Por qué no debemos confundir a los refugiados con terroristas

Por qué no debemos confundir a los refugiados con terroristas
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Existe una idea incorrecta según la cual los flujos migratorios y de refugiados están de algún modo vinculados al terrorismo, o según la cual las actividades terroristas están motivadas, directa o indirectamente, por estas poblaciones. Es importante desvincular los flujos migratorios y de refugiados de todo el mundo de los actos terroristas en cualquier forma, independientemente del lugar donde se produzcan.

La gran mayoría de las personas se ven desplazadas porque huyen de terroristas y de sus actos de violencia brutal. La cruel ironía, por tanto, es que los migrantes y refugiados están siendo vinculados, desgraciadamente, con los mismos terroristas de los que huyen.

Debe hacerse una distinción cuidadosa entre la atención a los flujos de migrantes y refugiados y la respuesta al terrorismo. Quienes huyen del terrorismo en su país lo hacen desesperadamente y necesitan protección y asistencia internacionales. Quienes aterrorizan a personas inocentes y generan circunstancias que provocan grandes desplazamientos de población dentro y fuera de las fronteras nacionales deben ser abordados con medidas apropiadas. No hay lugar para la violencia ni la brutalidad en ninguna religión ni en ninguna sociedad.

los refugiados no son terroristas

Ante actos de violencia atroces, una reacción de conmoción y horror está plenamente justificada y es comprensible, pero la ira no debe dirigirse contra personas inocentes. La gran mayoría de los refugiados y migrantes de todo el mundo contribuyen de manera positiva a la cultura, la economía y la construcción nacional de los países en los que viven. Muchos migrantes regresan a sus países de origen cuando la situación económica y política ha mejorado.

La comunidad internacional, por tanto, debe crear oportunidades para que los migrantes y refugiados contribuyan de manera útil a las sociedades que los acogen. Esto podría lograrse mediante la provisión de instalaciones humanitarias para la asistencia temporal de reubicación a corto plazo y mediante oportunidades de empleo selectivas.

No en nombre del islam

Lamentablemente, las recientes oleadas de violencia y los atentados terroristas en numerosas partes del mundo se han cometido en nombre del islam. La comunidad internacional debe reconocer y declarar que este no es el espíritu correcto y verdadero del islam, que es una religión de paz. Los países musulmanes, tanto sus dirigentes como sus ciudadanos, tienen una mayor responsabilidad moral para dar un paso al frente y condenar estos actos terroristas.

Toda la comunidad internacional tiene la obligación de condenar las actividades terroristas cometidas en nombre de la religión y de compartir la responsabilidad de asistir a quienes huyen de países en los que el terrorismo está muy extendido. Los grupos terroristas no defienden los auténticos valores de ninguna religión ni los principios de derechos humanos. Todas las naciones, religiones y sociedades deben unir fuerzas para expresar su condena.

Somos la mayoría

La comunidad internacional —incluidos los medios de comunicación, las organizaciones internacionales y de la sociedad civil, y el público en general— no puede permitir que los terroristas nos distraigan de hacer lo correcto por las razones correctas. Debemos proteger los derechos humanos de quienes huyen de la violencia y el terrorismo y necesitan protección y atención, tanto a corto como a largo plazo.

Hagamos también todo lo posible por abordar las causas profundas por las que tantas personas se ven desplazadas y obligadas a vivir en condiciones inhumanas en campamentos de refugiados de todo el mundo.

Los terroristas no son más que pequeñas fracciones de sociedades grandes, pacíficas y amantes de la paz que existen y prosperan en numerosas partes del mundo. No se les debe permitir destruir la imagen positiva de ninguna religión o sociedad. No debemos permitir que la mayor bondad de la naturaleza humana se vea afectada por una minoría que perpetra el terror.

La Organización Internacional para las Migraciones cree en su mandato, lo practica y lo aplica a través de sus actividades, con el fin de garantizar que la migración y la movilidad humana se gestionen de manera digna, ordenada, segura y humana.

Autor: Ovais Sarmad es jefe de gabinete de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)

Imagen: Migrantes caminan hacia la localidad fronteriza austriaca de Spielfeld, en la aldea de Sentilj, Eslovenia, el 18 de noviembre de 2015. REUTERS/Leonhard Foeger

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