Como si la contaminación no fuera ya suficientemente perjudicial, un nuevo estudio aporta más pruebas que relacionan la exposición a la contaminación con un aumento del índice de masa corporal (IMC). En otras palabras, la contaminación hace que engordemos.
El estudio, publicado en Environmental Health Perspectives, concluyó que los niños expuestos al humo de segunda mano y a la contaminación del aire causada por el tráfico tenían un riesgo significativamente mayor de padecer obesidad. Los niños expuestos a ambos factores tenían un IMC hasta dos puntos más alto que los que no lo estaban.
Para averiguar si los IMC podían estar relacionados con los contaminantes, los investigadores estudiaron a un grupo de 3.318 niños durante ocho años. Los cuestionarios dirigidos a los padres proporcionaron a los científicos información sobre el nivel de exposición de los niños al humo de segunda mano, la contaminación del tráfico y otros contaminantes atmosféricos. Incluso después de tener en cuenta otros factores, como el IMC inicial y los niveles de actividad física, los investigadores siguieron observando una relación entre la contaminación y el peso.
¿La parte más alarmante? La contaminación atmosférica no es precisamente fácil de revertir. Aunque podemos esforzarnos por reducir nuestra huella de carbono conduciendo menos y reciclando, los efectos perniciosos de la contaminación en nuestro cuerpo y en la Tierra ya están plenamente en marcha.
En los últimos 30 años, los casos de obesidad se han duplicado entre los niños y se han cuadruplicado entre los adolescentes, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Además, la obesidad causa numerosos problemas de salud, desde colesterol alto hasta diabetes. Y en los adultos, Vox informa de que «entre 1980 y 2000, las tasas de obesidad se duplicaron entre los adultos». Actualmente, el 30 % de la población adulta tiene obesidad.
Súmese esto a la larga lista de efectos negativos de la contaminación en el cuerpo humano, como el aumento del riesgo de cáncer y los daños al sistema respiratorio. Aunque la contaminación atmosférica no es la única responsable del aumento de la obesidad, este nuevo estudio demuestra que es un factor importante.
Aunque la alimentación y el ejercicio son importantes para mantener un peso saludable, la Madre Tierra aún parece tener la última palabra. Deberíamos pensárnoslo dos veces antes de considerar cómo afectamos al planeta, dado cómo nos afecta a nosotros, incluso en la talla de nuestros pantalones.
Publicado en colaboración con Mic
Autor: Becca Stanek es becaria editorial de Mic y escribe para la sección de política.
Imagen: Conductores hacen cola durante la hora punta de la tarde en la autopista M4, al oeste de Londres, el 20 de julio de 2004. REUTERS/Toby Melville

