Esto es lo que pasó cuando enviaron a 7 niños de la ciudad a vivir en la selva tropical

A family travels by canoe on the Maranon river in the Pacaya Samiria National Reserve in the Amazon jungle March 28, 2008. The Pacaya Samiria National Reserve is located in Peru's Amazon region, 93 miles (150 km) from Iquitos city. The reserve is the largest in Peru and the second largest in the Amazon region. The great size of the reserve assures that it will be ecologically and genetically representative of the region, with an abundance of virtually unchanged areas. Approximately 47,000 people live in the reserve and are located mainly along its edges in villages. Picture taken March 28, 2008. REUTERS/Mariana Bazo (PERU)
Big changes to the microbiome.Image: REUTERS/Mariana Bazo
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Los investigadores hicieron un seguimiento de siete adultos y niños que vivían en la ciudad y que pasaron 16 días en una remota aldea de la selva venezolana sin electricidad, jabón ni otras comodidades.

En los niños, su microbioma —los microbios beneficiosos de los intestinos, la piel, la boca y la nariz— se volvió más diverso, con una mayor proporción de bacterias beneficiosas. En los adultos que visitaron la selva tropical no se produjo un cambio similar.

«Los hallazgos sugieren que las intervenciones alimentarias para fomentar un microbioma más diverso podrían tener más éxito en los niños, mientras que el microbioma de los adultos podría ser más resistente al cambio», afirma la investigadora principal Maria Gloria Dominguez-Bello, profesora de los departamentos de Bioquímica y Microbiología y de Antropología de la Universidad Rutgers–New Brunswick.

Image: Maria Gloria Dominguez-Bello/Rutgers

En estudios anteriores, Dominguez-Bello descubrió que el microbioma humano en las sociedades urbanizadas y más modernas contiene una variedad de especies mucho menos diversa que la de las personas que llevan estilos de vida más tradicionales y premodernos en la selva amazónica de Venezuela y Perú.

Dominguez-Bello estudia la relación entre el microbioma y la salud humana, así como la forma en que los efectos tempranos sobre el microbioma pueden contribuir al aumento de la obesidad, la diabetes y otras afecciones en los países desarrollados.

Los participantes en el nuevo experimento se alojaron en una aldea de la selva tropical del sur de Venezuela, cerca de la frontera con Brasil. Su dieta diaria consistía en yuca, pescado, un poco de carne y mucha fruta. Adoptaron el ritmo circadiano local, durmieron ocho horas y se bañaron en un río sin jabón.

Durante el estudio, los investigadores tomaron varias veces muestras de microbios de la piel, las fosas nasales, la boca y las heces de los participantes, y las compararon con muestras de los habitantes de la aldea. Descubrieron que los visitantes urbanos tenían al principio un microbioma menos diverso que el de los habitantes locales. A lo largo de los 16 días, los niños de la ciudad —pero no los adultos— mostraron cambios significativos en el microbioma, aunque las implicaciones para la salud no están claras.

Dominguez-Bello afirma que se necesita más investigación para comprender mejor la «ventana de edad» durante la cual puede cambiar el microbioma y para distinguir los diversos factores —la dieta, los ciclos de día y noche, la fisiología, entre otros— que pueden influir en estos cambios.

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