La vida depende del ciclo del agua, desde el océano hasta el agua dulce. Actualmente, en algunos lugares hay demasiada agua, en otros escasea y, para muchas personas, está demasiado contaminada para poder utilizarla.
El «Año del Agua» del Foro Económico Mundial conecta temas a lo largo del ciclo del agua e identifica soluciones y alianzas innovadoras para construir un futuro seguro y resiliente.
Más información sobre la campaña «Año del Agua» y la Agenda Azul más amplia aquí.
Con demasiada frecuencia, los sistemas de agua dulce y marinos se tratan como entidades separadas, cuando en realidad constituyen un único hilo azul desde el nacimiento hasta el mar, parte de un ciclo del agua intrincadamente interconectado del que dependen todas las economías, todas las personas y la vida misma.
«El agua «verde» almacenada en los bosques tropicales genera lluvia. Las precipitaciones de nieve en las Montañas Rocosas determinan la salud de la cuenca del río Colorado. Los cambios en la corriente del Atlántico afectan a las precipitaciones en la selva amazónica. Estos son solo algunos ejemplos de la interdependencia de nuestros sistemas hídricos y de cómo se afectan entre sí. Además, esos sistemas están cada vez más sometidos a presión.
A principios de 2026, las Naciones Unidas (ONU) anunciaron que vivimos en una «era de bancarrota hídrica mundial» que ha alterado fundamentalmente el panorama mundial de riesgos y ha generado efectos en cadena en la sociedad, la salud y la economía.
Actualmente, el agua del mundo se enfrenta a una tríada de presiones:
demasiada (por las inundaciones y el aumento del nivel del mar)
demasiado poca (por las sequías, la escasez de agua dulce y el secado de los ríos)
y niveles crecientes de contaminación.
La pregunta ya no es qué hay que hacer, sino con qué rapidez y de manera colectiva podemos actuar.
La urgencia de la situación quedó patente en Blue Davos del Foro Económico Mundial, celebrado en enero, donde se lanzó la campaña «Año del Agua» del Foro para mantener el agua en un lugar destacado de la agenda mundial durante todo 2026.
¿Qué está haciendo el Foro para abordar el desafío mundial del agua?
¿Qué es el «Año del Agua»?
Al poner de relieve soluciones e innovaciones que pueden ayudar a afrontar la crisis hídrica mundial, el Año del Agua busca mantener el impulso entre Blue Davos y la importante Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua de diciembre.
Algunas de esas iniciativas son:
La Iniciativa de Innovación Aquapreneur del Foro identifica y apoya soluciones en fase inicial a los desafíos mundiales del agua, y ofrece a las empresas emergentes prometedoras visibilidad, financiación no dilutiva y acceso a un ecosistema mundial de innovación. En colaboración con la Iniciativa Water Futures —la plataforma multilateral del Foro para la próxima generación de soluciones y financiación destinadas a la resiliencia hídrica—, fomenta la colaboración público-privada e impulsa la agenda mundial del agua mediante tres vías prioritarias: financiación adecuada a los fines previstos, alianzas en las cuencas y un entorno propicio.
La coalición mundial 1000 Ocean Startups está acelerando la innovación oceánica y la inversión de impacto en favor de la salud de los océanos. Acogida por el Foro, reúne a 65 organizaciones miembro y representa 3.000 millones de dólares en activos bajo gestión. En conjunto, la coalición ya ha apoyado a más de 850 empresas emergentes de impacto oceánico que afrontan desafíos que van desde la contaminación marina y los alimentos azules hasta la biodiversidad, los datos oceánicos y la resiliencia costera.
A lo largo del Año del Agua, varias iniciativas se articulan en torno a eventos centrados en la acción. Tras Davos, el hilo azul continuó con el Día Mundial del Agua el 22 de marzo y el Día Mundial de los Océanos el 8 de junio. Por su parte, Climate Week NYC en septiembre contará con la Iniciativa Water Futures del Foro, que también preparará y apoyará la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua en diciembre.
Las cifras que revelan la crisis hídrica
«Muchas regiones viven por encima de sus posibilidades hidrológicas, y muchos sistemas hídricos esenciales ya están en bancarrota». Estas fueron las palabras de Kaveh Madani, director de lo que se conoce como el «grupo de reflexión de la ONU sobre el agua», al publicarse el informe emblemático de la organización sobre la crisis hídrica mundial.
Según la ONU, actualmente más de mil millones de personas viven en zonas con una alta vulnerabilidad hídrica, y tres cuartas partes de la población podrían verse expuestas a sequías de aquí a 2050. Se estima que el costo mundial anual actual de las sequías es de 307.000 millones de dólares.
Mientras tanto, solo en 2024 se perdieron 450.000 millones de toneladas de hielo glaciar y, ese mismo año, apenas un tercio de las cuencas fluviales presentó condiciones «normales» —es decir, no estaba ni inundado ni seco—, informa la Organización Meteorológica Mundial. En cuanto a los humedales naturales esenciales, la ONU afirma que una superficie del tamaño de la Unión Europea ha desaparecido en las últimas cinco décadas.
Más de 2.000 millones de personas en todo el mundo siguen sin tener acceso a agua potable segura, según la Organización Mundial de la Salud, mientras que más de 35 millones de personas están expuestas a inundaciones, una quinta parte más que en 1970, según la ONU.
