Una nueva investigación revela que el aire limpio podría aportar 1.600 millones de libras (2.200 millones de dólares) anuales a la economía del Reino Unido.
Podría permitir recuperar 3 millones de jornadas laborales perdidas por ausencias del personal y evitar casi 17.000 muertes prematuras entre los trabajadores cada año.
Estos hallazgos ofrecen a los gobiernos nacionales y locales un nuevo incentivo para situar el aire limpio en el centro de sus planes de recuperación verde.
Una de las características de los últimos meses a la que todos nos hemos acostumbrado son las noticias diarias sobre el impacto de los confinamientos por la COVID-19 en la calidad del aire de ciudades de todo el mundo.
Hemos visto fotos de ciudades donde se ha disipado el esmog, oído relatos de personas que aprecian el aire más limpio durante el confinamiento y visto un aluvión de noticias sobre el aumento de los niveles de contaminación atmosférica cuando la gente vuelve al trabajo.
Aunque nadie habría deseado cambios tan drásticos en nuestra forma de vivir y trabajar, sin duda han aumentado la conciencia sobre el impacto de la contaminación atmosférica. Una reciente encuesta de YouGov encargada por Clean Air Fundmostró que la contaminación atmosférica se considera ahora una de las tres principales preocupaciones de salud pública en todos los países encuestados (Bulgaria, India, Nigeria, Polonia y el Reino Unido).
Este nivel de preocupación está plenamente justificado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundoestán relacionadas con la contaminación del aire ambiente. Los estudios estiman que la mala calidad del aire contribuye al 19 % de todas las muertes por enfermedades cardiovasculares y al 29 % de todas las muertes por cáncer de pulmón. Estos efectos en la salud aumentan los costes de los servicios de salud pública, pero también tienen un coste económico considerable. El Banco Mundial estima que la contaminación atmosférica por sí sola costó a la economía mundial 225.000 millones de dólares en ingresos laborales perdidos en 2013.
Y eso fue antes de la COVID-19. Uno de los muchos aspectos trágicos de la pandemia es que las comunidades más vulnerables a la contaminación atmosférica también son las más afectadas por la COVID-19: quienes están menos preparados para hacerle frente son quienes más sufren sus efectos.

Sin embargo, hay motivos para la esperanza. Como vimos durante los confinamientos, la contaminación atmosférica puede remediarse prácticamente de la noche a la mañana, y hay pruebas sólidas de las mejoras previstas para la salud humana. Por eso, quizá resulte más útil centrarse ahora en los beneficios que podrían materializarse al lograr un aire más limpio.
Cuantificar los beneficios económicos del aire limpio
Aunque los beneficios del aire limpio para la salud se han investigado y documentado ampliamente, se ha prestado menos atención a sus beneficios económicos. Así fue como nuestras dos organizaciones unieron fuerzas: Clean Air Fund encargó a CBI Economics que realizara un análisis sin precedentesdel potencial económico que podría materializarse al lograr un aire limpio en el Reino Unido.
Descubrimos que, aunque no se puede poner precio a la buena salud, sí se puede poner precio al aire limpio.
Los resultados del análisis de CBI Economics muestran que, solo en el Reino Unido, la economía podría beneficiarse en 1.600 millones de libras (2.200 millones de dólares) adicionales cada año si se cumplieran las directrices de la OMS sobre calidad del aire «segura», además del posible ahorro para el NHS y los servicios de asistencia social en el tratamiento de problemas de salud.
El análisis concluye que reducir la mortalidad y la morbilidad causadas por enfermedades vinculadas a la mala calidad del aire se traduciría en menos muertes, menos ausencias laborales y menos jornadas en las que las personas acuden enfermas al trabajo. Esto beneficia a las personas, a sus amistades, familias y comunidades, y una población más sana aporta importantes beneficios económicos al conservar y aprovechar las habilidades y la experiencia de esas personas.
Los efectos positivos derivados de estas mejoras en la salud humana son considerables.
Al reducir la mortalidad y las enfermedades vinculadas a la mala calidad del aire, podrían evitarse casi 17.000 muertes prematuras entre la población activa cada año.
Al vivir y trabajar estas personas durante más tiempo, el Reino Unido podría ganar casi 40.000 años productivos, lo que se estima que generaría un beneficio económico de 1.000 millones de libras (1.350 millones de dólares) en el primer año y uno aún mayor en los años siguientes, al haber menos personas obligadas a jubilarse anticipadamente por problemas de salud.
La mejora de la calidad del aire también aportaría 3 millones de jornadas laborales adicionales cada año al reducir el número de días de baja por enfermedad, los días que las personas deben ausentarse para cuidar de sus hijos enfermos y las jornadas en que los trabajadores acuden enfermos y no rinden al máximo. Esto supondría un impulso estimado de casi 600 millones de libras (808 millones de dólares) para la economía del Reino Unido.
Esto beneficia tanto a la economía del Reino Unido como a cada trabajador. En conjunto, la reducción de las muertes prematuras y de las enfermedades asociadas a la mala calidad del aire podría aumentar los ingresos en el Reino Unido en 900 millones de libras (1.200 millones de dólares) cada año.
Llamamiento a la acción
En 2018, el Reino Unido incumplió varios de sus objetivos nacionales de calidad del aire, que ya están por debajo de las directrices de la OMS sobre aire «seguro» en ocho de cada nueve zonas.
Los hallazgos del informe de CBI Economics refuerzan los llamamientos de los activistas para que el Gobierno del Reino Unido se comprometa a cumplir las directrices de la OMS sobre calidad del aire para 2030.
La relevancia de estos hallazgos va mucho más allá de las costas del Reino Unido. Deberían servir de llamada de atención para que los gobiernos locales y nacionales de todo el mundo garanticen que el aire limpio se considere una necesidad fundamental al reactivar sus economías de maneras que protejan la salud y el bienestar de toda la ciudadanía y del medio ambiente.
Este análisis también transmite un mensaje claro a las empresas: actuar contra la contaminación atmosférica beneficia tanto a los resultados como a la salud de los empleados. El análisis deja claro que la contaminación atmosférica está afectando a los balances de las empresas de todo el país. Por eso, empresas de todos los sectores apoyan un futuro sostenible y verde, y muchas ya se han comprometido a hacer lo que esté en su mano para ayudar al Reino Unido a alcanzar su objetivo de cero emisiones netas para 2050.
Con argumentos económicos tan contundentes para reducir la contaminación atmosférica, es evidente que cumplir las directrices de la OMS sobre calidad del aire es un elemento crucial de la recuperación verde.






