El océano puede desempeñar un papel más importante en la lucha contra el cambio climático de lo que se pensaba

Key ocean-based climate solutions include scaling ocean-based renewable energy, reducing emissions from ocean-based transport, conserving and restoring coastal and marine ecosystems.
Key ocean-based climate solutions include scaling ocean-based renewable energy, reducing emissions from ocean-based transport, conserving and restoring coastal and marine ecosystems.Image: Pexels/Rodrigo Pederzini
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  • El océano es una de las áreas más prometedoras para la acción climática, pero se ha pasado por alto en gran medida.

  • Nuevas investigaciones demuestran que las soluciones climáticas basadas en el océano pueden reducir las emisiones anuales de gases de efecto invernadero mucho más de lo que se pensaba.

  • Estas soluciones también contribuyen al desarrollo sostenible, a la resiliencia climática y a la conservación de la biodiversidad, pero la inversión ha sido insuficiente.

  • Descubra más soluciones oceánicas en: https://www.weforum.org/friends-of-ocean-action.

Con los fenómenos climáticos extremos dominando el ciclo informativo mundial en 2023, desde calor récord tanto en tierra y en el mar hasta los devastadores incendios forestales e inundaciones en todo el mundo, la necesidad de abordar el cambio climático es más evidente y urgente que nunca.

Pero una de las áreas más prometedoras para la acción climática ha sido en gran medida pasada por alto y poco financiada hasta la fecha: el océano.

Nuevas investigaciones encargadas por el Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible (Panel del Océano) demuestran que las soluciones climáticas basadas en el océano pueden aportar hasta un 35% de los recortes anuales de emisiones de gases de efecto invernadero necesarios en 2050 para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados C (2,7 grados F) — el umbral que, según los científicos, es necesario para evitar los peores efectos del cambio climático. Esto representa un incremento significativo respecto a las estimaciones anteriores, que situaban el potencial de reducción de emisiones del océano en torno al 21% del total necesario para 2050.

Las soluciones climáticas basadas en el océano pueden aportar hasta un 35% de los recortes anuales de emisiones de gases de efecto invernadero necesarios en 2050 para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados C (2,7 grados F).

Esta investigación se basa en soluciones que están listas para implementarse y son económicamente viables hoy. Pero, aunque las inversiones en una economía oceánica sostenible se consideran rentables —con datos que muestran que invertir 1 US$ en acciones clave para el océano puede generar al menos 5 US$ en beneficios globales, a menudo más, durante los próximos 30 años—, la financiación para estas soluciones ha sido en gran medida insuficiente hasta la fecha. Los países deben aumentar sustancialmente las inversiones en la tecnología y la infraestructura necesarias si queremos aprovechar plenamente la capacidad del océano para ayudar a combatir la crisis climática.

Estas son siete oportunidades clave para la acción climática basada en el océano que pueden generar importantes recortes de emisiones junto con beneficios sociales, económicos y ambientales para las comunidades costeras:

1) Escalar la energía renovable basada en el océano

La energía renovable basada en el océano es un área de oportunidad importante, con soluciones listas para implementarse —incluidas la eólica marina, así como la solar flotante y la energía mareomotriz—, que podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en 3,60 gigatoneladas al año en 2050. Eso es más que el total de emisiones combinadas de los 27 Estados miembros de la UE en 2021. Aumentar el despliegue de las energías renovables también será fundamental para satisfacer la demanda energética mundial a medida que el mundo trabaja para eliminar gradualmente el carbón y otras fuentes de energía de origen fósil.

Este potencial es más que teórico, ya que la inversión en energías renovables basadas en el océano ya está aumentando significativamente. Los compromisos globales en eólica marina se han duplicado aproximadamente en los últimos cuatro años, lo que lleva el despliegue previsto a hasta 2000 GW (suficiente para abastecer aproximadamente 1.500 millones de hogares al año) para 2050. Y algunos países están dando ejemplo: Noruega, por ejemplo, alberga el parque eólico marino flotante totalmente operativo más grande del mundo, Hywind Tampen. Asimismo, ha asignado zonas para 30 GW de producción de energía eólica marina para 2040 y ha anunciado un concurso para la producción eólica marina en dos áreas de la plataforma continental noruega: Sørlige Nordsjø II (3000 MW) y Utsira Nord (1500 MW).

