Por qué el Banco Central Europeo afirma que destruir la naturaleza destruirá la economía

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  • El Banco Central Europeo (BCE) se ha sumado a las instituciones que han dado la voz de alarma sobre el impacto económico y financiero de la pérdida de naturaleza.

  • Un nuevo informe del BCE concluye que casi tres cuartas partes de todos los préstamos bancarios en la zona del euro se conceden a empresas muy dependientes de la biodiversidad.

  • La erosión de la biodiversidad dificultará la capacidad de las empresas para comerciar y atender sus préstamos, lo que supone un importante riesgo para la estabilidad financiera.

El Banco Central Europeo (BCE) es la última institución en dar la voz de alarma sobre la amenaza que la pérdida de naturaleza supone para la economía mundial y, en particular, para el sistema financiero.

Una investigación preliminar del BCE, que fija la política monetaria y tiene el mandato de salvaguardar la estabilidad financiera en la zona del euro, integrada por 20 países, advierte de que los riesgos derivados del deterioro de la naturaleza y la biodiversidad “pueden extenderse al sistema financiero, provocando potencialmente inestabilidad”.

El BCE ha comenzado a analizar la dependencia de la naturaleza de más de 4,2 millones de empresas individuales, que representan más de 4,58 billones de dólares en préstamos corporativos, y hasta ahora ha descubierto que “casi el 75 % de todos los préstamos bancarios en la zona del euro se conceden a empresas muy dependientes de al menos un llamado servicio ecosistémico”. Esto es importante porque el impacto de la pérdida continuada de naturaleza dificultará la capacidad de las empresas para producir bienes y servicios, y tendrán dificultades para atender sus préstamos bancarios, lo que afectará a la cartera de crédito de los bancos y pondrá en riesgo la estabilidad del sistema financiero.

Un servicio ecosistémico se define como “diversos beneficios que la humanidad obtiene de la naturaleza”, como los alimentos, el agua potable y el almacenamiento de carbono por parte de las plantas. Unos 44 billones de dólares de generación de valor económico, más de la mitad del PIB mundial total – están potencialmente en riesgo como consecuencia de la dependencia de las empresas respecto de la naturaleza y sus servicios, según revela nuestro informe New Nature Economy.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial por la naturaleza?

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Al posibilitar la cooperación entre sectores y regiones, el Centro apoya a sus socios en la traducción de un entendimiento compartido en soluciones prácticas para el clima y la naturaleza.

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Un llamado de atención para los inversores

Nuestros recursos naturales se están degradando a un ritmo sin precedentes, con casi 1 millón de especies en peligro de extinción debido a la actividad humana, como el uso intensivo del suelo, la contaminación y la sobreexplotación de recursos. Por ejemplo, la extracción mundial de recursos se ha triplicado en los últimos 50 años, pasando de 27 000 millones de toneladas en 1970 a 92 000 millones de toneladas en la actualidad.

Las Naciones Unidas han calculado que la pérdida de ecosistemas sanos de nuestro entorno podría provocar una caída del producto interno bruto mundial de 2,7 billones de dólares anuales para 2030. Esto equivale a 338 dólares por cada persona del planeta, cada año.

Si bien gran parte de la investigación y la atención de las últimas décadas se ha centrado en el impacto existencial, muy directo, sobre los medios de vida, especialmente en los países en desarrollo, los datos sobre la compleja e intrincada interacción entre la destrucción ecológica y la estabilidad del sistema financiero son relativamente recientes. Estos datos servirán de llamado de atención para los inversores.

Casi tres cuartas partes de los préstamos bancarios se destinan a empresas muy dependientes de al menos un servicio ecosistémico.Image: BCE

Comercio de activos de capital natural

La investigación del BCE complementa otras iniciativas de organismos financieros internacionales.

Hace dos años, el Banco Mundial, junto con varios bancos multilaterales de desarrollo (BMD), que impulsan el desarrollo económico en América, Europa, Oriente Medio, África y Asia, se comprometieron a apoyar a sus miembros en la definición y aplicación de estrategias sostenibles.

