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En la conflictiva isla de Mindanao, sus habitantes votaron este año a favor de aprobar un acuerdo de paz histórico que, según se espera, supondrá el fin de una de las insurgencias más sangrientas e intratables del sudeste asiático. Desde principios de la década de 1970, los separatistas han emprendido una campaña armada contra el Gobierno central de Manila para lograr la independencia plena o una mayor autonomía política para la población musulmana moro, oprimida en la región. Tras los fallidos acuerdos de paz y las falsas esperanzas de 1976, 1989 y 1996, el último año ha registrado avances importantes.
En julio de 2018 se produjo la firma de un histórico acuerdo de paz entre el Gobierno del presidente Rodrigo Duterte y el mayor grupo insurgente musulmán de Mindanao, el Frente Moro de Liberación Islámica (MILF). El acuerdo —conocido como Ley Orgánica de Bangsamoro (BOL)— proporcionó la legislación necesaria para crear una nueva región autónoma que sustituyera a la defectuosa Región Autónoma del Mindanao Musulmán (ARMM).
En enero y febrero se celebró una votación popular durante dos días; en cada jurisdicción se necesitaba una mayoría para ratificar la BOL. La participación superó el 85% y los residentes votaron abrumadoramente a favor de la nueva región propuesta, que se llamará Región Autónoma de Bangsamoro en el Mindanao Musulmán (BARMM).
En las cinco provincias que integraban la ARMM —Basilan, Lanao del Sur, Maguindanao, Sulu y Tawi-Tawi—, un total de 1,54 millones de personas votó a favor y solo 198.000 en contra. Tras cerrarse la votación en las zonas que no pertenecían a la ARMM, se supo que la ciudad de Cotabato también había votado por incorporarse a la nueva BARMM y se convertirá en su sede de gobierno. Más de 20 aldeas de la provincia de Cotabato del Norte votaron a favor, lo que garantizará que la BARMM sea más extensa y poblada que su predecesora, la ARMM.

La nueva jurisdicción tendrá su propio parlamento electo de 80 miembros, encabezado por un ministro principal. La región recibirá el 75% de los impuestos recaudados en su territorio y se beneficiará de subvenciones del Gobierno central y de un mejor acceso a los ingresos procedentes de los recursos naturales. Los líderes rebeldes también esperan que la nueva región suponga una mejora considerable respecto de la defectuosa ARMM, vinculada a la corrupción y criticada por ofrecer una autonomía solo de nombre.
Atentados después de Marawi
Mientras el Gobierno y el MILF han buscado la paz, varios grupos alineados con ISIS han seguido activos. Los principales protagonistas del asedio de Marawi, el ASG y los Maute, siguen existiendo pese a haber sufrido grandes pérdidas durante el conflicto. El ASG ha vuelto a lanzar ataques desde sus remotos refugios insulares de Basilan, Sulu y Tawi-Tawi, mientras que se cree que los Maute siguen reclutando en Lanao del Sur. El BIFF es el grupo yihadista más fuerte de la región, con alrededor de 400 combatientes en las provincias de Maguindanao, Cotabato del Norte y Sultan Kudarat.
Estos grupos han perpetrado una serie de atentados notorios con el objetivo de perturbar el proceso de paz. Apenas cinco días después de que se firmara la BOL en julio pasado, un terrorista suicida marroquí vinculado al ASG detonó su artefacto en un puesto de control del ejército cerca de Lamitan y mató a 11 personas. Los atentados con bomba del BIFF tuvieron como objetivo la localidad de Isulan en Sultan Kudarat, el 28 de agosto y el 2 de septiembre; mataron a cinco civiles e hirieron a 49. El fuerte aumento de los ataques con artefactos explosivos improvisados después de la BOL, a finales de 2018, se produjo tras una contundente advertencia de Abu Misri Mama, figura destacada del BIFF: «No estamos a favor de la autonomía [y] seguiremos luchando por la independencia».
Los ataques continuaron en 2019. El 27 de enero —con el propósito de causar el máximo daño entre las dos jornadas de votación sobre la BOL—, dos explosiones sacudieron una catedral abarrotada en Jolo y mataron a 22 fieles. El atentado recordó que los grupos yihadistas siguen empeñados en hacer añicos la frágil paz del sur de Filipinas.
Los militantes afiliados a ISIS también se han enfrentado a soldados del Gobierno en el campo de batalla. El año pasado hubo 119 enfrentamientos vinculados a grupos moros e islamistas en la parte continental de Mindanao, y en al menos 83 estuvo implicado el BIFF.
