El cambio climático está haciendo que nuestros alimentos sean menos nutritivos

An Indian boy from a family of labourers that migrated from the state of Bihar prepares to eat on the banks of the Mahananda river in Siliguri, northeast India, March 10, 2005. India's liberalisation drive since 1991 has been felt more in cities than on the land, and disparities between urban rich and rural poor have grown. Some 260 million of India's billion-plus people live on less than $1 a day. According to estimates, several hundred thousand children work as labourers and beg on the streets in India. NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE. REUTERS/Desmond Boylan DB/jk
Vital crops from wheat to rice are at risk of becoming less nutritious due to rising carbon levels.Image: REUTERS/Desmond Boylan DB/jk
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El aumento de las emisiones de carbono podría hacer que cultivos alimentarios esenciales, desde el trigo hasta el arroz, sean menos nutritivos y poner en peligro la salud de cientos de millones de las personas más pobres del mundo, dijeron científicos el lunes.

Según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change, ciertos cultivos básicos cultivados al aire libre con niveles elevados de dióxido de carbono presentaban niveles de proteínas, hierro y zinc hasta un 17 por ciento inferiores a los de los cultivos expuestos a menos cantidad de ese gas.

Las emisiones mundiales de dióxido de carbono, procedentes en gran medida del uso de combustibles fósiles, están en niveles récord y son la principal causa del aumento de la temperatura media mundial, que los países intentan frenar para evitar sus efectos más devastadores.

Las emisiones mundiales de carbono están en niveles récord.Image: Nature Climate Change

Hace dos años, casi 200 países llegaron a un acuerdo en París para reducir las emisiones.

La investigación concluyó que, para 2050, casi 300 millones de personas podrían no consumir suficiente zinc o proteínas, y 1.400 millones de mujeres y niños serían vulnerables a la carencia de hierro —todo ello relacionado con las emisiones de carbono—, lo que aumentaría el riesgo de enfermedades y muerte prematura.

Aunque las emisiones de carbono y el calentamiento global perturban la producción de alimentos mediante fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías y las inundaciones, estos hallazgos advierten de un impacto directo, aunque en gran medida invisible, en la alimentación de las personas, dijo Matthew Smith, autor del estudio. «Es algo más oculto... la mayoría de la gente no necesariamente notaría si su trigo tuviera un 5 por ciento menos de hierro o zinc, pero eso podría tener efectos de amplio alcance en la salud», dijo el investigador asociado de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard.

Añadió que la principal teoría que explica esta relación es que el dióxido de carbono hace que las plantas crezcan más rápido y produzcan menos micronutrientes.

A mediados de siglo, algunas de las zonas con mayor riesgo de cultivar alimentos menos nutritivos serán algunas de las más pobres del mundo —India, África, Oriente Medio y el Sudeste Asiático—, que dependen de cereales más vulnerables a los efectos del carbono, como el trigo y el arroz.

Las personas con carencia de zinc, especialmente los niños, pueden tener el sistema inmunitario debilitado y son más propensas a contraer malaria e infecciones respiratorias y a morir a causa de ellas, dijo Smith.

La carencia de hierro aumenta las tasas de mortalidad materna y neonatal y reduce las capacidades cognitivas, mientras que la falta de proteínas está relacionada con el retraso del crecimiento, la emaciación y el bajo peso al nacer, dijo.

«El cambio climático no es bueno para la salud», dijo a la Thomson Reuters Foundation Marion Nestle, profesora de nutrición, estudios sobre alimentación y salud pública en la Universidad de Nueva York.

«Es una prueba más de que realmente hay que hacer algo para reducir las emisiones de carbono».

Las emisiones mundiales de carbono relacionadas con la energía alcanzaron el año pasado un máximo récord de 32,5 gigatoneladas, tras permanecer estables durante tres años, debido a la mayor demanda de energía y a la desaceleración de las mejoras en eficiencia energética, según la Agencia Internacional de la Energía.

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