Los bosques tropicales son redes complejas y dinámicas de plantas, animales y microbios.
La recuperación de los bosques lleva tiempo y suele tener resultados impredecibles y trayectorias variables.
Para evaluar las tasas de recuperación a largo plazo, un estudio reciente comparó características de bosques que crecen en tierras agrícolas abandonadas en distintos momentos.
La regeneración de los bosques tropicales es una estrategia eficaz, de bajo costo y basada en la naturaleza para promover el desarrollo sostenible, restaurar los ecosistemas, frenar el cambio climático y proteger la biodiversidad.
Los bosques tropicales son una de las mejores herramientas del mundo para combatir el cambio climático y la pérdida de especies silvestres. Almacenan enormes cantidades de carbono, dan cobijo a miles de plantas y animales y son el hogar de pueblos indígenas que los mantienen. Por eso, más de 100 líderes mundiales se comprometieron a detener la deforestación para 2030 en la reciente conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, celebrada en Glasgow.
Muchas organizaciones y comunidades trabajan para restaurar los bosques nativos recuperando tierras improductivas o abandonadas y llevando a cabo costosas iniciativas de plantación de árboles. Estas iniciativas buscan propiciar el regreso de plantas y animales nativos y recuperar las funciones y los bienes ecológicos que esos bosques proporcionaban. Sin embargo, en muchos casos los bosques pueden recuperarse de forma natural, con poca o ninguna ayuda humana.
Somos ecólogos forestales y miembros de una red de investigación colaborativa que estudia los bosques secundarios: aquellos que vuelven a crecer de forma natural después de que una zona ha sido talada y cultivada o utilizada para el pastoreo. En un estudio publicado recientemente en la revista Science, nuestro grupo es pionero en un enfoque para la recuperación forestal que ofrece perspectivas a partir de más de 2.200 parcelas forestales en bosques tropicales en regeneración natural de las regiones tropicales de América y África occidental.
Nuestra investigación muestra que los bosques tropicales se recuperan sorprendentemente rápido: pueden volver a crecer en tierras abandonadas y recuperar muchos de los rasgos de los bosques primarios, como la salud del suelo, las características de los árboles y las funciones del ecosistema, en tan solo 10 a 20 años. Sin embargo, para respaldar una restauración y una planificación forestales eficaces, es importante comprender con qué rapidez se recuperan las distintas funciones y características de los bosques.
Los bosques vuelven a crecer
La mayoría de los bosques del mundo actual han vuelto a crecer tras perturbaciones humanas y naturales, como incendios, inundaciones, tala y desmonte para la agricultura. Por ejemplo, los bosques se recuperaron en Europa durante los siglos XVIII y XIX y en el este de Estados Unidos desde principios hasta mediados del siglo XX. Hoy, el noreste de Estados Unidos tiene una mayor cobertura forestal que hace 100 a 200 años.
Ahora, en las regiones tropicales de todo el mundo, los bosques vuelven a crecer en aproximadamente 3 millones de millas cuadradas (8 millones de kilómetros cuadrados) de antiguas tierras agrícolas y ganaderas. Los científicos y los responsables de formular políticas coinciden ampliamente en que es fundamental proteger estos bosques en regeneración y evitar que se sigan destruyendo y convirtiendo los bosques primarios.
Los bosques tropicales son mucho más que árboles: son redes complejas y dinámicas de plantas, animales y microbios. La recuperación de los bosques lleva tiempo y suele tener resultados impredecibles y trayectorias variables. Los patrones de recuperación difieren entre los bosques tropicales húmedos y secos.
Hasta la fecha, esta activa área de investigación se ha centrado en estudios que examinaron cómo cambian características específicas de los bosques, como el número de especies que contienen o la biomasa de los árboles, a lo largo del tiempo y el espacio. Creemos que es importante entender la recuperación forestal como un proceso integrado, determinado por las condiciones locales, paisajísticas e históricas.
Una visión multidimensional de la recuperación de los bosques tropicales
Nuestro estudio se centró en 12 características que son componentes esenciales de los bosques sanos. Entre ellas se incluyen:
Suelo: ¿Cuánto carbono orgánico y nitrógeno contiene, y qué grado de compactación presenta? El suelo demasiado compactado —por ejemplo, por las pezuñas del ganado en pastoreo— es difícil de penetrar para las raíces de las plantas y no absorbe bien el agua, lo que puede provocar erosión.
Funcionamiento del ecosistema: ¿Cómo cambian la abundancia y el tamaño de los árboles a medida que el bosque vuelve a crecer? ¿Qué papel cumplen en la regeneración forestal los árboles cuyas raíces se asocian con bacterias fijadoras de nitrógeno? ¿Cómo afecta la regeneración a la densidad media de la madera y a la durabilidad de los tejidos de las hojas?