Esto incluye lo que denominan ‘’integrar la naturaleza’’ en el análisis, las inversiones y las operaciones, así como fomentar las inversiones ‘’positivas para la naturaleza’’, que buscan revertir los factores que impulsan la pérdida de naturaleza y promover su protección y regeneración.

En 2021, el Banco Interamericano de Desarrollo lanzó una nueva clase de activos de capital natural en la Bolsa de Nueva York que ayudará a los países a convertir sus activos naturales en capital financiero y a comerciar con sus servicios ecosistémicos. Costa Rica fue el primer país en ofrecer sus activos naturales a inversores institucionales.

Las acciones mundiales dependen de la biodiversidad

En abril, un análisis de PwC de 19 grandes bolsas de valores a escala mundial mostró que más de la mitad del valor de mercado – casi 45 billones de dólares – de las empresas cotizadas está sujeto a riesgos relacionados con la naturaleza.

La investigación del BCE ha identificado dos formas principales en las que la naturaleza afecta a las empresas y a los bancos: los riesgos físicos y los riesgos de transición.

Los riesgos físicos incluyen desastres naturales cada vez más graves o una disminución de los insectos polinizadores que provoca la caída de los rendimientos de los cultivos, lo que afecta a las industrias alimentaria, turística y farmacéutica, por citar solo algunas.

Los riesgos de transición para los bancos y sus prestatarios se refieren al impacto de las políticas y medidas gubernamentales para proteger el medio ambiente, que limitarían la explotación de los recursos naturales. La innovación tecnológica y los cambios en el sentimiento de consumidores e inversores pueden incrementar los riesgos y los costes para las empresas que se ven obligadas a adaptarse.

Un miembro del BCE, De Nederlandsche Bank, constató que las entidades financieras neerlandesas tienen exposiciones por valor de 510 000 millones de euros al riesgo de pérdida de naturaleza, mientras que el Banco de Francia comprobó que “el 42 % del valor de las carteras de valores en manos de entidades financieras francesas está compuesto por valores emitidos por empresas dependientes de al menos un servicio ecosistémico”.

Rebajas de calificación crediticia soberana ya en el horizonte

Las finanzas públicas también están amenazadas y, en el peor de los escenarios, muchos países en desarrollo podrían enfrentarse a la quiebra, según un estudio del Bennett Institute for Public Policy de la Universidad de Cambridge.

Los investigadores del Instituto elaboraron las primeras calificaciones crediticias soberanas del mundo ajustadas por biodiversidad para 26 países y concluyeron que India y China ya se encaminan a que su deuda soberana sea rebajada en uno y dos escalones, respectivamente, ya en 2030 en un escenario tendencial (business as usual).

En los 26 países, estas rebajas aumentarían el pago anual de intereses de la deuda hasta en 53 000 millones de dólares al año, “dejando a muchos países en desarrollo en un riesgo significativo de impago de la deuda soberana”.

Movilización para revertir la pérdida de naturaleza y biodiversidad

El año pasado, 195 países y la Unión Europea firmaron un acuerdo histórico, el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, para detener la destrucción de la biodiversidad y la pérdida de naturaleza. Se comprometieron a proteger el 30 % de las tierras, océanos, zonas costeras y aguas continentales de la Tierra para 2030; a reducir las subvenciones gubernamentales perjudiciales en 500 000 millones de dólares al año y a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos.

También se comprometieron a aumentar los flujos financieros internacionales de los países desarrollados a los países en desarrollo, en particular a los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países con economías en transición, hasta al menos 30 000 millones de dólares al año para restaurar los ecosistemas naturales.

El BCE también se ha comprometido a desempeñar su papel para garantizar que la pérdida de naturaleza no provoque otra gran crisis financiera. “Nuestra economía depende de la naturaleza. Por tanto, destruir la naturaleza significa destruir la economía”, afirmó. “Como BCE, debemos tener en cuenta los riesgos relacionados con la naturaleza en el cumplimiento de nuestro mandato.”

El 90% de los países tienen un objetivo nacional de biodiversidad, pero solo un tercio está en camino de alcanzarlo.
El 90% de los países tienen un objetivo nacional de biodiversidad, pero solo un tercio está en camino de alcanzarlo.
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