Ciudad del Cabo, donde vivo actualmente, es una zona de increíble belleza natural y biodiversidad. En este momento, también encierra todo lo que le está ocurriendo a los océanos del mundo.
En los últimos 10 años hemos visto una caída del 63 % en el número de pingüinos africanos a lo largo de nuestra costa.
Hay disputas por las cuotas de pesca.
Hace tres años, un barco encalló frente a la playa de Blouberg y todavía no ha sido retirado. Sigue aún derramando petróleo en la playa, matando aves marinas y otras formas de vida marina. Cerca, el río Black vierte contaminación por plástico en Table Bay.
Cuando nació mi padre, la población mundial era de 1.800 millones. Hoy somos 7.000 millones y se espera que lleguemos a 9.000 millones en 2050. En solo dos generaciones habremos multiplicado por cinco nuestro número.
Con la proximidad del Día Marítimo Mundial, el día 27, es importante recordar lo crucial que son los océanos del mundo para nosotros. El aire que respiramos, el agua que bebemos y el pescado que comemos dependen todos de los océanos. Pero no se encuentran en buen estado.
El hielo marino del Ártico es ahora incluso menor que cuando crucé a nado el Polo Norte en 2007. He nadado en los cinco océanos y he visto cambios en cada uno de ellos, cambios que se han producido debido a nuestras acciones.
No es demasiado tarde para restaurar la salud de los océanos. Tenemos en nuestro poder la capacidad de marcar una diferencia positiva. Pero debemos cambiar nuestras actitudes.
No podemos someter a los océanos del mundo para que nos proporcionen más pescado, ni esperar que absorban toda nuestra contaminación sin que nos la devuelvan. Porque todos los ecosistemas están interconectados.
Recuerdo haber observado la autopsia de un ave marina capturada a cientos de kilómetros mar adentro, en el Atlántico Norte. Un científico llevó el cadáver a una reunión de ministros europeos y lo abrió allí mismo. Dentro estaba lleno de plástico: trozos de color rojo, blanco y verde, enredados en sedal de pesca. Ese plástico pudo haber venido de tu ciudad o de la mía. Pudo haber viajado desde el interior, por un río, hasta el mar.
Nuestras acciones tienen impacto a miles de kilómetros de distancia.
¿Recuerdas Fukushima? Un año después, se detectó radiación procedente de la costa este de Japón en atún capturado frente a la costa oeste de Estados Unidos.
La verdad es que ya no estamos separados por los océanos. Estamos unidos por ellos.
No le des la espalda a los océanos del mundo. Vuélvete hacia ellos. Si todos hacemos aunque sea un pequeño cambio en nuestro comportamiento, podemos marcar la diferencia en nuestros océanos. Juntos, podemos crear un Futuro Azul.
Autor: Lewis Pugh es un orador inspirador, defensor de los océanos y pionero de la natación. En 2010 fue nombrado Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial. Próximamente partirá en una expedición de 3 años para destacar la precaria situación de los océanos del mundo. http://lewispugh.com
Crédito de la foto: Mike Hutchings