Estructura del bosque: ¿Cómo cambian, a medida que los bosques vuelven a crecer, el tamaño máximo de los árboles, la variación en su tamaño y la biomasa total —la cantidad de materia vegetal sobre el suelo en troncos, ramas y hojas—?
Diversidad y composición de las especies arbóreas: ¿Cómo cambian el número de especies arbóreas presentes y los patrones de diversidad y abundancia de las especies, y cómo llegan a parecerse más a los de los bosques primarios cercanos?
Para evaluar las tasas de recuperación a largo plazo, comparamos características de bosques que crecen en tierras agrícolas abandonadas en distintos momentos y comparamos los bosques en regeneración con bosques primarios cercanos. Desarrollamos un nuevo método de modelización para estimar con qué rapidez se recuperaba cada característica.
Muchas de estas características dependen unas de otras. Por ejemplo, si los árboles vuelven a crecer rápidamente, pueden producir mucha hojarasca, que al descomponerse restablecerá los niveles de carbono orgánico del suelo. Analizamos estas conexiones comparando el grado de asociación entre las características forestales.
Los bosques que estudiamos estaban en zonas con un uso de la tierra de intensidad baja a moderada, es decir, los suelos no estaban agotados ni erosionados y permitían que la vegetación nativa volviera a crecer rápidamente. Por ejemplo, en la región de la Mata Atlántica de Brasil, 10.425 millas cuadradas (2,7 millones de hectáreas) de bosque volvieron a crecer de forma natural entre 1996 y 2015. El potencial de recuperación de los bosques tropicales es mucho menor en zonas donde los suelos están muy sobreexplotados y ya no quedan bosques vecinos.
Este gráfico muestra cómo se recuperan cuatro grupos de características forestales —el suelo, el funcionamiento del ecosistema, la estructura del bosque y la biodiversidad arbórea— a medida que los bosques tropicales vuelven a crecer en antiguas tierras agrícolas y pastizales. Para cada categoría, la imagen muestra el porcentaje medio de recuperación en comparación con los bosques primarios después de 20, 40, 80 y 120 años. Los porcentajes en los cuadros negros muestran la recuperación media de todo el bosque en cada intervalo.
Todas las características forestales que examinamos se recuperaron en los 120 años posteriores al inicio de la regeneración. Algunas recuperaron el 100% de sus valores propios de los bosques primarios durante los primeros 20 años de regeneración.
Por ejemplo, las características del suelo que analizamos alcanzaron el 90% de los valores propios de los bosques primarios en 10 años y entre el 98% y el 100% en 20 años. En otras palabras, después de 20 años de regeneración, los suelos de los bosques contenían prácticamente la misma cantidad de carbono orgánico y tenían una densidad aparente similar a la de los suelos de los bosques primarios.
Esta rápida recuperación refleja que los suelos de nuestros sitios de estudio no estaban muy degradados cuando comenzó la regeneración forestal. Las características del funcionamiento del ecosistema también se recuperaron rápidamente: entre el 82% y el 100% en 20 años.
Las características de la estructura del bosque, como el diámetro máximo de los árboles, se recuperaron más lentamente. En promedio, alcanzaron el 96% de los valores propios de los bosques primarios después de 80 años de regeneración. La composición de las especies arbóreas y la biomasa sobre el suelo se recuperaron después de 120 años.
Identificamos un conjunto de tres características —el tamaño máximo de los árboles, la variación general de su tamaño y el número de especies arbóreas de un bosque— que, consideradas en conjunto, ofrecen una imagen fiable del grado de recuperación de un bosque. Estos tres indicadores son relativamente fáciles de medir y los gestores pueden utilizarlos para supervisar la restauración forestal. Ahora es posible vigilar el tamaño de los árboles y la estructura forestal en áreas extensas y durante largos períodos mediante datos recopilados por satélites y drones.
La importancia de la regeneración natural
Nuestros hallazgos muestran que la regeneración de los bosques tropicales es una estrategia eficaz, de bajo costo y basada en la naturaleza para promover el desarrollo sostenible, restaurar los ecosistemas, frenar el cambio climático y proteger la biodiversidad. Además, dado que los bosques regenerados en zonas donde la tierra no ha sufrido daños graves recuperan rápidamente muchas de sus características clave, la recuperación forestal no siempre requiere plantar árboles.
En nuestra opinión, se puede recurrir a diversos métodos de reforestación adecuados, según las condiciones del lugar y las necesidades de la población local. Recomendamos confiar en la regeneración natural siempre que sea posible y recurrir a la plantación para la restauración activa cuando sea necesario.