Los aerogeneradores se ensamblan en Stord (Noruega) para su entrega a un parque eólico flotante. El uso creciente de energía renovable marina es una de las formas con mayor impacto de aprovechar el océano para la mitigación del cambio climático a escala mundial.Image: teaa1946/iStock

Para acelerar esta transición a escala mundial, los países deben fijar objetivos nacionales ambiciosos en sus próximos compromisos climáticos de 2025 (NDC) para aumentar la proporción de energía renovable en el mix energético. También deben proporcionar un marco económico y regulatorio estable que estimule las inversiones en la infraestructura de apoyo a los sistemas energéticos basados en el océano. Esto incluye reducir las barreras para ampliar la eólica marina (tanto fija como flotante), así como invertir en fuentes de energía oceánicas nuevas e innovadoras, como la energía solar fotovoltaica flotante, la energía undimotriz y la energía mareomotriz, que pueden ayudar a satisfacer las necesidades energéticas del mundo minimizando los daños a los entornos marinos circundantes.

2) Reducir las emisiones del transporte marítimo

Actualmente, la industria naviera internacional transporta alrededor del 80% del comercio mundial entre países; si se contara como un país, estaría entre los diez mayores emisores del mundo. Con el fin de alinearse más estrechamente con los objetivos climáticos mundiales, la Organización Marítima Internacional (OMI) revisó recientemente su estrategia de reducción de emisiones, fijando el objetivo de alcanzar cero emisiones netas «para o en torno a» 2050 según las «circunstancias nacionales».

Si bien se han logrado algunos avances hacia la descarbonización del transporte marítimo en la última década —principalmente mediante medidas de eficiencia energética como el rediseño y la modernización de buques para reducir el consumo de combustible y las emisiones — alcanzar los objetivos de cero emisiones netas del sector requerirá mucha más inversión en soluciones de transporte marítimo bajas en carbono, tanto existentes como emergentes.

Las empresas navieras deben intensificar los esfuerzos para aumentar la eficiencia operativa y logística, como reducir la velocidad de los buques y tener en cuenta las condiciones meteorológicas al planificar las rutas. Al mismo tiempo, las empresas y los gobiernos también deberán intensificar las inversiones en nuevas tecnologías de combustibles de cero emisiones, como las basadas en hidrógeno y amoníaco, así como en la infraestructura de apoyo, incluidas las  instalaciones de almacenamiento y procesamiento de combustible. En conjunto, estas soluciones podrían reducir las emisiones del transporte marítimo hasta en 2 gigatoneladas al año en 2050, equivalente a retirar de la carretera más de 400 millones de coches cada año.

3) Conservar y restaurar los ecosistemas costeros y marinos

Los ecosistemas de “carbono azul” sanos, como los manglares, las praderas marinas y las marismas mareales, son sumideros de carbono muy eficaces que pueden almacenar hasta 5 veces más carbono por superficie que los bosques tropicales y absorberlo de la atmósfera aproximadamente 3 veces más rápido. Esto los convierte en un aliado importante —aunque a menudo pasado por alto— en la lucha contra la crisis climática.

Más allá de su capacidad para eliminar y almacenar carbono de la atmósfera, estos ecosistemas también ofrecen innumerables cobeneficios que pueden favorecer el desarrollo sostenible y la resiliencia climática, especialmente en zonas costeras vulnerables. Sostienen economías mediante la pesca y el turismo, proporcionan hábitats esenciales para diversas especies marinas y ayudan a mejorar la calidad del agua dulce, al tiempo que protegen a las comunidades costeras de los efectos de fenómenos meteorológicos extremos cada vez más intensos, como los ciclones.

Estudiantes plantan plántulas de manglar en Situbondo (Indonesia). La protección y restauración de ecosistemas costeros como los manglares, las marismas y las praderas marinas puede aumentar la captura y el almacenamiento de carbono, al tiempo que ayuda a proteger a las comunidades cercanas de los impactos climáticos. Image: Sam maulidna/Shutterstock

Sin embargo, los ecosistemas de carbono azul están desapareciendo a un ritmo acelerado, impulsados por la “presión costera” entre los impactos provocados por el clima (incluidos el aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos) y el desarrollo de las zonas costeras. Las medidas para abordar y revertir esta degradación han sido hasta la fecha claramente insuficientes.

