianos —la gran mayoría mujeres y niños— han huido a países vecinos. Otras 160.000 personas han sido desplazadas dentro de Ucrania en medio de temperaturas invernales gélidas. Se prevé que estas cifras aumenten considerablemente a medida que continúe la ofensiva, lo que revertiría importantes avances en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres.
«Insto a la comunidad internacional, que se está movilizando en apoyo, a mantener a las mujeres y las niñas en el centro de la respuesta y a garantizar que la asistencia humanitaria prevista y prestada tenga en cuenta las cuestiones de género», afirmó Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres, en un comunicado.
Ucrania es uno de los países más pobres de Europa, y las mujeres se encuentran entre las personas más desfavorecidas. El empleo y la actividad económica de las mujeres en edad de trabajar en Ucrania son muy inferiores a los de los hombres. Las mujeres representan el 72,2 % de quienes reciben asistencia social. Además, con una brecha salarial de género del 22 % y una brecha en las pensiones del 32 %, las mujeres son más vulnerables a la crisis humanitaria. También soportan la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado en los hogares y representan el 92,2 % de los progenitores que crían solos a sus hijos.
Además, la pandemia de COVID-19 ya había agravado la vulnerabilidad de las mujeres a la pérdida de ingresos y a la violencia doméstica, y las había expuesto a más trabajo no remunerado y a una fuerte presión psicológica.
Incluso antes de la reciente escalada, el conflicto llevaba activo en el este de Ucrania desde 2014, y las mujeres y las niñas se habían visto gravemente afectadas. Ya más de 1,5 millones de personas —dos tercios de ellas mujeres y niños— habían sido desplazadas dentro del país y sufrían dificultades para acceder a la atención sanitaria, la vivienda y el empleo. La actual ofensiva militar no hará sino agravar esta situación.
Las pruebas demuestran de manera irrefutable que los conflictos afectan de forma desproporcionada a las mujeres y las niñas. La ONU estima que las mujeres representan el 54 % de las personas que necesitan asistencia debido a la crisis en curso.
«ONU Mujeres utilizará su experiencia en Ucrania y los países vecinos para identificar y atender las necesidades específicas de las mujeres y las niñas a medida que evolucionen. Reorientaremos nuestros programas sobre el terreno y compartiremos nuestra experiencia en materia de género con el sistema de las Naciones Unidas y nuestros socios humanitarios para contribuir a que los planes de respuesta humanitaria y su aplicación tengan más en cuenta las cuestiones de género», afirma Alia El-Yassir, directora regional de ONU Mujeres para Europa y Asia Central, en un artículo.
A medida que se intensifican los ataques militares, más ucranianos huyen y las familias se separan. Miles de personas —en su mayoría mujeres y niños— han llegado al paso fronterizo de Palanca-Maiaki-Udobnoe, en la frontera con la República de Moldova, para buscar refugio o atravesar el país rumbo a Rumanía y, después, a otros países de la Unión Europea.
«No podemos concebir lo que está pasando; simplemente no lo entendemos», dice Margarita, una refugiada de 22 años de Odesa, en el sur de Ucrania. Llegó a Moldova con su madre, sus dos hermanos pequeños y su gato. Su padre se quedó en Odesa para defender su hogar. Tienen previsto ir a Rumanía y luego a la República Checa.
En solidaridad, muchas voluntarias han acudido en masa al paso fronterizo para apoyar a las personas refugiadas de Ucrania. «Vine como voluntaria porque yo también soy madre y, como la mayoría de las personas refugiadas son mujeres y niños, no podía quedarme de brazos cruzados», dice Ina, madre de tres hijos de 31 años, en su primer día como voluntaria.
«Simplemente no podía quedarme trabajando en mi cálida oficina. Es humano que estemos aquí para ayudar», añade Liuba, otra voluntaria que llegó a la frontera con sus colegas.
«La mayoría de quienes llegan son mujeres con niños, y están asustadas y vulnerables; necesitan asistencia psicológica», dice Veronica, psicóloga moldava de 31 años que trabaja con la policía fronteriza de Moldova y ha sido destinada a la frontera para ofrecer orientación psicológica a mujeres y niños.
En Moldova, ONU Mujeres está planificando intervenciones específicas y elaborando su respuesta humanitaria para las personas refugiadas ucranianas.
ONU Mujeres está presente en Ucrania desde 2015, también con oficinas en zonas del este del país afectadas por el conflicto. Apoya la movilización social de las mujeres, fortalece su resiliencia y sus medios de vida, y refuerza sus capacidades y confianza, entre otras cosas ayudándolas a crear grupos de autoayuda.
«Desde que comenzamos nuestro trabajo en Ucrania en 2015, han ido creciendo la resiliencia de las mujeres y las niñas, su experiencia y su compromiso con la construcción de una sociedad justa y democrática para todas las personas, y todo ello ha orientado nuestro trabajo. Seguiremos reclamando que se respeten los derechos de las mujeres, que sus voces se incluyan de manera significativa en la toma de decisiones y que se asignen recursos de forma equitativa a iniciativas que tengan en cuenta las cuestiones de género durante esta crisis y después de ella», afirma Erika Kvapilova, representante de ONU Mujeres en Ucrania.



