Los investigadores han descubierto que la isla de Nueva Guinea alberga más de 13.000 especies de plantas.
Esto significa que tiene la mayor diversidad vegetal de cualquier isla del mundo.
El 68 % de estas plantas son endémicas de Nueva Guinea.
Proteger este tipo de biodiversidad es crucial para la medicina, los medios de vida y la economía, así como para el futuro del planeta.
Las mayores exportaciones de Nueva Guinea incluyen café, cacao y aceite de palma. Y oro: hay tanto en el subsuelo que alberga la mina de oro más grande del mundo.
Pero la isla, la segunda más grande del mundo y compartida por Indonesia y Papúa Nueva Guinea, también posee una biodiversidad deslumbrante de valor ecológico incalculable.
Con su mosaico de manglares, selvas tropicales y pastizales alpinos, lleva años fascinando a los naturalistas.
De hecho, desde el siglo XVII se han realizado esfuerzos por catalogar sus plantas. Sin embargo, como los investigadores habían trabajado sobre todo de forma independiente, les había costado determinar cuántas especies crecen realmente allí.
Por ello, recientemente, casi 100 botánicos de todo el mundo, en colaboración con instituciones como el Museo de Historia Natural de Londres, los Jardines Botánicos Reales de Kew y la Universidad de Tecnología de Papúa Nueva Guinea, se propusieron averiguarlo.

“Biodiversidad irremplazable”
Las estimaciones anteriores del número de plantas conocidas en la isla oscilaban entre 9.000 y 25.000.
Para afinar esta cifra, los investigadores compilaron una lista de nombres de plantas a partir de fuentes en línea y de conjuntos de datos de biólogos. Después, 99 expertos en las plantas de Nueva Guinea verificaron más de 23.000 nombres de especies extraídos de más de 700.000 ejemplares originales.
Como resultado, los investigadores concluyeron que Nueva Guinea tiene 13.634 especies de plantas pertenecientes a 1.742 géneros y 264 familias.
¿Qué significan estas cifras? En pocas palabras, han situado a Nueva Guinea en el primer puesto de diversidad vegetal insular, con un 19 % más de diversidad vegetal que el anterior titular, Madagascar.
Además, los autores de la lista, publicada en la revista Nature, determinaron que el 68 % de las plantas de Nueva Guinea son endémicas, es decir, no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Según afirman, esto podría explicarse por su gran superficie, su ubicación entre el sudeste asiático, Australia y el Pacífico, y su compleja historia tectónica.
Esta riqueza de especies endémicas significa que Indonesia y Papúa Nueva Guinea son los únicos responsables de la supervivencia de esta “biodiversidad irremplazable”, según indica el artículo de Nature.
Momento crítico
Proteger este tipo de biodiversidad es de vital importancia para la salud humana, las economías y los medios de vida.
Es esencial para la alimentación, el empleo y la medicina, y más de la mitad del PIB mundial depende en gran medida o de forma moderada de la naturaleza, según el Foro Económico Mundial en su Informe Nature Risk Rising. La pérdida de biodiversidad figura entre los cinco principales riesgos a los que se enfrenta el planeta en el Informe sobre Riesgos Globales.
Que estamos en un momento crítico es innegable. La actividad humana, como la forma en que producimos alimentos y consumimos energía, ha provocado la disminución de dos tercios de la fauna silvestre mundial en solo cuatro décadas, según advierte un nuevo informe del WWF.
Extinction: The Facts, un documental reciente presentado por el reconocido naturalista británico sir David Attenborough, incluía el dato de que una de cada cuatro plantas evaluadas en el estudio mundial de 2019 de la ONU sobre biodiversidad están en riesgo de extinción.
Y la recién publicada quinta edición de las Perspectivas Mundiales sobre la Diversidad Biológica de la ONU concluye que ninguna de las 20 Metas de Biodiversidad de Aichi, establecidas en 2010, se ha alcanzado. Solo seis se consideran “parcialmente logradas”.
Pero los expertos afirman que aún no es tarde para salvaguardar nuestros ecosistemas si tomamos las decisiones correctas ahora. Y está demostrado que las acciones emprendidas a raíz de dichas decisiones dan resultados.
Un estudio reciente, por ejemplo, ha determinado que los proyectos de conservación han salvado de la extinción a hasta 48 especies de aves y mamíferos desde 1993, año en que se firmó un acuerdo mundial para proteger la biodiversidad.
Todo ello significa que el meticuloso trabajo de investigadores como los que documentan la flora de Nueva Guinea nunca ha sido tan importante.





