¿Pueden ayudarnos los macrodatos a responder ante los desastres?

¿Pueden ayudarnos los macrodatos a responder ante los desastres?
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En el verano de 2011, el Cuerno de África sufrió la peor sequía en 60 años. A pesar de las reiteradas señales de alerta, los donantes no pudieron responder con rapidez. Y cuando por fin llegó la ayuda, no era la que se necesitaba. La población local sabía qué hacía falta, pero, como señaló el director de una agencia local de ayuda en Kenia, los donantes no querían escuchar nada de eso: solo quieren financiar emergencias. Sin embargo, gran parte del sufrimiento humano podría haberse reducido con la preparación adecuada. Y esa fue la oportunidad perdida.

Soy consultora de gestión y, cuando he visto desarrollarse grandes desastres, siempre he pensado en mejores formas de gestionar la respuesta. Más recientemente, tras trabajar en algunos proyectos de macrodatos para grandes empresas nacionales y multinacionales, me planteo una pregunta adicional: ¿qué podemos aprender de la forma en que las empresas usan los macrodatos para resolver problemas, y cómo podría aplicarse eso a causas altruistas como la ayuda ante desastres?

La prevención, la preparación, la respuesta y la recuperación son aspectos de los acontecimientos catastróficos que empiezan a beneficiarse de un enfoque basado en macrodatos, aunque todavía estamos en una fase muy temprana. Hemos visto cómo se utilizan las publicaciones en redes sociales para elaborar mapas de crisis en tiempo real —por ejemplo, durante las inundaciones del río Elba en 2013 Inundaciones del río Elba en 2013 en Alemania o durante el huracán Sandy — a fin de determinar dónde las inundaciones han causado los daños estructurales más graves y priorizar la respuesta ante el desastre.

Macrodatos: un gran potencial

La mayoría de las empresas aún están descubriendo cómo beneficiarse de los macrodatos. Todavía no se han integrado plenamente en sus formas de trabajar y, aunque se habla mucho de convertir los datos en conocimientos, aún no estamos en una situación en la que transformemos esos conocimientos en decisiones, logremos que los líderes confíen en ellas y consigamos que toda esta información circule por el sistema con la suficiente rapidez para que las decisiones sigan siendo pertinentes. En definitiva, todavía tenemos que reconfigurar la empresa para que pueda responder a estos nuevos conocimientos, que surgen rápidamente y evolucionan a partir de los datos y de la forma en que se consultan.

Hemos aprendido del mundo empresarial que la aplicación de los macrodatos no es solo tarea del director de información. También es tarea del director de marketing y del director ejecutivo, y, con el tiempo, se extiende a toda la empresa hasta convertirse en tarea de todos. En cuanto a la aplicación de los macrodatos a la ayuda ante desastres, sería interesante comprobar si, al empezar a aplicar los mismos principios, podríamos usar la tecnología actual para prestar ayuda de otra manera y con mayor eficiencia allí donde haya ocurrido un desastre. Sería aún más interesante comprobar si pudiéramos usarla antes de que ocurriera un desastre, para evitar sus efectos o, al menos, reducirlos.

Cuando trabajo con clientes, siempre pregunto si tomarían decisiones diferentes si pudieran plantear otras preguntas. Casi siempre dicen que sí. Entonces, ¿por qué se basan en conjuntos de datos antiguos o en lo que extraen de un solo conjunto de «hechos»? Si pueden combinar conjuntos de datos y se usan correctamente los macrodatos, al integrar múltiples fuentes, estos podrían responder a cualquier pregunta basada en datos. Pero ¿qué preguntas plantearían de otra manera?

Plantear las preguntas adecuadas

En la gestión de desastres, una de las preguntas que debemos plantearnos es si los donantes están entregando lo adecuado en el momento oportuno. Y, según lo que sabemos sobre el destino de algo, ¿hay otra forma de llevarlo allí? Si pudiéramos manipular los datos de otra manera, plantearíamos preguntas distintas que probablemente cuestionarían el statu quo. Lo que hemos aprendido de los macrodatos en el mundo empresarial es que se trata de aprovechar el conjunto de datos disponibles para plantear preguntas distintas y más inteligentes.

Las empresas usan los macrodatos para anticipar cantidades y ubicaciones, así como para determinar qué producto se necesita realmente. Lo mismo se aplica a la ayuda ante desastres: se trata de hacer llegar lo que necesitan a las personas afectadas. ¿Cuánto producto enviamos, dónde hace falta y con qué rapidez? ¿Cuáles son algunos de los focos que se beneficiarían y podrían obtener resultados más inmediatos de nuestros esfuerzos?

Desde el punto de vista de una organización benéfica, podría tratarse de usar de otra manera la información que ya tienen las ONG y otras organizaciones, y combinarla con más información de otras fuentes, como las redes sociales o los datos de sensores, para lograr mayor precisión y afinamiento. Luego, una vez obtenido el resultado, añadir más información a la mezcla para acercarnos a poder pronosticar un determinado tipo de desastre, o identificar la demografía y la concentración de lo que se necesita para prestar ayuda con éxito.

Así que la pregunta es cómo se analiza esa información y qué otras fuentes podrían usarse para perfeccionar el pronóstico. Y luego, ¿cómo se garantiza que, en el futuro, las decisiones se basen en un conjunto de datos surgido de las perspectivas más amplias que ofrecen los macrodatos? Esto crea mejores oportunidades para usar la información y tomar la decisión adecuada en el momento oportuno.

¿Qué preguntas se plantean ahora y cuáles podrían ser mejores? Actualmente, las preguntas son: ¿cuánto, con qué rapidez y de dónde lo obtenemos? ¿Quién puede donar qué, con qué rapidez y en qué cantidad? ¿Contamos con la logística adecuada para llevarlo allí? Quizá la pregunta debería ser: ¿hay una forma mejor de hacerlo?, ¿son realmente estos los artículos adecuados?, ¿los necesitamos en este orden?

Tanto en los negocios como en la ayuda ante desastres, es importante determinar si estamos planteando las preguntas adecuadas y, de no ser así, establecer si los macrodatos pueden ayudarnos a hacerlo. Creo que tanto en la ayuda ante desastres como en el mundo empresarial aún podemos hacer mucho para perfeccionar estos procedimientos.

Autora: Laura Gurski es directora global de Prácticas y miembro del Equipo de Liderazgo Sénior de A.T. Kearney.

Imagen: Migrantes etíopes caminan a un lado de una carretera que conduce a la localidad yemení occidental de Haradh. REUTERS/Khaled Abdulla

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