Después de que la sequía que devastó algunas zonas de Etiopía en 2017 arrasara con los cultivos del agricultor Manza Bulacho, este padre de 10 hijos esperaba que una vaca le permitiera salir adelante.
Bulacho, de 42 años, que vive cerca de la ciudad de Arba Minch, en el sur de Etiopía, se incorporó a un programa que le ayudó a pedir un préstamo para comprar una vaca lechera y asegurarla.
Le dijeron que la leche le proporcionaría unos ingresos muy necesarios, de hasta 300 birr (10,45 dólares) al día.
Mientras el cambio climático pone a prueba los medios de vida de los agricultores y pastores, este innovador programa busca fomentar una cultura del ahorro y los microseguros, pero no todo ha salido bien.
El proyecto, dirigido por la organización sin fines de lucro Farm Africa, con sede en el Reino Unido, organiza a los agricultores en grupos de ahorro y los pone en contacto con empresas de microfinanzas que les conceden préstamos para comprar vacas y obtener ingresos adicionales.
Después contratan pólizas de seguro para garantizar que puedan seguir pagando sus préstamos si mueren sus vacas.
Sin embargo, algunos agricultores se quejan de que iniciativas de este tipo, impulsadas por el mercado, hacen esperar demasiado a los participantes para recibir el dinero.
Un año después, tras varios intentos de inseminación, la vaca de Bulacho aún no había parido y, por tanto, no había producido ni una gota de leche.
Con el costo adicional de mantener la vaca y sin ninguno de los ingresos extra que esperaba, a Bulacho le costaba pagar sus facturas. «Les dije que se llevaran esta vaca», afirmó.
Melese Olte, de 32 años, otro agricultor de la región de Arba Minch, intentó tres veces que su vaca quedara preñada para que pudiera dar leche, pero nunca lo consiguió. La vaca murió unos meses después, dijo.
La póliza de seguro que contrató a través del programa garantizaba el pago de una reclamación en un plazo de 72 horas, pero, según dijo, tardó más de cinco meses en recibir el dinero.
Mientras tanto, todavía tenía que amortizar, con intereses, el préstamo que había obtenido inicialmente para comprar la vaca.
Problemas tecnológicos
Según Farm Africa, desde el lanzamiento del proyecto en 2015 se han creado más de 340 asociaciones de ahorro y préstamo comunitarias, a través de las cuales los hogares han ahorrado más de 100.000 dólares y los agricultores han obtenido casi 70.000 dólares en préstamos.
Dereje Agizi, coordinador de proyectos de la organización de ayuda Mercy Corps, uno de los socios de Farm Africa, dijo que los problemas que tuvieron Bulacho y Olte eran poco frecuentes y podían deberse a «la edad de la vaca y una alimentación deficiente».
«Casi todas las vacas compradas en el mismo lugar y al mismo tiempo han parido», dijo Agizi por correo electrónico.
Añadió que cientos de agricultores habían contratado un seguro y que los cinco que hasta entonces habían presentado reclamaciones habían recibido una indemnización.
Nyala Insurance S.C., con sede en Adís Abeba y proveedora del seguro para el ganado, dijo que se habían retrasado los pagos a algunos agricultores.
Solomon Zegeye, responsable del negocio de microseguros de la empresa, dijo que se debió principalmente a la tecnología que usan los agentes de Nyala sobre el terreno para registrar y presentar las reclamaciones.
«La realidad era que los agentes de ventas que introducían en la aplicación los datos del ganado asegurado no lo hacían correctamente», dijo por correo electrónico a la Fundación Thomson Reuters.
Añadió que la empresa trabaja para que el software sea más fácil de usar y, al mismo tiempo, ofrece más formación a sus agentes.
Tsegalem Hailemichael, del Ministerio de Ganadería y Pesca en la zona de Arba Minch, también señaló que, en general, los agricultores carecen de conocimientos sobre cómo cuidar a las vacas, lo que podría dificultar que algunos se beneficien de este tipo de proyectos.
Dijo que los agricultores deberían recibir «una formación adecuada y continua» sobre cómo mantener sanas a sus vacas y reconocer cuándo están listas para la inseminación.

Ampliar los beneficios
Aunque alrededor del 80 % de la población de Etiopía se gana la vida con la agricultura y el pastoreo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los seguros agrícolas y ganaderos siguen siendo un sector incipiente en el país.
Esto significa que los nuevos programas basados en seguros se toparán inevitablemente con obstáculos, dijo Negusu Aklilu, de Farm Africa, quien dirige el proyecto de seguros ganaderos en Etiopía.
«Lo importante es aprender de esas experiencias y mejorar el servicio», dijo.
Según Zegeye, de Nyala Insurance, uno de los resultados de la iniciativa, que termina en junio, es que incluso agricultores ajenos al proyecto ahora se acercan a las aseguradoras para preguntar por la cobertura de sus animales.
Dijo que la demanda ha sido tan alta que Nyala está ampliando su servicio a zonas alrededor de Arba Minch para cubrir hasta 5.000 cabezas de ganado.
Zegeye añadió que se espera que el creciente interés motive a las instituciones de microfinanzas y a las compañías de seguros a hacer más para dotar a los agricultores etíopes de las herramientas financieras que necesitan para adaptarse al cambio climático.
Pero Aklilu, de Farm Africa, no cree que esa tarea deba dejarse en manos del sector privado.
«El gobierno debe crear incentivos o mecanismos que animen a las empresas ... a asegurar a quienes no tienen seguro», dijo.
Al final, el agricultor Bulacho se quedó con su vaca. Se espera que para dentro de unos meses dé a luz, y quizá entonces por fin obtenga la leche que podría ayudarle a salvar sus medios de vida.
«Solo Dios sabe qué depara el futuro. No tengo nada que decir sobre lo que podría pasarle a la vaca», añadió.





