Los bovinos que eructan son uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. El ganado criado para la producción representa el 14.5% de todas las emisiones relacionadas con la actividad humana, y las vacas representan, con mucho, la mayor proporción de ese total.
Aunque las dietas veganas están en auge en países como el Reino Unido y Estados Unidos, y las alternativas a la carne están cada vez más disponibles, la ganadería bovina sigue muy extendida.
Por ello, la atención se ha centrado en reducir el volumen de metano que producen las vacas, actuando sobre sus microbios intestinales.
Los investigadores analizaron más de 1000 vacas en granjas de toda Europa y constataron que una gran proporción de sus bacterias intestinales era común. Mediante inocular a las crías con probióticos específicos, los científicos sugieren que la mezcla de microbios podría modificarse y limitar el volumen de metano producido. Al eliminar las bacterias intestinales más perjudiciales, las emisiones podrían reducirse a la mitad, afirman.
¿Vacas respetuosas con el medio ambiente?
Los investigadores afirman que las bacterias productoras de gases en el sistema digestivo de las vacas están relacionadas con su composición genética. A largo plazo, esto podría significar que algunos de los microbios más problemáticos podrían eliminarse mediante la cría selectiva.
Estudios previos han sugerido que añadir algas marinas al pienso del ganado también podría ser una forma de reducir el volumen de metano producido. Además, podría ayudar a que las vacas crezcan más y sean más fuertes. Sin embargo, aún quedan dudas sobre cómo funcionaría en la práctica: cultivar algas marinas a la escala necesaria probablemente resulte problemático y perjudicial para el medio ambiente en sí mismo.
Rumiando sobre las tripas de las vacas
No mitigar los efectos del cambio climático es una de las principales amenazas que enfrenta el planeta, según el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial. Y el metano es una de las mayores causas del problema, después del dióxido de carbono, más comúnmente debatido.
Dado el enorme número de vacas que hay en el mundo, criadas para carne y leche, científicos valientes han dedicado mucho tiempo a investigar sus eructos.
Pero, por desgracia, parece que estas no son las únicas emisiones bovinas de las que debemos preocuparnos: la orina del ganado también es un agente contaminante del clima. Esta orina libera óxido nitroso, otro gas nocivo, especialmente en pastos de mala calidad, según han demostrado nuevas investigaciones.
¿Hamburguesa vegetal, alguien?








