Hay más bicicletas que personas en los Países Bajos y representan casi la mitad de todos los desplazamientos entre el hogar y el trabajo solo en la ciudad de Ámsterdam. No es de extrañar que el país se proclame orgullosamente “la nación ciclista número uno del mundo, sin rival”.

Al tratarse de un país relativamente llano, sin duda se facilita que la gente se suba a la bicicleta. También ayuda la extensa red de carriles bici que mantiene las bicicletas separadas del resto del tráfico. Pero existe un incentivo adicional poco conocido para que los neerlandeses usen la bicicleta: los créditos fiscales.
Cada kilómetro recorrido en bicicleta podría suponer un extra de $0.22, libre de impuestos, abonado directamente en la nómina. Funciona de forma muy similar a como alguien que conduce su propio coche por motivos profesionales puede reclamar una cantidad fija relacionada con la distancia recorrida. Pero, en definitiva, los ciclistas podrían estar ganando dinero simplemente por ir y volver del trabajo en bicicleta.
Los Países Bajos no son el único país que ofrece incentivos económicos para que la gente deje el coche y utilice la energía del pedal en lugar de combustibles fósiles.
En el Reino Unido, el plan Cycle to Work funciona con un modelo de arrendamiento con opción de compra que permite a los empleados obtener bicicletas y equipamiento con descuento a través de su empresa. La empresa compra la bicicleta y la arrienda al empleado durante un periodo determinado, normalmente 12 meses. Los pagos mensuales se descuentan de los ingresos brutos, lo que supone un ahorro efectivo del 32 % para los contribuyentes con el tipo básico. También existe una compensación por kilometraje para los ciclistas británicos que usan su bicicleta con fines profesionales, de unos $0.26 por milla.
Un plan similar de compra de bicicletas libre de impuestos funciona en los Países Bajos, así como en Bélgica, donde los ciclistas pueden recibir un pago de $0.26 por kilómetro a su disposición.
En el pequeño país sin salida al mar de Luxemburgo, situado entre Francia, Alemania y Bélgica, los empleados pueden beneficiarse de un reembolso fiscal de $340 para comprar una bicicleta. Mientras tanto, en Francia existe un plan de reembolso por kilómetro para los ciclistas que entrará en vigor el próximo año. Permitirá un pago libre de impuestos de unos $230 al año a los empleados públicos; las empresas privadas podrán duplicar esa cantidad si lo desean.
El otro gran referente ciclista de Europa, Dinamarca, no ofrece actualmente ningún incentivo fiscal para los ciclistas, y aun así consigue que cada año más personas se suban a la bicicleta, al menos en la capital, Copenhague.
En Estados Unidos también existen diversas desgravaciones fiscales dirigidas a quienes se desplazan al trabajo, entre ellas una asignación de $20 al mes para gastos de bicicleta. Sin embargo, la Ley de Recortes de Impuestos y Empleos de 2017 lo cambió todo, y los gastos de bicicleta ya no pueden deducirse de los ingresos antes de impuestos, lo que hace que resulte algo más caro para algunos ciclistas estadounidenses.


