Londres se convertirá en la primera Ciudad Parque Nacional del mundo. Quiere apoyar la naturaleza siguiendo principios similares a los de los parques nacionales del mundo y promoviendo los espacios verdes como algo esencial para la salud, el disfrute y la conservación. Porque la naturaleza es una «necesidad», no un «lujo», según la Fundación Ciudad Parque Nacional.
Para alcanzar su objetivo de que el 50 % de su superficie sean espacios verdes para 2050, Londres pide a sus habitantes que conviertan una zona «gris» en un espacio verde. Pueden, por ejemplo, levantar el pavimento de la entrada de sus casas o sustituir las tarimas del jardín por césped. También se ha reiterado el llamamiento a hacer agujeros en las vallas de los jardines para que los erizos puedan desplazarse libremente. El Fondo Ciudad más Verde, de 12 millones de libras esterlinas, creado por el Ayuntamiento de Londres, incluye 5 millones de libras disponibles para apoyar la plantación comunitaria de árboles y 1,5 millones para crear nuevos bosques.
Los beneficios para la salud de los espacios verdes en las zonas urbanas son numerosos, y las investigaciones muestran que reducen el riesgo de obesidad, mala salud mental y muerte prematura. Invertir en la naturaleza también resulta rentable desde el punto de vista fiscal: por cada libra esterlina que se gasta en árboles, el Reino Unido ahorra 7 libras en costos sanitarios, energéticos y medioambientales, según Natural England.
Con una cobertura verde actual del 47 %, el Gran Londres ya es una de las ciudades más vegetadas del mundo. Un tercio de la ciudad son espacios verdes públicos, mientras que otro 14 % de la vegetación se encuentra en jardines privados. En comparación, solo el 10 % de París y el 27 % de Nueva York son zonas verdes, según el Foro de Cultura de las Ciudades del Mundo.
Pero Londres afronta desafíos. Se prevé que su población aumente en 2 millones para 2040, hasta alcanzar los 11 millones. Tendrá que construir miles de viviendas más y, al mismo tiempo, preservar los hábitats naturales. Una solución consiste en que las promotoras inmobiliarias integren la conservación en la construcción. Berkeley Homes es una de las empresas que lo hace. Su proyecto Kidbrooke Village incluye un parque de 50 acres, y las viviendas ocupan solo el 35 % del terreno. Como parte de su complejo Woodberry Down, terminado en 2016, la empresa también ayudó a financiar una reserva natural que incluye 27 acres de humedales y que fue inaugurada por Sir David Attenborough.
Londres también combate la contaminación tóxica del aire, que contribuye a 9.000 muertes prematuras cada año, según el King's College de Londres. La ciudad supera habitualmente los límites legales de la UE para los niveles de dióxido de nitrógeno. Como parte de su misión de reverdecimiento, el Ayuntamiento de Londres promueve la instalación de muros vivos —vegetación vertical— cerca de carreteras transitadas para reducir las emisiones de CO2 y absorber otros contaminantes.
Los techos verdes también forman parte del plan. Cultivar plantas sobre nuestras cabezas puede reducir el efecto de isla de calor urbana, mantener bajas las temperaturas del aire y disminuir el consumo de energía para la refrigeración. Los techos con vegetación también absorben el agua de lluvia y atraen aves y abejas.
La mitad de la población mundial vive en zonas urbanas. Para 2050, lo hará 7 de cada 10 personas, según las Naciones Unidas. Más vegetación urbana ayuda a mantenernos sanos tanto a nosotros como a la fauna local.
Londres se estrenará como Ciudad Parque Nacional en julio, con un festival de una semana. La ciudad anima a sus habitantes a organizar su propia ceremonia de inauguración y anunciarla en un mapa interactivo. La Fundación Ciudad Parque Nacional espera que Londres sea la primera de 25 ciudades del mundo en adoptar ese nombre para 2025.





