Un panel presenta 10 principios rectores en una campaña para recuperar la Tierra

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  • La ONU anunció recientemente el proyecto Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, cuyo objetivo es restaurar ecosistemas con el esfuerzo de millones de personas en todo el mundo.

  • El Grupo de Trabajo sobre Buenas Prácticas de la Década de las Naciones Unidas ha publicado 10 principios para orientar las iniciativas de restauración.

  • La idea principal es que se trata de un esfuerzo colaborativo que beneficia tanto a la naturaleza como a las personas.

Este año, el Día Mundial del Medio Ambiente fue el marco del lanzamiento de la Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas, cuyo objetivo es movilizar a cientos de millones de personas en un esfuerzo histórico para sanar el planeta.

Hasta la fecha, 115 países se han sumado a la campaña y han asumido compromisos para restaurar ecosistemas cruciales como bosques, ríos y praderas. En conjunto, estos compromisos revitalizarían más de 1.000 millones de hectáreas, una superficie mayor que la de China. Millones de personas de a pie también han respaldado la Década de las Naciones Unidas.

«El entusiasmo por la restauración está creciendo. Vemos a países, ciudadanos y empresas sumarse a la Generación Restauración», afirma Tim Christophersen, coordinador de la Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). «Pero ahora es el momento de actuar. Y de hacer bien la restauración».

Para contribuir a ello, el Grupo de Trabajo sobre Buenas Prácticas de la Década de las Naciones Unidas publicó esta semana 10 principios para orientar las iniciativas de restauración. Este importante esfuerzo reunió a cientos de organizaciones. Además de los organismos principales de la Década, el PNUMA y la FAO (coordinadora del Grupo de Trabajo), la Sociedad para la Restauración Ecológica (SER) y la Comisión de Gestión de Ecosistemas (CEM) de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza actuaron como principales convocantes

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Los principios, presentados en el Congreso Mundial de la Naturaleza en Marsella, Francia, detallan qué caracteriza a las buenas prácticas de restauración de los ecosistemas. Son fruto de las aportaciones de cientos de expertos y profesionales de la restauración, entre ellos funcionarios gubernamentales, investigadores, ONG, empresas, pueblos indígenas y líderes religiosos.

«Fue estupendo ver cuánto se implicó la gente en el tema, pero, sobre todo, la consulta abierta nos dio indicaciones para reforzar los principios», afirmó Vera Boerger, de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, una de las coordinadoras del Grupo de Trabajo.

«Esto incluye reconocer que, para sanar la Tierra, debemos recurrir a todo tipo de conocimientos, incluidos los tradicionales y los de los pueblos indígenas».

Estos son los 10 principios presentados por el Grupo de Trabajo.Image: ONU

Principio 1: Contribución mundial

Los ecosistemas saludables sustentan los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y son esenciales para prevenir una catástrofe climática y una extinción masiva. La restauración exitosa de los ecosistemas contribuye al logro de los ODS y aúna los objetivos de las tres Convenciones de Río al abordar simultáneamente el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación de las tierras.

Principio 2: Amplia participación

Las personas están en el centro de la restauración. Actualmente, más del 40 % de la población mundial sufre el secado de los suelos, la inseguridad hídrica y otros efectos adversos de la degradación de los ecosistemas. Quienes llevan a cabo la restauración deben incluir a las personas afectadas durante todo el proceso y prestar especial atención a las voces de los grupos poco representados y marginados, como los pueblos indígenas, las minorías étnicas, las mujeres, los jóvenes y las personas LGBTIQ+.

Principio 3: Continuo de actividades

No existe una solución única para la difícil tarea de recuperar lo que se ha perdido. A veces basta con dejar espacio a la naturaleza; los manglares, por ejemplo, suelen volver a crecer por sí solos una vez que desaparecen las perturbaciones. Sin embargo, los ecosistemas muy degradados pueden requerir más esfuerzo, como la plantación de árboles a gran escala. No obstante, todas las buenas actividades de restauración tienen algo en común: generan una ganancia neta para la biodiversidad y la salud de los ecosistemas, al tiempo que benefician a las personas.

Principio 4: Beneficios para la naturaleza y las personas

Las actividades de restauración de ecosistemas pueden abarcar desde plantar árboles frutales en los jardines escolares hasta recuperar arrecifes de coral, pero deben procurar los mayores beneficios posibles. En ningún caso la restauración debe provocar una mayor degradación del medio ambiente ni perjudicar a las personas que dependen de él.

Principio 5: Abordar las causas de la degradación

La restauración de los ecosistemas no sustituye a la conservación. Del mismo modo, en la acción climática, el aumento de los sumideros naturales de carbono debe ir de la mano de la descarbonización de la economía. Por tanto, una restauración eficaz debe abordar los factores que impulsan la degradación, desde los causantes directos, como la extracción de recursos, hasta los factores indirectos, como el cambio climático.

Principio 6: Integración de conocimientos

La idea de que los seres humanos pueden recuperar los ecosistemas degradados tiene una larga trayectoria en el ámbito académico y en la práctica. Para que tenga éxito, la restauración de los ecosistemas debe integrar diversos tipos de conocimiento. Esto incluye el trabajo científico, así como los conocimientos indígenas y tradicionales y la experiencia de las comunidades locales. También deben recopilarse, evaluarse y difundirse ampliamente las buenas prácticas y las innovaciones.

Principio 7: Objetivos medibles

Al inicio de cada proceso de restauración, quienes lo llevan a cabo y las personas afectadas deben decidir qué quieren lograr. Esto debe incluir el establecimiento de metas concretas, como el número y la variedad de árboles que se replantarán, así como objetivos económicos y sociales. Todas las metas deben medirse con respecto a una referencia inicial para determinar el impacto logrado por la restauración.

Principio 8: Contextos locales y de paisajes terrestres y marinos

La restauración es una misión mundial. Para recuperar la Tierra de aquí a 2030, la acción debe abarcar todos los continentes y océanos. Pero la restauración también tiene un carácter local. Las medidas que benefician a un lugar pueden tener efectos adversos en otros. Por ejemplo, introducir árboles y otras especies que no son autóctonas del entorno puede provocar una mayor degradación. La restauración debe adaptarse a los contextos locales.

Principio 9: Seguimiento y gestión

La restauración es compleja y es difícil predecir los impactos reales de las iniciativas. El seguimiento continuo es esencial para garantizar que las medidas avancen hacia los objetivos de un proyecto. Sin embargo, no todo puede controlarse. Por ello, las iniciativas de restauración deben aplicar prácticas de gestión adaptativa y ajustar las intervenciones según sea necesario.

Principio 10: Integración de políticas

La restauración no ocurre en el vacío. Diversos factores, incluida la financiación, pueden determinar el éxito a largo plazo de una iniciativa. Los instrumentos de gobernanza, como las leyes y las políticas, son fundamentales para sostener la recuperación de los ecosistemas.

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