Este ecosistema, poco estudiado, también almacena 10 veces más carbono que las sabanas amazónicas, un tipo de llanura herbácea con árboles dispersos, según el estudio.
Sin embargo, los humedales se enfrentan a amenazas derivadas de la deforestación y el cambio climático, según afirman los investigadores. Adoptar más medidas para proteger los manglares será clave para preservar su gran reserva de carbono, añaden.
Los hallazgos aportan "aún más pruebas de las extraordinarias reservas de carbono que se encuentran en los manglares" de todo el mundo, afirma otro científico a Carbon Brief.
Humedales silvestres
El Amazonas es muy conocido por sus 167 millones de hectáreas de selva tropical, pero se sabe menos que alberga cerca de 1 millón de hectáreas de bosques de "manglar".
GlosarioCARBONO FRENTE A CO2: los términos "carbono" y "CO2" se usan a menudo indistintamente, pero existe una diferencia importante. El carbono es un elemento, mientras que el CO2 es un compuesto formado por un átomo de carbono y dos de oxígeno.… Leer más
Los manglares son árboles y arbustos que crecen en aguas costeras de las zonas tropicales y subtropicales. Se reconocen con mayor facilidad por sus raíces altas y expuestas, que les sirven para anclarse frente a las mareas entrantes.
El nuevo estudio, publicado en Biology Letters, es el primero en realizar una estimación sobre el terreno de la cantidad de carbono almacenada en los extensos humedales del Amazonas.
Según el estudio, los manglares del Amazonas almacenan, de media, 511 toneladas de carbono por hectárea, aproximadamente el doble que las selvas tropicales de la región. En su trabajo de investigación, los autores afirman:
Las reservas de carbono de los manglares del Amazonas superaban más del doble las de los bosques perennifolios de tierra firme [selvas tropicales] y casi diez veces las del bosque tropical seco [sabanas].
Cálculo del carbono
Para el estudio, los investigadores visitaron nueve manglares, junto con tres marismas saladas (un tipo de pradera costera) dentro de la Amazonia brasileña.
En cada emplazamiento midieron la cantidad de carbono almacenada "por encima del suelo", en los árboles y en la hojarasca caída, y "por debajo del suelo", en las raíces y el suelo.
Para medir las reservas de carbono, los investigadores midieron los cambios en la "biomasa", es decir, el peso acumulado por la producción de nuevas hojas y brotes o el engrosamiento del tronco de un árbol, por ejemplo.
Durante la fotosíntesis, las plantas absorben CO2 de la atmósfera y posteriormente lo utilizan para construir y extender sus troncos, tallos y raíces. Por ello, medir los cambios en la biomasa ofrece a los científicos una idea de cuánto carbono se almacena en una zona determinada a lo largo del tiempo.
Después, los investigadores compararon sus estimaciones con datos anteriores sobre el almacenamiento de carbono en la selva amazónica.
El siguiente gráfico muestra la cantidad media de carbono almacenada, en toneladas por hectárea, por los manglares del Amazonas (extremo izquierdo) y las selvas tropicales amazónicas (segundo por la izquierda). Los gráficos también incluyen los resultados de las marismas saladas (segundo por la derecha) y los datos extraídos de un estudio anterior de los mismos investigadores realizado en los ecosistemas de tipo desértico "Caatinga" y de tipo sabana "Cerrado".
En el gráfico, el verde muestra los resultados del carbono por encima del suelo, el marrón los del carbono en las capas superficiales por debajo del suelo y el negro el del carbono en las capas profundas. (El suelo de las selvas tropicales tiende a ser superficial y pobre en nutrientes, mientras que en los manglares se pueden acumular depósitos profundos de suelo).

Los resultados muestran que, de media, los manglares del Amazonas almacenan alrededor del doble de carbono por hectárea que los bosques amazónicos.
Según la investigación, la mayor parte del carbono almacenado por los manglares se encuentra en el suelo. Los suelos de los humedales tienden a ser ricos en carbono porque están anegados, lo que ralentiza la descomposición de la materia vegetal.
Cuando la descomposición es lenta, los materiales ricos en carbono pueden acumularse, explica el doctor Mark Spalding, científico marino e investigador honorario de la Universidad de Cambridge, que no participó en el estudio. Declara a Carbon Brief:
Los suelos son muy ricos en carbono. Esto se debe a que están permanentemente anegados y, por tanto, el carbono no se descompone. Las turberas de agua dulce presentan concentraciones de carbono en el suelo similares.
el doctor Mark Spalding
La disposición muy compacta de los árboles de manglar también favorece el almacenamiento de carbono en comparación con los bosques, que tienden a ser más dispersos, añade.
Amenazas latentes
Los resultados sugieren que la protección de los humedales amazónicos podría desempeñar un papel más importante en la ralentización del cambio climático de lo que se pensaba, afirman los autores.
Los humedales amazónicos están actualmente amenazados por la deforestación, a menudo para dar paso a la piscicultura, así como por el aumento de las temperaturas, que podría provocar la desecación de los humedales al incrementar la tasa de evaporación. En su trabajo de investigación, los autores afirman:
La gran extensión de los manglares brasileños, junto con las grandes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero que resultan de la deforestación, pone de manifiesto su valor potencial para la mitigación del cambio climático.
Los hallazgos aportan pruebas de las "extraordinarias reservas de carbono que se encuentran en los manglares", afirma Spalding, aunque sigue pendiente una cuestión clave sobre la estabilidad de este carbono:
Si este carbono es de vida corta o si una proporción significativa se entierra a largo plazo en los sedimentos marinos es una cuestión de investigación muy importante.





