El mundo no va por buen camino en la acción climática: el calentamiento global se encamina hacia los 3 °C este siglo, según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Antes pensábamos que, si lográbamos mantener el calentamiento por debajo de los 2 °C, los cambios que experimentaríamos serían de algún modo manejables. Sin embargo, el informe del IPCC afirma que incluso superar los 1,5 °C supone apostar con la habitabilidad del planeta.
Aunque los negociadores de la 24.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2018, lograron un acuerdo sobre una serie de medidas que permitirán aplicar el Acuerdo de París en 2020, ya es hora de planificar acciones en las ciudades, las zonas rurales, los sistemas energéticos, la construcción, el transporte y la industria.
Se esperan medidas del sector al que represento: la industria química. Esta fabrica muchos productos útiles de los que difícilmente podríamos prescindir, desde medicamentos, adhesivos y productos de limpieza hasta plásticos técnicos de alta calidad. Sin embargo, la producción de estos materiales consume mucha energía y recursos naturales, y libera una cantidad considerable de dióxido de carbono (CO₂) a la atmósfera.
Gracias a los procesos modernos y a los esfuerzos constantes, las emisiones son mucho menores que antes. Sin embargo, solo en Europa, los procesos industriales son la tercera fuente más importante de emisiones de gases de efecto invernadero. Aun así, la industria química es un facilitador clave de un futuro más sostenible y forma parte de la solución.
El CO₂ es un ejemplo de cómo pensar de otra manera. ¿Y si hiciéramos algo con él, en lugar de seguir intentando contenerlo a gran escala? Una vía prometedora consiste en utilizar este destructor del clima como una materia prima útil, que aporte el valioso carbono del que tanto depende la industria química. De este modo, necesitaríamos menos materias primas de origen fósil, como el petróleo.
Cada vez hay más iniciativas que utilizan recursos no fósiles, como el dióxido de carbono y las plantas. Esto constituye una faceta importante de la economía circular, que aún está en sus inicios. Pero avanzar en círculos no significa solo reciclar; hay que considerar el ciclo completo.
Todos los distintos actores del ciclo deben cooperar. Carbon4PUR es un ejemplo destacado de acción colectiva en materia de ciclos de materiales. Este gran proyecto colaborativo paneuropeo estudia cómo pueden utilizarse los gases de fundición, incluido el CO₂, procedentes de la producción de acero para fabricar productos químicos y productos finales. El consorcio está integrado por 14 socios de siete países y abarca toda la cadena de valor.
Estoy convencido de que, tarde o temprano, el CO₂ como recurso se convertirá en un factor económico. Varias empresas de todo el mundo ya están desarrollando nuevas tecnologías e ideas de negocio en torno a productos basados en CO₂. Para aprovechar el potencial de estas ideas hace falta apoyo político, pero también la aceptación de la sociedad en general. Además, el sector financiero tiene la oportunidad de canalizar capital de riesgo hacia nuevas materias primas y estimular el ecosistema de empresas emergentes.
La industria química y la del plástico harían bien en explorar este tema, ya que podría ayudar a alcanzar ambiciosos objetivos climáticos. Como sector clave, esta industria tiene una influencia considerable sobre sus productos y la forma en que se desarrollan, por lo que puede incidir en el balance de sostenibilidad y el impacto climático de las industrias posteriores de la cadena de valor.
Sobre todo, el sólido argumento económico debería impulsar a la industria química a buscar alternativas al petróleo y ampliar su base de recursos. Tendrá que prepararse para la posibilidad de que generar gases de efecto invernadero cueste más en el futuro. Sin embargo, este nuevo enfoque ayudará a satisfacer la creciente demanda de los consumidores de productos fabricados de manera sostenible y climáticamente neutra.
A menudo se dice que quienes corren en círculos nunca llegan lejos. En lo que respecta a la eficiencia en el uso de los recursos, discrepo.






