Tres estrategias que transformarán la economía mundial de los plásticos

A man carries a bag of plastic bottles on a roof at a recycling centre in Hefei, Anhui province December 1, 2011.
Image: REUTERS/Stringer
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En poco más de medio siglo, los plásticos se han extendido por toda la economía gracias a su versatilidad y rentabilidad, y su producción se ha multiplicado por veinte. Sin embargo, junto con sus claros beneficios, el sistema actual de los plásticos presenta importantes inconvenientes. Un informe publicado el año pasado, The New Plastics Economy: Rethinking the future of plastics del Foro Económico Mundial, la Fundación Ellen MacArthur y McKinsey & Co. constató que hoy solo se recoge para su reciclaje el 14% de los envases de plástico del mundo; el resto se incinera, acaba en vertederos o se convierte en basura, a menudo en el océano. Si se mantienen las tendencias actuales, en 2050 nuestros océanos podrían contener más plásticos que peces, en peso. Ahora, apenas un año después de la publicación de esta investigación, más de 40 líderes empresariales y gubernamentales han respaldado un plan de acción que podría elevar al 70% las tasas de reutilización y reciclaje de los envases de plástico.

Un nuevo informe, publicado esta semana en Davos, presenta tres estrategias y una serie de medidas que el sector debe adoptar para avanzar hacia una nueva economía de los plásticos. Son las siguientes:

Tres estrategias distintas para acelerar la transición hacia la nueva economía de los plásticos

Reutilizar

Más del 20% de los envases de plástico podrían reutilizarse de forma rentable; por ejemplo, sustituyendo las bolsas de plástico de un solo uso por alternativas reutilizables. Muchos países han introducido un pequeño cargo por las bolsas para incentivar su reutilización. Esto a menudo ha reducido considerablemente el uso de bolsas de plástico de un solo uso; por ejemplo, en el Reino Unido, un cargo de 5 peniques redujo su uso en un 85%. Países como Ruanda han ido más allá y han prohibido por completo las bolsas de plástico.

Las empresas también empiezan a aprovechar otras oportunidades de reutilización. Por ejemplo, muchos productos que usamos a diario, como los limpiadores domésticos y el jabón líquido, se venden actualmente en botellas de un solo uso y están compuestos principalmente por agua, con una pequeña cantidad de «ingredientes activos». La empresa australiana Splosh ofrece recargas en sobres solubles que los clientes pueden mezclar en casa con agua en una botella reutilizable. Formas innovadoras como esta de suministrar productos a los clientes podrían reducir entre un 80% y un 90% el material de envasado y entre un 25% y un 50% los costes de envasado, en beneficio tanto de las empresas como de los clientes.

Oportunidades seleccionadas para reutilizar envases de plástico

Reciclar

Más de 40 años después de la introducción del símbolo universal del reciclaje, solo el 14% de los envases de plástico llega a las plantas de reciclaje de todo el mundo y, tras las pérdidas del procesamiento, solo el 10% se recicla efectivamente. Si se mejoraran tanto el diseño de los envases como los sistemas de gestión de los envases de plástico después de su uso, el 50% podría reciclarse de forma rentable.

La elección de materiales, colores, formatos y otros factores de diseño influye en la facilidad y la rentabilidad con que se pueden reciclar los envases de plástico. Cambios relativamente pequeños pueden marcar una gran diferencia: por ejemplo, las botellas de bebidas de PET transparente, como las de agua, son mucho más fáciles de reciclar que las botellas de PET opaco, de las que solo en Francia se venden unas 5.000-6.000 toneladas al año, lo que añade entre 1 y 2 millones de dólares al coste estimado de reciclarlas cada año.

Potencial de creación de valor económico de cambios de diseño seleccionados en cuatro ámbitos

Los envases diseñados específicamente para el reciclaje, junto con mejores tecnologías de recogida, clasificación y reprocesamiento, podrían mejorar drásticamente la rentabilidad del reciclaje de envases de plástico. Al mismo tiempo, urge desplegar y mejorar la infraestructura básica de recogida y gestión, sobre todo en regiones donde existe un alto riesgo de que los envases de plástico acaben en el medio ambiente, como el Sudeste Asiático.

