A cerca de una milla de la costa de la bahía de Kaneohe, en la isla hawaiana de Oahu, un artefacto amarillo con forma de rosquilla sube y baja al ritmo del océano. El enorme dispositivo, tan ancho como largo es un autobús escolar, se parece un poco a una boya gigantesca o a una balsa salvavidas. En realidad, es un convertidor de energía undimotriz, un ejemplo de una nueva tecnología de energía renovable que transforma las olas del océano en electricidad.
El Lifesaver, como se conoce al dispositivo, está lleno de engranajes, cables y componentes electrónicos sofisticados. Pero mientras que otros dispositivos de energía renovable, como las turbinas eólicas y los paneles solares, son tecnologías relativamente maduras, los convertidores de energía undimotriz aún están en una etapa incipiente. Si la energía eólica tiene un título de posgrado, dice Luis Vega, director del Centro Nacional de Energía Marina Renovable de Hawái, que está poniendo a prueba el Lifesaver, «la energía undimotriz todavía está en primer grado».
Pero Vega y otros expertos ven un gran potencial en la energía undimotriz. Si tienen razón, en las próximas décadas habrá conjuntos de convertidores de energía undimotriz amarrados frente a las costas de EE. UU. que suministrarán electricidad a millones de hogares.

Mil variantes
Nadie sabe qué aspecto tendrán estos dispositivos ni exactamente cómo funcionarán. El Lifesaver lleva un generador eléctrico que se acciona con el movimiento ascendente y descendente de unos cables que van desde la parte inferior del dispositivo hasta el lecho marino.
Otros convertidores se parecen a grandes serpientes y aprovechan la energía de las olas mediante sistemas hidráulicos activados por el movimiento de segmentos articulados; otros más se parecen a enormes globos metálicos submarinos y cuentan con bombas que presurizan el agua de mar para accionar una turbina hidroeléctrica en tierra. Algunos funcionan cerca de la costa y son visibles desde tierra, mientras que otros operan en aguas más profundas.
Hay más de mil diseños diferentes de convertidores de energía undimotriz, afirma Reza Alam, investigador de esta forma de energía en la Universidad de California, Berkeley. Ted Brekken, investigador de sistemas energéticos en la Universidad Estatal de Oregón, añade: «La simple realidad es que aún no hemos llegado al punto en que exista un paradigma tecnológico dominante. Puede que nunca lo haya».
Una cosa está clara: la energía undimotriz es un recurso vasto e inexplorado que podría ayudar a reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Principales ventajas
Al igual que la energía solar y la eólica, la energía undimotriz aprovecha una fuente que, en última instancia, procede del sol. La radiación solar genera gradientes de presión atmosférica que provocan el viento, y este transfiere su impulso a la superficie del océano, creando olas. Como explica Alam: «La energía de las olas es una forma muy concentrada de energía solar».
¿Cuán concentrada? Cada metro cuadrado de un panel solar recibe entre 0,2 y 0,3 kilovatios de energía solar, afirma Alam, y cada metro cuadrado de una torre eólica absorbe entre 2 y 3 kilovatios. Cada metro de la costa de California recibe 30 kilovatios de energía undimotriz.
La energía undimotriz tiene otra ventaja frente a la solar y la eólica. Las olas son fáciles de pronosticar, afirma Brekken. Y, a diferencia de la energía solar, que solo funciona durante las horas de luz, la energía undimotriz puede aprovecharse las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Las investigaciones más recientes indican que la energía undimotriz en EE. UU. podría producir hasta 1.170 teravatios-hora al año, casi un tercio del consumo total de electricidad del país. Consciente de este enorme potencial, el Departamento de Energía de EE. UU. (DOE) está invirtiendo mucho en energía undimotriz. El año pasado, el DOE otorgó 2,25 millones de dólares a los ganadores de un concurso de diseño de convertidores de energía undimotriz y 40 millones de dólares a la Universidad Estatal de Oregón para construir una nueva instalación de pruebas de energía undimotriz conectada a la red eléctrica.
Muchos obstáculos por superar
Brekken ofrece una valoración cautelosa del potencial real de la energía undimotriz y predice que, en última instancia, representará alrededor del 6 % de la producción total de electricidad del país, una proporción similar a la de la energía hidroeléctrica.
Esta cautela se debe, en parte, a los numerosos obstáculos de ingeniería que deben superarse antes de que la energía undimotriz sea viable. El entorno marino, con toda su agua, sus fuertes vientos y sus olas violentas, resulta duro incluso para los dispositivos más robustos. Además, instalar y probar convertidores de energía undimotriz requiere embarcaciones y buzos, lo que eleva aún más el costo de desplegarlos.
Dados estos y otros desafíos, podría hacer falta una década para desarrollar convertidores que combinen eficiencia y rentabilidad. «Todo depende de cuánto dinero podamos destinar a [desarrollar la tecnología]», dice Vega. «Pero tenemos que hacerlo porque, tarde o temprano, se nos acabarán los combustibles fósiles».





