El uso de residuos alimentarios para criar insectos como alimento para peces y la monitorización de la calidad del agua en tiempo real mediante tecnología avanzada, innovaciones que podrían ayudar a transformar la acuicultura mundial, se presentaron en el Foro Económico Mundial, durante los Diálogos Virtuales sobre el Océano 2020.
Dos jóvenes emprendedores participaron en una sesión de trabajo del evento titulada Aprovechar el poder de la innovación para alcanzar el ODS 14. Syrine Chaalala, cofundadora de la empresa franco-tunecina nextProtein, y Charlotte Dupont, cofundadora de la empresa francesa BiOceanOr, revelaron las ideas que impulsaron sus startups, que crecen con rapidez.
El nextProtein de Chalaala utiliza residuos alimentarios para producir en masa proteína de insecto con la que alimentar a peces de piscifactoría en sustitución de la harina de pescado, cuya producción, a menudo a partir de capturas accesorias de pesquerías industriales, puede provocar el agotamiento de ecosistemas y el colapso de pesquerías locales. Dado que nuestra demanda de pescado de piscifactoría crece un 8 % al año, su innovación podría desempeñar un papel fundamental para reducir el efecto colateral de la acuicultura en el océano.
Afirmó que la cría de insectos requiere una fracción del espacio necesario para la producción de piensos para animales: 100 metros cuadrados de espacio pueden producir tanta proteína como 100 hectáreas de campo de soja.
“Como queríamos tener el máximo impacto, quisimos ofrecer soluciones a otros problemas”, afirmó Chalaala, citando el desperdicio de alimentos y la escasez de tierras como dos de los principales problemas que aborda su empresa. “Aquí podemos convertir 20 kilos de residuos alimentarios en 1 kilo de producto.”
El método emplea cultivo vertical, poca energía y casi nada de agua, lo que, según afirmó el moderador de la sesión, Christian Lim, de Blue Oceans Partners, es prueba de la eficiencia de los insectos para prosperar con escasos insumos. El insecto que utiliza nextProtein es la mosca soldado negra, seleccionada por su alta productividad y por la facilidad de transformarla en polvo, aceite y fertilizante. Su empresa pretende producir 100 000 toneladas de proteína de insecto al año para 2025, lo que equivale a alrededor del 10 % del mercado de harina de insectos.
Por su parte, Charlotte Dupont y sus colegas de BiOceanOr han desarrollado lo que denominan “la primera estación meteorológica submarina para la monitorización en tiempo real de la calidad del agua”. Una de sus numerosas aplicaciones está dirigida a los piscicultores que todavía no monitorizan la calidad de su agua en tiempo real.
Describió un sector que solo cambia a regañadientes, en el que la calidad del agua se sigue monitorizando en gran medida de forma manual. Como este proceso es laborioso y requiere mucho tiempo, normalmente solo se realiza una vez al día. Sin embargo, una vez instaladas las «estaciones meteorológicas» submarinas de la empresa, los piscicultores pueden conocer en todo momento las condiciones de sus existencias.
“Nuestro primer cliente nos llamó unos días después para decirnos que nuestra herramienta no funcionaba, porque los niveles de oxígeno no podían ser tan bajos”, explicó. Pero el equipo funcionaba correctamente: las lecturas, sin precedentes, lo habían desconcertado. Estaba acostumbrado a tomar sus lecturas solo una vez al día, a media mañana, y no tenía idea de lo bajos que podían llegar a estar los niveles de oxígeno durante la noche.
“Hay muchos acuicultores que en este momento no se dan cuenta del valor del seguimiento en tiempo real”, afirmó Dupont. “Es un conocimiento que se transmite de generación en generación, como ocurría con la agricultura hace un siglo: «Lo sé porque mi padre lo sabe». Creen que no hay nada que se pueda aprender de las herramientas, pero, como en la agricultura, se puede aprender mucho.”
“Creo que los datos serán realmente fundamentales en el futuro”, afirmó Dupont, quien prevé un futuro en el que las personas se suscriban a la previsión del agua del mismo modo que hoy se suscriben a la previsión meteorológica.
“Con ecosistemas sensibles como los arrecifes y los sistemas costeros, la gente podrá suscribirse a los datos y ver lo que está ocurriendo”, afirmó. Estas previsiones de calidad del agua desempeñarán un papel fundamental en la protección de la salud de los océanos.
Su sesión ofreció una visión breve pero reveladora de dos innovaciones cruciales en la acuicultura, en el momento en que trazamos el rumbo hacia una economía azul sostenible en la era posterior a la COVID-19. Para conocer más sobre los Diálogos Virtuales sobre el Océano 2020, puede acceder al evento completo aquí.







