El 54 % de la electricidad de Suecia procede de energías renovables, y esta energía es cada vez más local.
Las redes inteligentes están convirtiendo a los hogares suecos, de consumidores de energía, en ‘prosumidores’ productores de electricidad.
Las plantas locales de ‘calefacción de distrito’ aprovechan el calor excedente para calentar a la mayoría de los hogares suecos.
Suecia encabeza el Índice de Transición Energética del Foro Económico Mundial
Para 2030, casi un tercio de toda la energía consumida en la Unión Europea deberá proceder de fuentes renovables, de acuerdo con los objetivos vinculantes acordados en 2018. Suecia está ayudando a liderar el camino.
Además de fijarse como objetivo una producción de electricidad 100 % renovable para 2040, el país está transformando los hogares en ‘prosumidores’ altamente eficientes - edificios que producen y consumen la gran mayoría de su propia energía.
Mientras tanto, las plantas locales de ‘calefacción de distrito’ utilizan el calor excedente para producir más del 75 % del calor que necesitan los hogares suecos. El país también logra combinar los impuestos al carbono más altos del mundo con precios de la energía relativamente baratos.
Todas estas son razones por las que Suecia encabeza el Índice de Transición Energética del Foro - ofreciendo liderazgo ambiental en un momento en que el Gran Reinicio nunca ha sido más necesario. Así es como Suecia está construyendo soluciones locales en su revolución energética.
Naturalmente cálida
El 54 % de la electricidad de Suecia procede de energías renovables, y su geografía contribuye a ello. Con abundantes cursos de agua y una cubierta forestal del 63 %, no es sorprendente que las dos mayores fuentes de energía renovable sean la hidroenergía y la biomasa. Y esa biomasa está contribuyendo a impulsar un auge energético local.
La calefacción es un uso clave de la energía en un país frío como Suecia. En las últimas décadas, a medida que han aumentado los impuestos sobre el fueloil, las compañías eléctricas del país han recurrido a energías renovables, como la biomasa, para alimentar las plantas locales de ‘calefacción de distrito’.
En Suecia, estos sistemas se remontan a 1948, cuando por primera vez se utilizó el calor excedente de una central eléctrica para calentar edificios cercanos: el vapor se conduce por una red de tuberías hasta donde se necesita. Hoy en día, hay alrededor de 500 sistemas de calefacción de distrito en todo el país, desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos, que proporcionan calor a hogares y empresas.
La calefacción de distrito solía alimentarse principalmente de los subproductos de las centrales eléctricas, las plantas de valorización energética de residuos y los procesos industriales. Sin embargo, en la actualidad Suecia está incorporando más fuentes renovables a la mezcla. Y, como resultado de la competencia, esta forma de energía localizada es ahora la fuente líder del mercado de calefacción doméstica del país.
‘Prosumidores’ de energía
Pero Suecia no se detiene en las soluciones de calefacción a nivel de pueblo. Su nueva generación de producción energética lleva lo hiperlocal al siguiente nivel.
Un ejemplo es la ciudad de Ludivika, donde los pisos de los años setenta han sido recientemente reacondicionados con la última tecnología de energía inteligente.
48 viviendas familiares repartidas en 3 edificios han recibido paneles solares fotovoltaicos, almacenamiento de energía térmica y sistemas de bombas de calor. Una microrred energética lo conecta todo y ayuda a cargar los coches eléctricos durante la noche.
El resultado es un conjunto de edificios ‘prosumidores’ que producen, en lugar de consumir, energía suficiente para cubrir el 77 % de las necesidades de los residentes. Con un alto nivel de uso de contadores inteligentes, es un modelo que parece destinado a extenderse por toda Suecia.
Ampliación de escala
Un desarrollo reciente de E.ON en Hyllie, un distrito en las afueras de Malmö, en el sur de Suecia, ha ampliado el principio de la red inteligente. La generación de energía procede de fuentes locales eólicas, solares, de biomasa y de residuos.
Las redes inteligentes equilibran después la energía y reaccionan ante las condiciones meteorológicas, desplegando energía adicional cuando hace más frío o almacenando el excedente en baterías cuando hace calor. El sistema no solo es más eficiente, sino que las facturas han bajado.
Los desarrollos energéticos inteligentes, como los de Hyllie, Ludivika y la calefacción de distrito impulsada por energías renovables, ofrecen una alternativa radical a los sistemas energéticos centralizados en los que hoy en día confían muchos países.
Los líderes de la UE tienen un reto: cómo generar el 32 % de la energía a partir de fuentes renovables para 2030. Suecia ofrece una visión de cómo la tecnología y las soluciones locales pueden convertir un objetivo en realidad.





