Más de 28 000 especies de todo el mundo están amenazadas, según la Lista Roja de Especies Amenazadas elaborada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La lista, actualizada el jueves por la noche, ha evaluado el riesgo de extinción de casi 106 000 especies y ha determinado que más de una cuarta parte se encuentra en peligro.
Si bien estimaciones recientes muy llamativas sitúan en hasta 1 millón de especies en riesgo de extinción, estas se basaban en aproximaciones, mientras que la UICN utiliza criterios rigurosos para evaluar cada especie, lo que la convierte en la guía de referencia mundial sobre el riesgo de extinción de la biodiversidad.
En esta actualización, 105 732 especies fueron clasificadas desde la categoría de preocupación menor (poco o ningún riesgo de extinción) hasta la de en peligro crítico (un riesgo de extinción extremadamente alto) y la de extinta (el último individuo de la especie ha desaparecido).
Esta actualización de la Lista Roja no contiene muchas buenas noticias. El número total de especies amenazadas asciende a 28 338 (es decir, el 27 % de las evaluadas) y se registra la extinción de 873 especies desde el año 1500.
Estas cifras parecen pequeñas si se piensa en el millón de especies estimadas en riesgo de extinción, pero solo alrededor del 1 % de los animales, hongos y plantas del mundo han sido evaluados formalmente en la Lista Roja de la UICN. A medida que se evalúen más especies, el número de especies amenazadas sin duda seguirá aumentando.
En esta actualización se añadieron a la Lista Roja más de 7 000 especies de todo el mundo. Entre ellas se incluyen 501 especies australianas, desde libélulas hasta peces.
La anguila de aleta corta (Anguilla australis) ha sido evaluada como casi amenazada debido a la deficiente gestión del agua y de los ríos, la tala de terrenos, la escorrentía de nutrientes y las sequías recurrentes.
También se evaluaron por primera vez veinte libélulas australianas, entre ellas cinco especies con áreas de distribución restringidas amenazadas por la pérdida y degradación de su hábitat. La expansión urbana y minera representa graves amenazas para la libélula de alas veloces occidental (Lathrocordulia metallica), que solo se encuentra en Australia Occidental.
La difícil situación de las rayas rinoceronte
Coordino las evaluaciones de la Lista Roja de tiburones y rayas de la UICN. Motivo de especial preocupación en esta actualización es la situación de algunos peces únicos y extraños: los peces guitarra cuña y los peces guitarra gigantes, conocidos colectivamente como «rayas rinoceronte».
Este grupo de rayas de aspecto tiburonesco, que se distribuyen desde Australia hasta el Atlántico oriental, se encuentran peligrosamente cerca de la extinción. Las seis especies de peces guitarra gigantes y nueve de cada diez peces guitarra cuña están en peligro crítico.
Si bien las poblaciones de rayas rinoceronte se encuentran en una situación comparativamente buena en Australia, no ocurre lo mismo en el resto de su área de distribución en el Indopacífico y, en algunos casos, en el Atlántico oriental, donde están sometidas a una explotación intensa y, a menudo, no regulada.
La precaria situación de las rayas rinoceronte se debe a la pesca excesiva por su carne y sus valiosas aletas. Su carne suele consumirse o comercializarse a nivel local y, junto con otros tiburones, rayas y peces óseos, constituye una parte importante de los medios de vida costeros y de la seguridad alimentaria en los países tropicales. Sus aletas se comercializan internacionalmente para satisfacer la demanda sopa de aleta de tiburón. Las «aletas blancas» de las rayas rinoceronte son muy apreciadas en el comercio y pueden alcanzar un precio cercano a casi 1000 USD por kilogramo.
Esta explotación de una parte del cuerpo pequeña pero de alto valor sitúa a las rayas rinoceronte, en más de un sentido, junto a los rinocerontes.
Dos especies en particular podrían estar muy cerca de la extinción. El pez cuña payaso (Rhynchobatus cooki) del archipiélago indomalayo se ha observado solo una vez en más de 20 años, cuando un investigador local fotografió un ejemplar muerto en un mercado de pescado de Singapur.
La raya falso tiburón (Rhynchorhina mauritaniensis) solo se conoce en una localidad de Mauritania, en África Occidental, y no se han registrado avistamientos recientes. Es probable que la pesca intensiva haya causado un daño grave; el número de pequeñas embarcaciones pesqueras en Mauritania aumentó de 125 en 1950 a casi 4000 en 2005.
Este aumento del esfuerzo pesquero se refleja en las naciones tropicales del Indopacífico occidental, donde se encuentra la mayoría de las rayas rinoceronte.
La conservación eficaz de las rayas rinoceronte requerirá un conjunto de medidas que actúen de forma coordinada: protección nacional de las especies, gestión del hábitat, reducción de la captura accesoria y restricciones al comercio internacional. No se trata de soluciones rápidas y sencillas; todas dependerán de una aplicación y un cumplimiento eficaces de la normativa.
Los desafíos de salvar a las rayas rinoceronte ilustran la enorme tarea de hacer frente a la crisis actual de extinción. Pero el coste de la inacción es aún mayor: la pérdida acelerada de biodiversidad y, con el tiempo, el colapso de los ecosistemas de los que dependemos.






