Dr Iain Staffell es profesor titular de energía sostenible en el Imperial College London, en su Centre for Environmental Policy. Dirige el proyecto Electric Insights que ofrece información interactiva en tiempo real y resúmenes trimestrales sobre la combinación eléctrica del Reino Unido.
Se necesitan avances rápidos hacia la energía limpia para cumplir la ambición mundial de limitar el calentamiento a no más de 1,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales.
Pero ¿cómo avanzan los países hasta ahora? En nuestro informe Energy Revolution Global Outlook, elaborado junto con colegas del Imperial College London y E4tech —y publicado por Drax—, clasificamos los avances de 25 de las principales economías del mundo.
Nuestro informe presenta una clasificación de sus esfuerzos por limpiar la generación eléctrica, pasar del petróleo a los vehículos eléctricos, desplegar la captura y almacenamiento de carbono, eliminar las subvenciones a los combustibles fósiles y mejorar la eficiencia energética.
Los diez gráficos siguientes comparan la situación actual de estos 25 países y sus avances durante la última década.
Avances en electricidad limpia
La electricidad ha sido el sector de la economía que más rápidamente se ha descarbonizado, a medida que los países abandonan el carbón y adoptan las energías renovables de bajo costo. Sin embargo, la intensidad de carbono media de la electricidad en todo el mundo solo ha disminuido un 7 % en la última década, hasta los 450 gramos de CO2 por kilovatio hora (gCO2/kWh).
El gráfico siguiente muestra en un mapa la intensidad de carbono de la generación eléctrica en todo el mundo y clasifica las 25 principales economías incluidas en nuestro informe. Entre ellas figuran el grupo de países ricos del G7, así como Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (los «BRICS»), entre otros. Estos países representan el 80 % de la población mundial, el 77 % del PIB mundial y el 73 % de las emisiones de CO2 del mundo.
La electricidad de algunos países tiene una intensidad de carbono prácticamente nula (los países nórdicos, Francia y Nueva Zelanda, columnas de la izquierda en el gráfico inferior), mientras que otros dependen casi por completo del carbón (Sudáfrica y Polonia, en el extremo derecho).

En la última década, los países de Europa y América del Norte han reducido casi unánimemente la intensidad de carbono de su electricidad. Lo han logrado al reducir su dependencia del carbón y aumentar la proporción de energías renovables, así como, en muchos casos, al disminuir la demanda eléctrica.
Por otro lado, varios países grandes de Asia —Japón, Corea del Sur, India e Indonesia— aumentaron la intensidad de carbono, pues ahora dependen más del carbón. China es uno de los pocos países asiáticos que están limpiando su sistema eléctrico: en esta década ha reducido la intensidad de carbono en una sexta parte. Estados Unidos también avanza más rápido que la mayoría; en el gráfico siguiente, solo el Reino Unido y Dinamarca lo superan.

Uno de los principales motores de la limpieza de los sistemas eléctricos en todo el mundo es el auge de las energías renovables. En términos absolutos, China lidera con claridad: cuenta con un tercio de la capacidad eólica instalada mundial y un tercio de la capacidad solar instalada.
La capacidad solar de China, cercana a los 130 gigavatios (GW), equivale aproximadamente a la suma de las capacidades de los tres países siguientes con mayor capacidad: Japón, Alemania y Estados Unidos. En cuanto a capacidad eólica, también destacan India, en cuarto lugar, y Polonia, en el duodécimo, que supera a Dinamarca, como muestra el gráfico siguiente.

Sin embargo, per cápita, Dinamarca tiene la mayor capacidad eólica, con 1.000 vatios por persona, y Alemania, la mayor capacidad solar, con 500 vatios por persona.
Avances en transporte limpio
La electricidad limpia podría extenderse más allá de los hogares y las oficinas y abastecer nuestros desplazamientos. Los vehículos eléctricos están bajando de precio rápidamente, y varios países ya están legislando para poner fin al motor de combustión interna en las próximas décadas.
Hasta ahora, se han vendido unos 4,5 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo; casi la mitad están en China y una cuarta parte, en Estados Unidos, como muestra el gráfico siguiente.

