5 formas en que las comunidades pueden contrarrestar el extremismo violento

5 formas en que las comunidades pueden contrarrestar el extremismo violento
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En visitas recientes a Bangladesh, Mali y Nigeria para apoyar los esfuerzos nacionales por contrarrestar el extremismo violento, me llamó la atención la falta de consenso sobre sus causas.

Entre representantes del gobierno, la sociedad civil y el sector privado, algunos han sugerido que el problema es la pobreza; otros creen que es la desigualdad de ingresos. Algunos culpan a la falta de educación; otros se preocupan por la radicalización entre los estudiantes universitarios. Algunos señalan el fracaso de las políticas nacionales; otros, los factores transfronterizos. Algunos citan el islam radical; otros, la ausencia de religión.

La realidad es que las causas del extremismo violento varían tanto dentro de los países como entre ellos, y también con el paso del tiempo.

Las comunidades locales están en mejores condiciones de entender cuáles son esas causas, por qué cambian y cuál es la mejor manera de abordarlas. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia quedan excluidas de la investigación académica y del diálogo sobre políticas para contrarrestar el extremismo violento.

El primer paso para involucrar a las comunidades es identificarlas. Los actores del desarrollo suelen centrarse en las comunidades más pobres; los actores de seguridad, en aquellas ya afectadas por el extremismo. Pero los esfuerzos para contrarrestar el extremismo violento deberían centrarse realmente en las comunidades con mayor riesgo de sucumbir a él. Estas pueden no ser las más pobres ni encontrarse en regiones ya afectadas.

Un segundo paso consiste en buscar interlocutores adecuados dentro de estas comunidades. Pueden ser docentes, líderes religiosos o entrenadores deportivos. La legitimidad puede estar vinculada o no a un cargo electivo. A menudo, los colaboradores más importantes son los menos visibles: es importante empoderar a los jóvenes y a las mujeres.

Un tercer paso es intentar generar confianza. No se lograrán esfuerzos sostenibles y reproducibles para contrarrestar la radicalización a nivel local a menos que haya confianza entre las distintas comunidades, entre las comunidades y los gobiernos locales y nacionales, y entre todos estos actores y la comunidad internacional. El legado de la «guerra contra el terrorismo» es un grave déficit de confianza.

Un cuarto paso es liberar el potencial de las comunidades locales para desarrollar respuestas adaptadas al contexto local frente a la amenaza del extremismo violento. Pero en muchos países existe una importante brecha de financiación. Puede que estas comunidades no sean prioridades evidentes para el desarrollo o la seguridad; que carezcan de las aptitudes o las redes necesarias para recaudar fondos; o de la credibilidad política para que se les permita hacerlo.

Un quinto paso es ampliar los éxitos locales. Apoyar iniciativas locales concretas puede lograr resultados locales (aunque demostrar su impacto es un desafío), pero existe el riesgo de que sean una gota en el océano frente a las causas nacionales y transnacionales del extremismo violento. Todos estos pasos para involucrar a las comunidades locales deben sistematizarse para poder aplicarlos en otros lugares, tanto a nivel nacional como internacional, y es necesario difundir ampliamente las historias de éxito, al tiempo que se reconocen y analizan los fracasos.

El Global Community Engagement and Resilience Fund (GCERF) es una alianza público-privada dedicada a apoyar iniciativas comunitarias para contrarrestar la radicalización hacia el extremismo violento; estos pasos representan una escalera hacia el éxito.

Pero las comunidades locales son solo uno de los diversos actores que es necesario movilizar; la falta de financiación es solo uno de los desafíos que afrontan estas comunidades; y la prevención es solo una parte de una respuesta integral al extremismo violento y a su legado.

GCERF espera colaborar con el Foro Económico Mundial mientras este aprovecha su singular capacidad de convocatoria para crear respuestas eficaces mediante alianzas colaborativas.

El Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y Norte de África 2015

se celebrará en el mar Muerto, Jordania, del 21 al 23 de mayo.

Autor: Khalid Koser es director ejecutivo del Global Community Engagement and Resilience Fund

Imagen: Un niño de la minoría yazidí, que huyó de la violencia en la localidad iraquí de Sinjar, está en cuclillas en el suelo del campamento de refugiados de Bajed Kadal, al suroeste de la provincia de Dohuk, el 22 de agosto de 2014. REUTERS/Youssef Boudlal

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