En los últimos 26 años, el nivel medio mundial del mar ha aumentado un promedio de 3,64 mm al año, con un incremento total de 9,38 cm. Según Copernicus, casi un tercio de ese aumento se debe directamente al calentamiento de los océanos, y el resto, al deshielo de los glaciares y las capas de hielo polares.
Un imperativo económico y social
Por asombrosas que sean las cifras, las crisis del agua dulce y de los océanos no son solo problemas ambientales y de salud: también son económicos y sociales, con consecuencias para la seguridad y la resiliencia de las sociedades.
El agua sustenta todos los sectores de la economía, desde la agricultura y la producción de alimentos hasta la manufactura, la energía y las tecnologías avanzadas. Su papel es cada vez más visible en sectores como la IA, donde el agua es esencial para fabricar semiconductores y para la refrigeración de los centros de datos. WWF estima que el agua y los ecosistemas de agua dulce generan 58 billones de dólares de valor económico anual, equivalentes a alrededor del 60 % del PIB mundial.
Dado que el 80 % del comercio mundial se transporta por mar, las tensiones geopolíticas pueden afectar negativamente a los medios de vida, el PIB y el desarrollo mundial, afirma la UNCTAD. El bloqueo de vías navegables y puertos como parte de las interrupciones de infraestructuras críticas figura como un riesgo creciente para el Foro en su Informe sobre Riesgos Mundiales 2026.
Por el contrario, proteger nuestros sistemas hídricos no solo mejora la salud y la seguridad, sino que también impulsa el crecimiento, como señala el documento informativo de la Agenda de Acción Oceánica del Foro. La economía azul tuvo un valor de 2,6 billones de dólares en 2020 y se espera que se duplique de aquí a 2050, lo que demuestra que, cuando se gestionan bien, los ecosistemas de agua dulce y marinos impulsan las empresas, nutren a las comunidades y mantienen el ciclo del planeta.
Una economía azul regenerativa, en la que «la actividad económica basada en los océanos ayuda a restaurar los ecosistemas, fortalecer la resiliencia y promover una prosperidad equitativa dentro de los límites planetarios», es la siguiente etapa del proceso, señala un nuevo informe del Foro, La economía azul regenerativa: vías hacia la prosperidad.
Cómo ayuda el Foro a afrontar la crisis hídrica
Con todo esto en mente, el Foro busca impulsar el progreso en todo el ciclo del agua de las siguientes maneras:
Financiación adecuada a los fines previstos: Para ofrecer sistemas hídricos equitativos, resilientes y sostenibles para todos se necesitan mecanismos de financiación innovadores. Sin embargo, el Banco Mundial señala que menos del 2 % de la inversión mundial en agua proviene de financiación del sector privado, lo que subraya la necesidad de movilizar más capital privado mediante modelos adecuados de fijación de precios y reparto de riesgos.
Alianzas en las cuencas y diálogo inclusivo: Generar confianza entre regiones, sectores y grupos de partes interesadas es clave para afrontar los urgentes desafíos hídricos y alcanzar los objetivos mundiales. Por eso, la Coalición para la Resiliencia Hídrica se ha asociado con la Iniciativa Water Futures del Foro para movilizar el liderazgo empresarial en apoyo de 100 cuencas prioritarias en todo el mundo.
Innovación y tecnologías emergentes: Las soluciones hídricas innovadoras están abriendo nuevas vías hacia la resiliencia a escala local, industrial y de los ecosistemas. La Iniciativa de Innovación Aquapreneur ayuda a identificar vías prácticas para adoptar soluciones hídricas en fase inicial, mientras que la Iniciativa Water Futures impulsa la intersección entre innovación y políticas al identificar enfoques colaborativos entre los sectores público y privado que permiten innovar y aceleran la adopción de soluciones hídricas escalables. En conjunto, estas iniciativas ponen de relieve los avances en materia de gobernanza y las vías prácticas para actuar en favor de la innovación hídrica.
Colaboración: La iniciativa ACT Ocean del Foro apoya a las empresas dispuestas a liderar la transición hacia un océano saludable y una economía próspera. Las empresas colaboran para compartir las mejores prácticas y las innovaciones escalables que reducen los riesgos para los océanos y dan forma al futuro de la economía oceánica. De este modo, identifican y amplían oportunidades, se anticipan a los riesgos emergentes, fortalecen la resiliencia y configuran las condiciones de mercado necesarias para crear valor a largo plazo.
2026 es el año para actuar
Como dijo célebremente la bióloga marina estadounidense Sylvia Earle: «Sin agua no hay vida. Sin azul no hay verde».
El ciclo completo del agua es la base de la estabilidad económica, la seguridad alimentaria y la resiliencia social. Y lo que comenzó en enero en Blue Davos —un hilo azul que conecta los océanos y el agua dulce en el centro de la agenda mundial— debe mantenerse en cada hito de 2026.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Agua, que se celebrará en Abu Dabi en diciembre es el momento en que deben converger la voluntad política, el liderazgo del sector privado y el compromiso multilateral. Al igual que una economía azul regenerativa puede crear «una economía oceánica que devuelve más de lo que toma», la acción colectiva en favor del agua dulce puede restaurar las cuencas hidrográficas, fortalecer la resiliencia y mejorar la seguridad hídrica. Actuar ahora puede ayudar a construir un sistema hídrico conectado, desde el nacimiento hasta el mar, que sustente tanto a las personas como al planeta durante generaciones.
