Pulpa de árbol y plástico oceánico: cómo los fabricantes de calzado están reduciendo su huella ambiental

One Silicon Valley start-up is making shoes from eucalyptus tree pulp.Image: Rafael Mota/Unsplash
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La startup de Silicon Valley Allbirds se está haciendo un nombre al fabricar zapatos con materiales ecológicos.

Tras el éxito de sus zapatos de lana, la empresa ha desarrollado un nuevo textil al hilar pulpa de eucalipto para obtener una fibra y, después, tejerla en un tejido de malla. Las plantillas de los recién lanzados zapatos skipper están hechas de aceite de ricino, los cordones de poliéster 100 % reciclado e incluso los ojales están fabricados con un plástico de origen biológico.

Aunque muchas personas nunca se han detenido a pensar en las credenciales ecológicas de un par de zapatos, la escala de las ventas mundiales de zapatillas deportivas significa que las mejores prácticas de la industria podrían tener un impacto significativo en el medio ambiente.

El mercado mundial de zapatillas deportivas está valorado en 62 000 millones de dólares y se espera que alcance los 90 000 millones de dólares a finales de 2022. Y Nike, por ejemplo, suele vender 25 pares de zapatillas cada segundo.

Por otra parte, la fabricación de un par típico de zapatillas para correr genera 13,6 kg de emisiones de dióxido de carbono, según un estudio del MIT. Esto equivale a mantener encendida una bombilla de 100 vatios durante una semana.

Los consumidores a menudo no piensan en las credenciales ecológicas de un par de zapatos.Image: Allbirds

Curiosamente, la mayoría de esas emisiones proceden del proceso de fabricación, y no de la obtención y el uso de las materias primas.

Los investigadores del MIT descubrieron que más de dos tercios del impacto de carbono de una zapatilla para correr se producen durante la fabricación, sobre todo porque la mayoría de los zapatos se fabrican en China, donde el carbón es la principal fuente de electricidad.

La importancia del proceso de fabricación no ha pasado desapercibida para Allbirds. «Nuestras fibras de árbol proceden de granjas sudafricanas que reducen al mínimo el uso de fertilizantes y dependen de la lluvia, no del riego», escribe la empresa. «En comparación con materiales tradicionales como el algodón, utiliza un 95 % menos de agua y reduce a la mitad nuestra huella de carbono». Además, el abastecimiento de materiales cumple con normas estrictas para proteger los bosques, así como a los animales y a las personas que dependen de ellos.

Muchos fabricantes tradicionales de zapatillas, como Nike y Adidas, también trabajan intensamente para mejorar las credenciales ambientales de sus zapatos.

El aumento de la producción de plásticos ha provocado la contaminación de los océanosImage: The New Plastics Economy Report

Nike ha creado un nuevo material llamado Flyleather combinando restos de cuero residual con materiales sintéticos. Nike Flyleather afirma reducir el uso de agua en un 90 % y tener una huella de carbono un 80 % menor que la fabricación tradicional de cuero.

Y Adidas ha vendido más de un millón de pares de zapatos que están fabricados en un 95 % con residuos plásticos hallados en el océano.

Adidas utiliza residuos marinos recogidos en Maldivas, con un promedio de 11 botellas de plástico utilizadas por par, y el plástico se transforma en cordones, refuerzos del talón y forros.

Adidas ha aprovechado la creciente preocupación por la cantidad de residuos plásticos en los océanos.

La producción de plásticos se ha disparado en los últimos 50 años, pasando de 15 millones de toneladas en 1964 a 311 millones de toneladas en 2014. Y se espera que vuelva a duplicarse en los próximos 20 años, según The New Plastics Economy Report.

Gran parte de este plástico acaba en los océanos, que, según las previsiones, contendrán más plástico que peces en peso para 2050, a menos que el mundo introduzca cambios significativos desde ahora.

Y las zapatillas que elegimos comprar podrían ser solo una forma de empezar a revertir esa tendencia.

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