Desde hace mucho tiempo, las montañas despiertan una cierta fascinación entre quienes viven a su sombra.
Desde los mayas y los griegos hasta la religión sintoísta de Japón, los dioses de las montañas aparecen en culturas y sistemas de creencias de todas las épocas y de todo el mundo.
También son apreciadas por su belleza y veneradas por el gran desafío físico que suponen para quienes intentan escalarlas.
Sin embargo, hay un aspecto de las montañas que a menudo pasa desapercibido: su papel como fuente de agua, alimentos y energía. De hecho, más de la mitad de la población mundial se beneficia de alguna manera de sus recursos.
Son un ecosistema frágil: los hábitats de plantas y fauna son especialmente vulnerables a las variaciones climáticas y se están viendo alterados, mientras que los glaciares se derriten a un ritmo cada vez más aceleradoritmo.
Mientras tanto, a medida que los seres humanos se adentran más y más alto en busca de ocio y recursos, los hábitats están siendo destruidos y degradados. Las plantas y animales raros viven en zonas cada vez más reducidas, y los habitantes de las montañas, a menudo entre los más pobres del mundo, se enfrentan a penurias crecientes en lo que muchos científicos consideran un adelanto de lo que está por venir en las zonas bajas.

Estas son 5 razones por las que debemos celebrar nuestras cumbres:
1. El trece por ciento de la población mundial vive en las montañas. Además de proporcionar recursos y sustento a 915 millones de personas que habitan en montañas (el 90 % de ellas en países en desarrollo y 1 de cada 3 con inseguridad alimentaria), los beneficios indirectos alcanzan a miles de millones de personas más.
2. Muchas montañas han sido declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO y reservas de la biosfera, lo que reconoce su papel clave en el desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad. Las montañas albergan el 25 % de la biodiversidad terrestre del mundo y son el hogar de especies altamente especializadas que no sobrevivirían en otro lugar.
3. El maíz, la patata, la cebada, el sorgo, la quinoa, el tomate y la manzana (seis de las 20 especies vegetales que proporcionan la mayor parte de los alimentos del mundo) tienen su origen en zonas montañosas. Muchas comunidades de montaña también producen alimentos de alto valor y alta calidad, como el café, el cacao, la miel, las hierbas aromáticas y las especias, lo que mejora los medios de vida y dinamiza las economías locales.
4. Casi un tercio de los bosques del mundo se encuentra en regiones montañosas, y en ellos crece una amplia variedad de árboles especializados que no podrían sobrevivir en las zonas bajas. Además de ofrecer un hogar y sustentar ecosistemas únicos, estos árboles desempeñan un papel vital en la regulación del clima regional. Al absorber enormes cantidades de agua de lluvia, también son fundamentales para prevenir la erosión, los deslizamientos de tierra y los desprendimientos de rocas.
5. La mayor parte del agua dulce del mundo procede de las montañas: ciudades como Melbourne, Nairobi, Nueva York, Río de Janeiro y Tokio dependen de las montañas para obtener agua dulce. Este agua también es vital para la producción de energía hidroeléctrica. Algunos países dependen casi exclusivamente de las regiones montañosas para la generación hidroeléctrica.





