Ciudad de México ha emprendido una batalla contra los residuos plásticos. Una década después de que las autoridades empezaran a cobrar a los compradores por las bolsas, aprobó la prohibición de varios artículos de plástico de un solo uso.
Las bolsas de plástico desaparecerán de las tiendas de la ciudad antes del próximo año. Y, a partir de 2021, los artículos de un solo uso, como cubiertos, pajitas, vasos y globos, serán ilegales.
El gobierno afirma que aplicará gradualmente la nueva legislación para dar tiempo a las empresas —incluidos los numerosos vendedores de comida callejera de Ciudad de México— a encontrar alternativas a los envoltorios de plástico.
Con una población de casi 9 millones de personas, Ciudad de México solo queda por detrás de Nueva York en cuanto a generación de residuos.
Su decisión de tomar medidas contra los plásticos de un solo uso sigue las iniciativas de otros 27 países que ya han aplicado prohibiciones o restricciones.
Trenes del metro impulsados por residuos
Ciudad de México genera un total estimado de 13.000 toneladas de residuos cada día, y el reciclaje solo se ha vuelto obligatorio recientemente.

«Necesitamos un cambio cultural, con campañas educativas para cambiar nuestros hábitos de consumo», afirma Gabriela Evia, de la Alianza México Sin Plástico.
Los grupos ecologistas quieren ahora que el gobierno federal de México extienda a todo el país la prohibición de los plásticos de un solo uso.
Cambiar el rumbo de los residuos plásticos
En su informe La nueva economía de los plásticos, el Foro Económico Mundial afirma que se desperdicia el 95% del valor económico de los envases de plástico producidos en todo el mundo debido a las bajas tasas de reciclaje y reutilización.
Cada año, el mundo produce más de 300 millones de toneladas de envases de plástico. Un tercio nunca llega a ser recogido por el sistema de gestión de residuos, y gran parte acaba en nuestros océanos.
Según el Foro, crear una economía circular para el plástico permitiría que el reciclaje y la reutilización invirtieran la situación actual: se recuperaría la mayor parte de los residuos plásticos y se usaría para fabricar nuevos productos, lo que reduciría las emisiones de dióxido de carbono y eliminaría la contaminación del mar.
El año pasado, el Foro puso en marcha la Alianza Global para la Acción contra el Plástico con el apoyo de los gobiernos de Canadá y el Reino Unido, así como de Coca-Cola, Pepsi y Dow Chemical. La alianza pretende desarrollar proyectos que ayuden a los países a abordar los residuos plásticos.