Los enfrentamientos entre facciones del BIFF y las Fuerzas Armadas de Filipinas (AFP) causaron la muerte de 173 militantes y 21 soldados del Gobierno. Los Maute han librado combates esporádicos con el ejército en Lanao del Sur, mientras que el AKP ha iniciado varios tiroteos en Sarangani y Cotabato del Sur. El año pasado, al menos 91.485 personas fueron desplazadas en Mindanao como consecuencia de enfrentamientos en los que participaron grupos vinculados a ISIS.

Maguindanao, bastión del BIFF, también resultó ser el epicentro de una creciente amenaza de artefactos explosivos improvisados, con 19 ataques que en su mayoría tuvieron como objetivo vehículos militares y de la Policía Nacional de Filipinas (PNP) en las carreteras.
Mientras tanto, en sus remotos escondites insulares de Basilan, Sulu y Tawi-Tawi, el ASG libró 63 enfrentamientos armados con las fuerzas militares durante 2018, que dejaron 161 muertos y desplazaron a al menos 5.000 civiles.
Estas cifras demuestran que los grupos alineados con ISIS siguen activos y representan una amenaza para la estabilidad de la región. Sin embargo, la amenaza ha disminuido desde que el intento de los militantes de tomar la ciudad de Marawi fue sofocado en octubre de 2017. En los preparativos para el asedio, los cuatro grupos afiliados a ISIS pudieron unir fuerzas y operar con relativa libertad, a la luz de los supuestos fallos de inteligencia de las AFP. La fuerza y el nivel de coordinación de los militantes tomaron al ejército por sorpresa, y este no estaba suficientemente preparado para un asedio urbano prolongado.
Mayor vigilancia
Después de Marawi, la percepción y la postura de las AFP han cambiado considerablemente. Los restos de los cuatro grupos alineados con ISIS se han debilitado por las ofensivas sostenidas bajo la ley marcial, mientras que la infiltración de combatientes extranjeros procedentes de Indonesia y Malasia se ha reducido gracias a las patrullas navales trilaterales que Filipinas y sus dos vecinos más cercanos llevan a cabo en el mar de Sulu. Los grupos alineados con ISIS en Mindanao están ahora separados geográficamente y les resultará difícil unir fuerzas para lanzar un ataque conjunto. No se puede descartar que se repita una situación similar, pero es improbable en el actual contexto de mayor vigilancia.
Tras la ratificación de la BARMM, Duterte espera ahora aplastar a estos grupos bajo la ley marcial. Sin embargo, pese a los avances del último año, siguen existiendo obstáculos para la paz. Se avecina una larga transición mientras el MILF se transforma en partido político de cara a las elecciones al nuevo parlamento regional.
El desarme del MILF también podría resultar difícil. Es probable que a los combatientes del MILF les cueste más reintegrarse en la sociedad que a los altos dirigentes del grupo que se han incorporado a la administración de transición de la BARMM. El liderazgo político en sí mismo será una tarea ardua. Los líderes del MILF han intentado prepararse con antelación visitando a antiguos jefes rebeldes en la provincia indonesia de Aceh para conocer la puesta en práctica de un acuerdo de paz similar. En Aceh, un acuerdo autonómico que aborda las reivindicaciones de los grupos insurgentes musulmanes a cambio del desarme se ha mantenido en gran medida desde 2005.
En Mindanao, la presencia de grupos yihadistas hace más incierta la posibilidad de reproducir los avances de paz de Aceh. Informes de inteligencia militar indican que yihadistas extranjeros llegados antes del asedio de Marawi siguen combatiendo junto al BIFF, mientras que, según se afirma, los Maute están reclutando en Lanao del Sur para reforzar sus filas mermadas. Es probable que continúen los enfrentamientos con las AFP durante todo 2019, aunque bajo la presión de la ley marcial los grupos vinculados a ISIS podrían fragmentarse aún más, recurrir a tácticas de guerrilla y usar más explosivos.
La prueba clave para lograr una paz duradera en Mindanao será determinar si la nueva región autónoma puede ganarse el corazón y la mente de los musulmanes moros, con su promesa de reducir la pobreza y crear las condiciones para un desarrollo más equitativo. Si prevalece una autonomía real y se afianza la estabilidad política, el descarado intento de ISIS de apropiarse de la campaña separatista de los moros podría acabar siendo efímero.
Desentrañar la amenaza yihadista al proceso de paz moro en Mindanao, Michael Hart, Instituto Internacional de Estudios Estratégicos

