El Servicio Forestal de EE. UU. gestiona 20 millones de acres en California, pero calcula que casi la mitad necesita ser restaurada.
La restauración forestal incluye la eliminación de los árboles pequeños menos resistentes al fuego y la priorización de árboles más grandes y más separados entre sí.
Mientras California afronta su peor temporada de incendios forestales de su historia, resulta más evidente que nunca que las prácticas de gestión del territorio en las zonas montañosas boscosas del estado necesitan cambios importantes.
Muchos de los 33 millones de acres de bosques de California se enfrentan a amenazas generalizadas derivadas de decisiones de gestión del pasado. Hoy, el Servicio Forestal de EE. UU. calcula que, de los 20 millones de acres que gestiona en California, entre 6 y 9 millones de acres necesitan ser restaurados.
Restauración forestal significa básicamente eliminar los árboles pequeños menos resistentes al fuego y volver a un bosque con árboles más grandes y ampliamente espaciados. Estos proyectos de gestión requieren alianzas entre los numerosos actores que se benefician de los bosques sanos, para ayudar a aportar financiación innovadora a este enorme desafío.
Somos ingenieros que trabajamos en muchos desafíos relacionados con los recursos naturales, incluida la gestión forestal. Nos alienta ver que California y otros estados del oeste se esfuerzan por usar la gestión forestal para reducir el riesgo de incendios forestales de alta severidad.
Pero existen importantes cuellos de botella. Entre ellos se incluyen los recursos escasos y la limitada participación entre los gestores forestales y numerosas agencias y organizaciones locales, regionales y estatales que desempeñan funciones en la gestión de los bosques.
Sin embargo, algunos de estos grupos están formando alianzas locales para trabajar con los gestores del territorio y desarrollar estrategias de financiación innovadoras. Consideramos que estas alianzas son clave para aumentar el ritmo y la escala de la restauración forestal.
Bosques secos y saturados
Muchos bosques de coníferas del oeste de Estados Unidos contienen demasiados árboles, muy juntos entre sí. Esta saturación es consecuencia de prácticas de gestión pasadas que suprimían los incendios forestales y que priorizaban la explotación maderera. En los últimos años, el calentamiento climático, la acumulación de madera muerta en el suelo del bosque y el aumento de árboles pequeños –que actúan como «escaleras de combustible», al trasladar el fuego desde el suelo del bosque hasta la copa– han provocado incendios forestales más intensos y de mayor tamaño.
En las condiciones actuales, los árboles de los bosques de California sufren una mayor competencia por el agua. La excepcionalmente cálida sequía de California de 2011-2015 contribuyó a la muerte de más de 100 millones de árboles. Como la demanda de agua del bosque superó la cantidad disponible durante la sequía, los árboles sometidos a estrés hídrico sucumbieron a los ataques de insectos.
La financiación supone un obstáculo importante para ampliar los tratamientos. Casi la mitad del presupuesto anual del Servicio Forestal se destina a combatir incendios forestales, lo cual es importante para proteger a las comunidades y otras infraestructuras construidas. Pero esto significa que la agencia solo puede restaurar una fracción de los acres que necesitan tratamiento cada año.
Los beneficios de la restauración
La restauración forestal ofrece numerosos beneficios además de reducir el riesgo de incendios forestales de alta severidad. Reduce la mortalidad de árboles y sienta las bases para mantener el carbono almacenado en los árboles y el suelo. La eliminación de árboles reduce el consumo de agua en el bosque, lo que deja más agua disponible para los árboles restantes, para los caudales de los cursos fluviales y para la producción de alimentos y las zonas urbanas situadas aguas abajo.
El aumento del caudal también potencia la generación de electricidad en las centrales hidroeléctricas, lo que compensa el uso de combustibles fósiles para producir electricidad y contribuye a las iniciativas estatales de reducción de gases de efecto invernadero.
La restauración forestal reduce la erosión que suele seguir a los incendios cuando la lluvia desprende el suelo expuesto, dañando carreteras, tendidos eléctricos y ecosistemas, y depositando sedimentos en los embalses. Además, mejora las economías rurales de montaña al generar empleo local.