Intensificar los esfuerzos para conservar, restaurar y gestionar de forma sostenible los ecosistemas de carbono azul puede contribuir significativamente a los objetivos climáticos mundiales —eliminando emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a 76 centrales eléctricas de carbón al año en 2050—, al tiempo que ayuda a alcanzar los objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica (incluido el objetivo 30 por 30) y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

4) Ampliar la producción alimentaria sostenible de origen oceánico

A medida que crece la población mundial, también aumentará la necesidad de fuentes de alimentos y proteínas. El océano puede desempeñar un papel clave para satisfacer esta necesidad con una amplia gama de productos del mar sostenibles —como algas, pescado e invertebrados como los moluscos— que requieren menos superficie terrestre y menos recursos para producirse que opciones como la carne de vaca y de cordero. Incorporar estos alimentos “azules” a las dietas mundiales no solo diversifica las opciones de proteína, sino que también podría reducir las emisiones globales hasta en 1,47 gigatoneladas al año en 2050, cifra comparable a la de eliminar 393 centrales eléctricas de carbón al año.

Sin embargo, aunque estos alimentos son habituales en algunas culturas, su conocimiento y consumo siguen siendo limitados a escala mundial, y a veces sus precios son prohibitivos para los consumidores. Los gobiernos y la industria deben hacer más para sensibilizar, enviar señales políticas claras (como subvencionar estos alimentos) e invertir en un entorno propicio que permita aprovechar esta oportunidad.

Agricultores atienden una gran granja de algas en Jangheung-gun (Corea del Sur). Los alimentos de origen oceánico, como las algas y el pescado, suelen requerir menos recursos y ser más sostenibles que las opciones proteicas de origen terrestre, como la carne.Image: Stock for you/Shutterstock

Algunos países están empezando a hacerlo. Australia, por ejemplo, está invirtiendo 70 millones de dólares australianos (45 millones de US$) en el Centro Cooperativo de Investigación de la Economía Azul para reunir conocimientos especializados en acuicultura, energía renovable marina e ingeniería marina, como parte de un esfuerzo de colaboración entre la industria, los investigadores y la comunidad. Su objetivo es desarrollar industrias marinas innovadoras y sostenibles para aumentar la producción australiana de productos del mar y de energía renovable marina.

5) Aprovechar el potencial del océano para la captura y el almacenamiento de carbono

La ciencia climática más reciente reconoce que, además de recortes profundos de emisiones en todos los sectores, alcanzar los objetivos climáticos mundiales requerirá eliminar parte del carbono que ya se ha emitido a la atmósfera. Junto con la restauración de los ecosistemas de carbono azul, que absorben CO2 de forma natural, los enfoques de eliminación de carbono basados en el océano, incluidas la eliminación marina de dióxido de carbono y la captura y el almacenamiento de carbono en el lecho marino, han despertado interés a escala mundial en los últimos años.

La captura y el almacenamiento de carbono consiste en extraer carbono de la atmósfera mediante captura directa del aire o combustión de residuos, y bombear el carbono licuado a cámaras situadas bajo el lecho marino, donde puede almacenarse de forma permanente. Estos métodos están actualmente más maduros que las técnicas de eliminación marina de dióxido de carbono y podrían ofrecer hasta 1 gigatonelada de potencial de reducción de emisiones en 2050 si continúan las trayectorias de despliegue actuales.

La eliminación marina de dióxido de carbono incluye una gama de técnicas como la mejora de la alcalinidad oceánica, en la que se añaden minerales alcalinos al océano para alterar su química y aumentar la absorción de carbono, y la fertilización de nutrientes oceánicos, que provoca masivas floraciones de algas que absorben enormes cantidades de carbono. Estas estrategias son prometedoras, pero actualmente solo se encuentran en fases de concepto, prototipo o demostración temprana. Antes de ampliar la eliminación marina de dióxido de carbono, es necesario realizar una investigación exhaustiva sobre los impactos ecológicos y socioeconómicos de estas técnicas, que debe llevarse a cabo además de abordar las cuestiones políticas y de gobernanza.

Si bien la investigación sobre tecnologías de eliminación de carbono basadas en el océano debe acelerarse, no debe ser motivo para retrasar soluciones que ya son viables y están listas para implementarse hoy, como la eólica marina, la restauración y conservación de ecosistemas marinos y el aumento de alimentos marinos bajos en carbono.

