MarinaTex podría reemplazar el plástico utilizado en las cajas de pañuelos y en los envases de sándwiches
La estudiante Lucy Hughes se inspiró en la resistencia de las escamas de pescado
El producto ganó el premio internacional James Dyson
Se biodegrada en menos de seis semanas y no contamina el suelo
Una británica de 23 años ha desarrollado un compuesto compostable que espera que algún día reemplace gran parte del plástico de un solo uso; su ingrediente principal son subproductos de la industria pesquera.
Lucy Hughes creó MarinaTex como proyecto de su último año en diseño de productos en la Universidad de Sussex. Además, es comestible y, según afirma, está pensado como alternativa al plástico que se utiliza habitualmente en bolsas de panadería, envases de sándwiches y cajas de pañuelos.
Su proyecto comenzó como una investigación sobre formas de reducir los residuos de pescado, de los que se producen alrededor de 50 millones de toneladas cada año en todo el mundo, según estima Naciones Unidas.
“Era yo tratando de averiguar cómo podía aprovechar esa corriente de residuos y añadir valor a esos residuos”, declaró Hughes a Reuters.
“Cuando sentí las pieles y las escamas en mis manos, pude ver que había un potencial oculto en ellas. Eran muy flexibles, pero también maleables y resistentes”.
Su investigación posterior le valió el premio internacional James Dyson de este año, financiado por el eponimo inventor británico cuya aspiradora sin bolsa también lleva su nombre. Tiene previsto utilizar los 32.000 libras (41.000 dólares) del premio en dinero para seguir desarrollando el producto y diseñar una estrategia para su producción en masa.

“¿Por qué necesitamos cientos de polímeros artificiales cuando la naturaleza ya dispone de tantos?”, añadió.
Según el Banco Mundial, en 2016 el mundo produjo unos 242 millones de toneladas de residuos plásticos. La ONU calcula que hasta la fecha se han vertido en los océanos unos 100 millones de toneladas.
En agosto, se encontraron incluso diminutas partículas de plástico conocidas como microplásticos en testigos de hielo perforados en el Ártico.
“No es necesariamente el plástico el problema... Es nuestro uso excesivo de, por ejemplo, plásticos de un solo uso que pueden emplearse solo entre 10 y 15 segundos, para luego tener que tirarlos”, afirmó Hughes.

Para crear un compuesto resistente y estable, añadió a su mezcla de escamas y piel las moléculas de quitosano procedentes de crustáceos y de agar procedente de algas rojas.
Varios meses de pruebas posteriores culminaron en la producción de una lámina flexible y translúcida que se forma a temperaturas inferiores a 100 grados Celsius (212 grados Fahrenheit) y que, según concluyó James Dyson, era más resistente que su alternativa plástica, el polietileno de baja densidad.
MarinaTex también se biodegrada en cuatro a seis semanas en compost doméstico y no contamina el suelo. El bioplástico alternativo ácido poliláctico (PLA), también derivado de recursos renovables, debe compostarse en instalaciones industriales.
“La investigación y el desarrollo posteriores garantizarán que MarinaTex siga evolucionando, y espero que se convierta en parte de una respuesta global a la abundancia de residuos plásticos de un solo uso”, afirmó Dyson.






