Conoce al niño yemení que muestra al mundo por qué debemos evitar que el país caiga en la hambruna

Hassan Merzam Muhammad pictured receiving medical attention by a doctor due to being severely malnourished.
Hassan Merzam Muhammad is one of millions of children in Yemen who are severely malnourished.Image: REUTERS/Eissa Alragehi
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  • Hace cuatro meses, Hassan Merzam Muhammad, de 10 años, pesaba apenas 9 kg y no podía caminar ni reaccionar.

  • Es solo uno de los 2 millones de niños de Yemen que afrontan una hambruna extrema.

  • La ONU ha dicho que Yemen está al borde de la hambruna, y que ya el 80% de la población depende de la ayuda humanitaria.

Hace cuatro meses, Hassan Merzam Muhammad, de 10 años, estaba tan gravemente desnutrido que no podía caminar ni reaccionar; su padre lo llevó en brazos, con el cuerpo flácido, a una clínica yemení.

Entonces, su imagen en una de las fotografías del año de Reuters ayudó a atraer la atención mundial hacia la difícil situación de su país. Hoy, tras recibir tratamiento, juega con un coche de juguete, monta en burro y —mudo de nacimiento— se comunica mediante señales con las manos y una sonrisa.

Pero la desnutrición se cierne como un espectro sobre él y otros 2 millones de niños yemeníes, mientras la guerra, el declive económico y la COVID-19 acercan a Yemen a lo que, según advierte Naciones Unidas, podría ser la peor hambruna en décadas.

«Hassan come lo mismo que nosotros: arroz, pan. Hoy en día no tenemos alimentos ricos en grasas, no podemos conseguir carne para él», dijo su tío Tayeb Muhammed.

En julio, Hassan pesaba apenas 9 kilos.Image: REUTERS/Eissa Alragehi

Hassan ha perdido parte del peso que ganó durante el tratamiento desde que regresó a la choza de su familia. Desplazados cinco veces por la guerra, ahora viven en la zona rural de Hajjah, una de las regiones más pobres. Su padre no tiene trabajo para mantener a sus siete hijos.

Cuando Reuters conoció a Hassan por primera vez en julio, pesaba apenas 9 kilos. Una clínica local con pocos recursos lo envió a la capital, Saná, para recibir tratamiento pagado por una organización benéfica. Ahora pesa algo más de 13 kilos.

«Su cuerpo vuelve a estar débil», dijo su tío a Reuters, y necesita más tratamiento.

Nunca se ha declarado oficialmente la hambruna en Yemen, donde la guerra, que dura ya más de cinco años, ha dejado al 80% de la población dependiendo de la ayuda, en lo que la ONU considera la mayor crisis humanitaria del mundo.

Las advertencias de la ONU a finales de 2018 sobre una hambruna inminente propiciaron un aumento de la ayuda. Pero este año, las restricciones por el coronavirus, la disminución de las remesas, las langostas, las inundaciones y la considerable falta de financiación de la respuesta humanitaria de 2020 están agravando el hambre.

El doctor Ali Yahya Hajer, de la clínica local de Hassan, dijo que la familia necesita recibir canastas de alimentos nutritivos en su hogar hasta que se estabilice la situación del niño y de la familia.

La guerra en Yemen, donde una coalición liderada por Arabia Saudí combate desde 2015 al movimiento hutí, alineado con Irán, ha causado más de 100.000 muertes y ha dividido el país; los hutíes controlan Saná y la mayoría de los principales centros urbanos.

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