6) Descarbonizar el turismo basado en el océano

El turismo costero y marino representa al menos el 50% del turismo mundial total. También constituye el mayor sector económico de la mayoría de los pequeños Estados insulares en desarrollo y de muchos países costeros. Pero, aunque es fundamental para las economías de estos países, el turismo de cruceros también es un importante contaminante: un estudio reciente reveló que un gran crucero puede tener una huella de carbono superior a la de 12.000 coches. Los cruceros también emiten otros contaminantes además del dióxido de carbono —como óxidos de azufre, óxidos de nitrógeno y carbono particulado— que pueden dañar los ecosistemas marinos así como la salud humana.

Un gran crucero navega frente a la costa de Portugal con humo oscuro saliendo de su chimenea. La contaminación de los cruceros perjudica no solo al clima, sino también a la salud humana y a los ecosistemas marinos.Image: Amra Pasic/Shutterstock

A corto plazo, los esfuerzos para reducir las emisiones del turismo oceánico deben empezar por mejorar la eficiencia de los buques, por ejemplo invirtiendo en combustibles de cero emisiones netas y reduciendo la resistencia de los buques en el agua. Las políticas que promueven la eficiencia de combustible y el uso de combustibles alternativos (como el gas natural licuado y otros combustibles bio y sintéticos derivados del hidrógeno) también son necesarias para impulsar la inversión y el desarrollo a escala mundial, regional y nacional, y permitir reducciones de emisiones a largo plazo en todo el sector. Descarbonizar con éxito el turismo basado en el océano podría suponer un potencial de reducción de emisiones de 0,1 gigatoneladas en 2050, equivalente a las emisiones anuales de 251 centrales eléctricas de gas natural.

7) Reducir la extracción de petróleo y gas en alta mar

El mundo no puede afrontar la crisis climática sin reducir drásticamente la producción y el consumo de combustibles fósiles. La eliminación progresiva del petróleo y el gas marinos ofrece la mayor oportunidad para la acción climática basada en el océano, con el potencial de eliminar hasta 5,30 gigatoneladas de gases de efecto invernadero al año en 2050, equivalente a retirar de la circulación unos 1.100 millones de coches de combustibles fósiles cada año. Esto supone que la demanda energética que antes cubría la generación con combustibles fósiles puede satisfacerse mediante un aumento paralelo de fuentes de energía de cero emisiones (como las energías renovables basadas en el océano).

Para ayudar a acelerar esta transición, los gobiernos pueden retirar las subvenciones a los combustibles fósiles en los países que actualmente las conceden; promulgar legislación y/o normativas para prohibir la quema rutinaria (método y práctica habitual para eliminar grandes cantidades no deseadas de gas de petróleo asociado); suspender las nuevas concesiones para la extracción de petróleo y gas marinos; e invertir fondos públicos en seguridad energética y acceso para las comunidades más vulnerables económicamente.

Invertir en el océano como solución al cambio climático

Estas soluciones climáticas basadas en el océano podrían superar potencialmente un tercio del total de reducciones de emisiones necesarias para alcanzar los objetivos climáticos mundiales, pero eso no es todo. También pueden contribuir al desarrollo de una economía oceánica sostenible y conllevar una amplia gama de cobeneficios, como la protección de las comunidades costeras frente a tormentas, la creación de empleo, la protección de la biodiversidad y la mejora de la seguridad alimentaria.

Sin embargo, estos beneficios solo pueden materializarse si se realizan inversiones en el desarrollo de la tecnología y la infraestructura necesarias para su plena implementación. Aprovechar el potencial del océano en la reducción de emisiones requerirá al menos 1 billón de dólares de financiación adicional entre ahora y 2030, que aumentará hasta 2 billones entre 2030 y 2050.

Estas inversiones deben aplicarse de forma inteligente en cada sector para maximizar su impacto. Cuando ya existe financiación disponible (por ejemplo, en energía renovable marina), debe dirigirse plenamente a estrategias alineadas con las trayectorias de cero emisiones netas. Cuando los fondos son escasos, como ocurre en el caso de las soluciones de carbono azul, la reducción de riesgos, las garantías y la financiación combinada pueden ayudar haciendo que invertir en estas soluciones resulte más atractivo.

Las nuevas investigaciones encargadas por el Panel del Océano explican cómo pueden aprovecharse plenamente estas acciones climáticas basadas en el océano para ayudar a volver a encaminar al mundo hacia 1,5 grados C. Para obtener más información, consulte: El océano como solución al cambio climático: nuevas oportunidades de acción.

El océano absorbe mucho calor. Pero, ¿cómo ayuda eso a combatir el cambio climático?
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