¿Qué amenaza los bosques de nueces oleaginosas de Brasil?

¿Qué amenaza los bosques de nueces oleaginosas de Brasil?
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El aumento del cultivo de soja y la ganadería en el norte de Brasil amenaza los bosques de nueces oleaginosas de la región y a las mujeres que llevan mucho tiempo subsistiendo gracias a su recolección, según investigadores.

La semana pasada, un grupo de académicos brasileños publicó un mapa que señala las amenazas a los bosques de babaçu, una palmera que proporciona un medio de vida sostenible a una comunidad tradicional de unas 300.000 «quebradoras de coco».

La amenaza se cierne sobre una región azotada por la deforestación creciente y los conflictos por el uso de la tierra, señalaron los investigadores.

La «Cartografía social de los babaçuais», como se llama el proyecto, se basa en investigaciones y observaciones de las propias quebradoras de coco, afirmaron los académicos.

El proyecto busca concienciar sobre las amenazas a una actividad tradicional, mientras el Gobierno sigue adelante con sus planes de ampliar la agricultura de cereales a gran escala en la misma región.

En este momento, el trabajo de las mujeres «es un modelo de sostenibilidad» y un medio fundamental para preservar los bosques amenazados de la región, dijo Jurandir Santos de Novaes, profesor de la Universidad Estatal de Maranhão (UEMA), en una rueda de prensa para presentar el mapa.

«Esperamos que el mapa pueda servir para contrarrestar estos nuevos planes de desarrollo en la zona», dijo.

Las quebradoras de coco, conocidas como quebradeiras, se ganan la vida recolectando nueces de babaçu de palmeras que crecen en una superficie de 18,5 millones de hectáreas (46 millones de acres) en cuatro estados de las regiones norte y nordeste de Brasil: Maranhão, Tocantins, Piauí y Pará.

El trabajo tradicional de las mujeres consiste en recoger los racimos de frutos que caen de las palmeras y trabajar en grupo para abrirlos con una técnica tradicional transmitida de generación en generación.

Brasil planea ampliar la producción de cereales en algunas de esas mismas zonas como parte de un nuevo impulso agrícola llamado Matopiba, acrónimo formado con las dos primeras letras de los estados de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía. Se considera la última frontera agrícola del mundo y representa el 10 por ciento de la producción de cereales de Brasil, según el Ministerio de Agricultura.

Los investigadores señalaron que los datos de Embrapa, el organismo brasileño de investigación agrícola, indican que los planes para Matopiba no tienen en cuenta a los pequeños agricultores y recolectores.

El detallado mapa de los académicos identifica cultivos de soja existentes en regiones boscosas de babaçu, así como enormes extensiones de babaçu cercadas con alambrado eléctrico para impedir la entrada de las quebradeiras.

El mapa también muestra dónde los agricultores han ocupado ilegalmente reservas naturales, además de zonas deforestadas dentro de reservas indígenas. También localiza a todas las grandes empresas de materias primas que operan en la región.

Tecnología

La ministra de Agricultura de Brasil, Katia Abreu, no respondió a las solicitudes de comentarios por teléfono y correo electrónico. Cuando se anunció el plan Matopiba en mayo, dijo que la expansión se basaría en inversiones en innovación e infraestructura para impulsar la productividad, así como en proyectos para aumentar los ingresos de los agricultores pobres.

Para los productores y agricultores, el apoyo gubernamental en materia de tecnología es la única forma de aumentar la productividad.

João Carlos Jacobsen, presidente de la Asociación Brasileña de Productores de Algodón (Abrapa), dijo que el plan pondría la tecnología a disposición de los pequeños productores, que necesitan más ayuda que los grandes agricultores. «Lo que cambia la vida de los trabajadores rurales no es el tamaño de sus tierras, sino la tecnología que pueden usar para ser más productivos», afirmó.

Desde 1991, a través del Movimiento Interestatal de Quebradoras de Coco (MIQCB), un grupo de mujeres que se gana la vida con el babaçu en cuatro estados, las quebradoras de coco han luchado por acceder a las tierras donde crece la palmera para poder recolectar sus nueces, independientemente de quién sea el propietario.

En 1997 convencieron a los legisladores de un municipio de Maranhão para que aprobaran una ley que concedía libre acceso a cualquier propiedad para recoger las nueces. La llamada Ley del Babaçu Libre está vigente ahora en 13 municipios de tres estados, y las quebradeiras presionan para que se apruebe una ley nacional.

Las mujeres extraen aceite de la almendra de la nuez, usan la cáscara para hacer carbón y elaboran harina con la sustancia pulverulenta que se encuentra entre la cáscara y la almendra.

Venden el aceite a empresas de cosméticos como The Body Shop y Natura.

Este artículo se publica en colaboración con Thomson Reuters Foundation. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Adriana Brasileiro escribe para Thomson Reuters Foundation.

Imagen: Se observa un cultivo de soja en Barreiras, estado de Bahía. REUTERS/Ueslei Marcelino

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