La industria pesquera debe alejar nuestros océanos del abismo

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Las expresiones «una gota en el océano» o «hay muchos peces en el mar» revelan una visión de los océanos como un recurso infinito y resistente. Es hora de actualizarla. Los océanos son finitos, frágiles y están llenos de nuestra basura.

En la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos celebrada este mes en Nueva York, las naciones se han unido para actuar con decisión y alejar los océanos del abismo. Aún hay tiempo, tiene sentido económico y hacerlo es esencial para la seguridad a largo plazo. Pero no pueden hacerlo solas. Las mayores empresas pesqueras del mundo se reunieron en Nueva York para establecer un plan que garantice unos océanos sostenibles para las generaciones futuras.

El mundo marino es un bien común global esencial para la humanidad, pues proporciona proteínas a tres mil millones de personas. La salud de los océanos está profundamente ligada a la salud humana. Además, los océanos han contribuido a mantener el clima de la Tierra relativamente estable al absorber el 95% del calor causado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

Image: Wiki

Sin embargo, estamos viendo cómo los océanos se deterioran. La acidificación oceánica avanza a un ritmo sin precedentes quizá en 300 millones de años. Los mares pierden oxígeno a medida que se calientan. Las zonas muertas se expanden. Los arrecifes de coral, el ecosistema con mayor biodiversidad de los océanos, están muriendo. El hielo marino del Ártico disminuye y, de forma alarmante, las aguas más cálidas avanzan hacia la gigantesca capa de hielo antártica, con el riesgo de desestabilizarla.

Siempre se supuso que los océanos eran lo bastante extensos y profundos para absorber todo lo que los seres humanos vertieran en ellos: la solución era diluirlo. Sin embargo, en las últimas dos décadas, los investigadores marinos se han quedado atónitos ante la velocidad y la magnitud de los cambios.

La captura de peces silvestres alcanzó su punto máximo alrededor de 1996 y ha disminuido 0,38 millones de toneladas al año, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; aunque otros afirman que la disminución podría ser tres veces mayor. Solo el 10% de las poblaciones mundiales de peces está por debajo de los límites de pesca; el resto está al límite de su capacidad o por encima de niveles sostenibles. La acuicultura se ha expandido enormemente en las últimas décadas y podría crecer aún más, pero también afronta varios retos de sostenibilidad, como la dependencia de peces silvestres para la alimentación, las enfermedades y el uso excesivo de antibióticos.

La industria pesquera se encuentra en un momento decisivo. La ciencia ya ha dejado muy clara la magnitud del desafío.

Pero la industria controla su propio destino. Reformar la gestión pesquera no solo podría evitar el colapso, sino también aumentar las capturas en 16 millones de toneladas al año para 2050.

Aunque la ciencia demuestra que los productos del mar sostenibles son posibles, las investigaciones también muestran que, actualmente, solo un puñado de empresas domina los ecosistemas marinos. Las llamamos actores «clave», porque, al igual que las especies clave de los ecosistemas, ejercen una influencia desproporcionada en la salud de los océanos.

Ahora, tras dos intensos diálogos entre científicos y líderes de la industria durante los últimos ocho meses, las nueve empresas más grandes están listas para comprometerse con reformas importantes y luchar juntas por el futuro de nuestros océanos. Estos diálogos son únicos porque vinculan la ciencia con los negocios y la pesca de captura silvestre con la acuicultura, y tienen un alcance verdaderamente mundial, pues reúnen a empresas de Asia, Europa y Norteamérica.

En la cumbre, bajo el liderazgo de una nueva iniciativa, Seafood Business for Ocean Stewardship, anunciamos el compromiso de empresas líderes de eliminar de las cadenas de suministro los productos no declarados, no regulados e ilegales, así como cualquier forma de esclavitud moderna. Pero el problema es complejo. Necesitamos una mayor gobernanza de los océanos y las zonas costeras. Hay que reducir la contaminación procedente de la agricultura que llega a las aguas costeras. Ya no se pueden arrojar plásticos y otros contaminantes al océano. Y, por supuesto, las emisiones de gases de efecto invernadero deben alcanzar su máximo para 2020 y caer drásticamente hasta cerca de cero para 2050. Esto exige una mayor cooperación internacional y, también en este ámbito, los líderes de la industria pesquera afirman ahora que deben hacer más para presionar a los gobiernos.

Los océanos, como el resto de la Tierra, se han mantenido relativamente estables durante 10.000 años. Bastaron cincuenta años para socavar esa estabilidad. Más que cualquier otra parte de nuestro planeta, los océanos han ocultado el impacto de la humanidad. Nuestras acciones durante los próximos cincuenta años determinarán el destino de los océanos durante los próximos 10.000 años. Es una gran responsabilidad, pero somos optimistas: podemos convertirnos en buenos guardianes de los océanos porque ahora nuestra salud y la salud oceánica son inseparables.

Seafood Business for Ocean Stewardship (SeaBOS): compromiso por la custodia de los océanos, presentado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, Nueva York, 9 de junio de 2017.

Compromiso:

Empresas que suscriben el compromiso:

Maruha Nichiro Corporation

Nippon Suisan Kaisha, Ltd

Thai Union Group

Marine Harvest ASA

Dongwon Industries

Nutreco (propietaria de Skretting)

Cargill Aqua Nutrition

Cermaq (filial de Mitsubishi Corporation)

Kyokuyo Co., Ltd

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