Rediseñar e innovar

El mayor desafío lo plantea el 30% de los envases de plástico (por peso), equivalente a 10.000 millones de bolsas de basura al año, que nunca se reutilizará ni reciclará sin un rediseño y una innovación fundamentales. Estos artículos de uso cotidiano, como los envoltorios de golosinas, los sobres y los envases de comida rápida, no se pueden reciclar y representan aproximadamente la mitad de todos los envases de plástico por número de artículos. Por su diseño, hoy están destinados a los vertederos o a la incineración tras un único uso breve, y a menudo corren el riesgo de acabar en el medio ambiente como basura dispersa.

Se necesitan un rediseño y una innovación fundamentales para que estos tipos de envases puedan reutilizarse o reciclarse. En el caso de los formatos pequeños, es necesario rediseñar el envase o la forma de utilizarlo, o ambas cosas, para reducir la probabilidad de que escape de los sistemas de recogida. Las latas de bebidas son un buen ejemplo del potencial del rediseño. La anilla desprendible, por ser un artículo de pequeño formato, era difícil de recoger y tendía a convertirse en basura, hasta que en la década de 1970 se sustituyó por la anilla que permanece unida a la lata y que hoy es habitual.

Los materiales poco comunes suelen tener tasas de reciclaje muy bajas: en el caso del PVC, inferiores al 5%. Sustituirlos por materiales más reciclables —sin dejar de permitir la innovación— mejoraría claramente las tasas de reciclaje. Para los envases que contienen restos de alimentos u otros residuos, como las cápsulas de café o los envases de comida rápida, la prioridad sería ampliar el uso de envases compostables y la infraestructura asociada. En cuanto a los envases de varios materiales, como los cartones y las bolsas de patatas fritas, es necesario impulsar la innovación en materiales alternativos y tecnologías de reprocesamiento.

Movilizar a la industria mundial de los plásticos para que actúe

El plan de acción se presenta en un nuevo informe, The New Plastics Economy: Catalysing Action publicado esta semana por el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur durante la Reunión Anual del Foro en Davos. La investigación se llevó a cabo como parte de la iniciativa New Plastics Economy, creada en mayo de 2016 como resultado directo de Project MainStream, una colaboración de varios sectores liderada por directores ejecutivos y encabezada por el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur. La iniciativa New Plastics Economy está dirigida por la Fundación Ellen MacArthur y reúne a 40 organizaciones líderes que representan a toda la industria mundial de los plásticos, incluidos los socios principales Amcor, The Coca-Cola Company, Danone, MARS, Novamont, Unilever y Veolia, para trabajar conjuntamente en favor de un sistema mundial de los plásticos más eficaz.

Durante el próximo año, la iniciativa New Plastics Economy se centrará en impulsar la innovación a gran escala. Pondrá en marcha dos retos mundiales de innovación para iniciar el rediseño de materiales y formatos de envase, y comenzará a elaborar un conjunto de normas comunes mundiales (un «Protocolo Mundial sobre los Plásticos») para el diseño de envases, centrándose inicialmente en los cambios de mayor impacto. También mejorará los sistemas de reciclaje mediante proyectos colaborativos entre las empresas participantes y las ciudades. Para apoyar la transición hacia un pensamiento de diseño «circular» y una perspectiva sistémica, e inspirar a innovadores, emprendedores y diseñadores, la Fundación Ellen MacArthur e IDEO presentarán en Davos, en enero de 2017, una nueva guía de acceso público: Circular Design Guide.

Nota: La iniciativa New Plastics Economy cuenta con el apoyo de Wendy Schmidt, a través de The Eric and Wendy Schmidt Fund for Strategic Innovation, como socio filantrópico principal, y de MAVA Foundation, Oak Foundation y los participantes de People’s Postcode Lottery (GB), como financiadores filantrópicos.

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