Varios países han alcanzado una cuota de mercado del 2 % para los vehículos eléctricos, es decir, representan 1 de cada 50 automóviles nuevos vendidos. En China, la cifra es aproximadamente el doble, mientras que Noruega aventaja ampliamente al resto: casi 1 de cada 2 vehículos vendidos ya es eléctrico, como muestra el gráfico inferior.

Sin embargo, limpiar el sector del transporte no depende únicamente de las nuevas tecnologías: las personas podrían viajar menos o recurrir a medios más eficientes, como el transporte público. El consumo de energía por persona en el transporte varía mucho en el mundo; el estadounidense medio consume 10 veces más que el indio medio, como muestran los gráficos siguientes.

Los países grandes donde la gente suele viajar en avión entre ciudades son los que más consumen, pero China e India se están poniendo al día rápidamente a medida que aumentan los ingresos. Durante la última década, el consumo de energía para el transporte por persona aumentó un 80 % y un 60 %, respectivamente. Esto superó ampliamente los modestos avances en eficiencia del transporte observados en Europa y América del Norte, como muestra el gráfico siguiente.

Avances en eficiencia energética
La eficiencia no mejora lentamente solo en el sector del transporte. Es urgente mejorar la eficiencia energética de los edificios en todo el mundo para reducir la demanda de calefacción con alta intensidad de carbono.
En la mayoría de los principales países, los hogares consumen menos energía por metro cuadrado de superficie que hace una década. Parte de esta reducción puede atribuirse a la mejora de las normas de construcción y a los aparatos de mayor eficiencia energética; también podría deberse a los efectos residuales de la recesión mundial y a la sucesión de inviernos templados provocada por el aumento de las temperaturas globales.
En algunas partes del mundo, en particular China y Sudáfrica, la mejora del nivel de vida ha propiciado un rápido aumento del consumo energético de los hogares, como muestra el gráfico siguiente.

Avances en combustibles fósiles y captura de carbono
El apoyo gubernamental a los combustibles fósiles es una característica perversa de muchas economías que frena la transición para abandonar el carbón, el petróleo y el gas.
La definición de las subvenciones a los combustibles fósiles es objeto de un amplio debate. Sin embargo, según la definición de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), varios países importantes productores de combustibles fósiles y con poblaciones relativamente pequeñas, como Noruega y Australia, conceden cientos de dólares per cápita al año, como muestra el gráfico siguiente. Según este criterio, el Reino Unido también otorga cuantiosas subvenciones.

Una característica importante de muchas vías para limitar el calentamiento a 1,5 o 2 °C es combinar los usos de combustibles fósiles difíciles de evitar, como en la producción de acero o cemento, con la captura y el almacenamiento de carbono. Sin embargo, actualmente solo hay 18 instalaciones de captura y almacenamiento de carbono (CAC) a gran escala en todo el mundo, concentradas en seis países con importantes industrias de extracción de petróleo y carbón, como muestra el gráfico siguiente.

En conjunto, estas instalaciones CAC pueden capturar 32 millones de toneladas de CO2 al año. Esto representa menos de una décima parte del uno por ciento de los aproximadamente 37.000 millones de toneladas de CO2 que produce cada año el sector energético mundial. Si la CAC se generaliza en las próximas décadas, el potencial de almacenamiento subterráneo de CO2 no supondrá un obstáculo. Solo Estados Unidos podría almacenar todo el CO2 producido en el mundo desde el inicio de la revolución industrial.
Conclusión
En definitiva, los avances hacia la energía limpia en el mundo son dispares: algunos países progresan en muchos frentes, mientras que otros retroceden. En conjunto, nuestras clasificaciones muestran que las naciones del mundo están muy lejos de lo necesario y que los avances durante la próxima década deben ser mucho más contundentes para evitar los peores efectos del cambio climático.
Las denominaciones empleadas y la presentación del material en este mapa no implican que el Foro Económico Mundial exprese opinión alguna sobre la condición jurídica de ningún país, territorio, ciudad o zona, ni de sus autoridades, ni sobre la delimitación de sus fronteras o límites.





