El compromiso del Gobierno del Reino Unido de promesa «hacer que la nuestra sea la primera generación que deje el medioambiente en mejor estado que cuando lo encontramos» es encomiable, pero exigirá mucho más que la operación de limpieza del plástico que ha acaparado los titulares.
La primera ministra Teresa May presentó el Plan Ambiental de 25 Años el 11 de enero, con el compromiso de reducir los residuos plásticos innecesarios para 2042. Sin embargo, aunque reducir los residuos generados por las personas es imprescindible, proteger y conservar los recursos naturales es igual de vital.
El informe completo expone varias formas en que el Gobierno considera que esto puede lograrse, muchas de ellas muy sensatas. Sin embargo, para que el plan tenga éxito será crucial contar con el apoyo de la ciudadanía y ayudarla a imaginar cómo las decisiones que tomamos hoy darán forma al Reino Unido en las próximas décadas.

¿Cómo sería Gran Bretaña si llegara a ser plenamente sostenible produciendo muchos más alimentos propios? ¿Y si se tomaran medidas para impulsar la biodiversidad en las zonas naturales? ¿Cómo puede el Reino Unido adaptar su sector agrícola para amortiguar los efectos del cambio climático y la volatilidad de los mercados internacionales?
Las decisiones de hoy serán importantes en el futuro
Un nuevo proyecto en el que participo pretende responder a estas preguntas trazando, por primera vez, los posibles escenarios futuros en función de las decisiones políticas sobre polinizadores como las abejas y los sírfidos. La polinización de la mayoría de los cultivos del Reino Unido corre a cargo de insectos silvestres, con cierta ayuda de las abejas melíferas, y el valor económico de estos servicios asciende a casi mil millones de libras al año. Lo que les ocurra a estas criaturas tendrá un enorme impacto en el medioambiente en general; al fin y al cabo, la polinización por insectos beneficia a cerca de tres cuartas partes de los alimentos, incluidos la mayoría de las frutas, verduras, frutos secos y semillas de nuestra dieta.
La elaboración de estos escenarios nos permitirá explorar futuros alternativos y ayudar a la gente a visualizar con todo detalle cómo se materializarían las decisiones medioambientales y cómo transformarían físicamente el paisaje. Tenemos previsto utilizar tecnología de realidad virtual para que la gente pueda «pasear» por los paisajes futuros que resultarían de sus preferencias políticas.
Fomentar activamente la biodiversidad protegerá, e incluso podría aumentar, la variedad de alimentos que podrían cultivarse en el Reino Unido. En cambio, dedicar el paisaje a producir todos los alimentos necesarios para sustentar a una población humana numerosa supondría la pérdida de fauna silvestre, incluidos los polinizadores, lo que podría limitar los cultivos a aquellos que no dependen de la polinización por insectos, como el trigo o el maíz. Cada decisión política tendrá un impacto físico en el paisaje futuro.
Paisajes cambiantes
Muchos paisajes del Reino Unido ya han cambiado para siempre debido a transformaciones como la agricultura intensiva. Hoy solo queda el 2 % de los prados de flores silvestres que había en la década de 1950, y las poblaciones de muchos insectos polinizadores silvestres —que pueden aportar millones de libras anuales a la producción agrícola británica— han disminuido drásticamente.
Todo esto forma parte del «capital natural» del Reino Unido: el conjunto de activos naturales que proporciona a las personas una amplia gama de beneficios que sustentan la economía y la sociedad. Muchos de estos activos pueden pasar fácilmente desapercibidos y, sin embargo, tienen un impacto en el medioambiente mayor que los residuos plásticos y otros ejemplos más visibles y evidentes de deterioro.
Como copresidente de un grupo de la ONU que trabaja para proteger a los polinizadores del mundo, formo parte de un equipo de científicos que ha publicado recomendaciones para frenar su declive y garantizar que estas criaturas beneficiosas puedan contribuir a una producción sostenible de alimentos. El proyecto, financiado por el programa Seguridad Alimentaria Global del Reino Unido, tiene como objetivo aumentar la resiliencia y la sostenibilidad del sistema alimentario.
El Gobierno ha presentado una visión audaz y pionera a escala internacional. Ahora se necesitan urgentemente medidas concretas basadas en la mejor ciencia disponible. Las pruebas obtenidas en nuestro proyecto ayudarán a orientar a responsables políticos y agricultores en la gestión del campo para proteger ahora y para las generaciones futuras el capital natural asociado a los polinizadores.