Los bosques de cabecera de montaña son una parte integral de la infraestructura hídrica de California. Almacenan la nieve y la lluvia invernales y liberan la humedad lentamente hacia los ríos, para el riego y el suministro municipal aguas abajo durante los secos veranos del estado. Por ello, el apoyo a la restauración forestal también gana impulso entre los proveedores de agua y de energía hidroeléctrica aguas abajo.
Los habitantes del oeste de Estados Unidos sufrieron durante semanas aire insalubre este verano debido al humo de los incendios forestales. Más allá de frenar el cambio climático, que está haciendo los bosques más inflamables, reducir la carga de combustible es la mejor herramienta para disminuir las emisiones de humo.
Como muchos otros, ambos consideramos que pasar tiempo en los bosques de coníferas de montaña es una gran fuente de renovación. Creemos que muchas personas que viven en, visitan o desean preservar los bosques de montaña sanos estarían dispuestas a apoyar las inversiones públicas en restauración forestal.
Encontrar formas de monetizar el valor de beneficios menos evidentes, como la salud ecológica y la biodiversidad, podría ayudar a impulsar esa inversión.
Ampliar las alianzas
¿Cuál es la mejor manera de crear más alianzas público-privadas para ampliar la restauración forestal? Dos iniciativas actuales en las cuencas de los ríos American y Yuba de la zona central de Sierra Nevada ofrecen lecciones en las que basarse.
En primer lugar, se necesitan una docena o más de socios comprometidos para planificar, financiar y ejecutar estos proyectos. Mediante contratos denominados acuerdos de gestión compartida, el Servicio Forestal –propietario de los terrenos– realiza la evaluación ambiental y ejerce la supervisión. Los socios del proyecto planifican, ejecutan y financian los tratamientos forestales.
En segundo lugar, según el tipo de tratamiento que se utilice, la restauración puede costar entre US$700 y US$4000 por acre. Esta financiación puede proceder de subvenciones estatales, subvenciones y préstamos de fundaciones, ingresos por la venta de madera o aportaciones de agencias locales. Estas agencias pueden devolver los préstamos con los ingresos procedentes del agua y la energía hidroeléctrica.
En tercer lugar, un gran proyecto de restauración puede extenderse durante cinco a 10 años e implicar a agencias del agua, gobiernos de condado, el Servicio Forestal, organizaciones no gubernamentales, agencias estatales y la Universidad de California.
Llevar a cabo bien un proyecto implica mucho más que cortar árboles. Según nuestra experiencia, hay tres ingredientes clave: datos precisos para planificar los tratamientos de restauración; métodos fiables para proyectar y verificar los beneficios que producirán estos tratamientos; e incentivos para reunir a las partes durante toda la duración del proyecto.
Generar apoyo público
Los proyectos actuales en California se han basado en gran medida en subvenciones estatales. En el futuro, el estado necesitará más fuentes de financiación para alcanzar el objetivo fijado en el acuerdo de Gestión Compartida en el que California y el Servicio Forestal fijaron como objetivo tratar 1 millón de acres al año durante 10 años.
Incluso a 1000 dólares por acre, tratar 1 millón de acres costará 1000 millones de dólares al año. Esta cifra no incluye la repetición de tratamientos a medida que los bosques se regeneran, algo que será necesario en muchas zonas para restablecer finalmente un régimen natural de incendios.
California está aumentando el ritmo y la escala de la restauración forestal, pero necesita intensificar considerablemente este esfuerzo. La nueva Orden Ejecutiva del gobernador Gavin Newsom para utilizar el territorio de California para combatir el cambio climático, conservar la biodiversidad y reforzar la resiliencia climática demuestra una clara voluntad, pero afrontar este desafío multimillonario exigirá más socios. También vemos un papel importante para las organizaciones que trabajan para informar e implicar a segmentos más amplios de la población mediante noticias, documentales, las redes sociales y la divulgación de las agencias.
El calentamiento climático intensifica los riesgos para los bosques, ya sometidos a incendios, sequías y plagas. Preservar los emblemáticos bosques de montaña de California exige reconocer los múltiples valores que aportan e incluir en la búsqueda y aplicación de soluciones a los numerosos grupos que se benefician de ellos.



