Por qué vivir cerca de los bosques puede beneficiar tu salud mental

Leaf covered road is pictured on a sunny autumn day in a forest outside Almaty, Kazakhstan October 10, 2017. REUTERS/Shamil Zhumatov - RC13C8A29F20
To combat the ill-effects of city living, some cities have built parks and urban green spaces.Image: REUTERS/Shamil Zhumatov
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Es hora punta y estás apretujado dentro de un vagón de tren, con la axila de un desconocido pegada a la cara. ¿Te sientes relajado?

Los estudios han demostrado que la invasión reiterada del espacio personal en las ciudades puede activar el sistema de amenaza del cerebro, lo que nos hace sentir estrés.

Otros factores, como el contacto constante con desconocidos y el ruido del tráfico, contribuyen a que los habitantes de las ciudades sean quienes más probablemente sufran de estrés crónico.

Los trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, así como la esquizofrenia, son hasta un 56 % más frecuentes en entornos urbanos que en zonas rurales.

Para combatir los efectos perjudiciales de la vida en la ciudad sobre la salud mental y física, algunas ciudades han creado parques y espacios verdes urbanos.

En Japón, cuya capital, Tokio, es la ciudad más grande del mundo, se practica el shinrin-yoku, o «baño de bosque», desde principios de la década de 1980.

El baño de bosque consiste simplemente en pasar tiempo en un entorno arbolado, ya sea sentado o caminando, y se ha comprobado que puede reducir la presión arterial y los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

¿Qué es lo mejor para tu cerebro?

Aunque se ha demostrado que los baños de bosque tienen efectos positivos para la salud, científicos de Alemania quisieron demostrar el efecto de los bosques y los espacios verdes urbanos sobre la estructura misma del cerebro de quienes viven en ciudades.

Analizaron secuencias de imágenes cerebrales de 341 residentes mayores de Berlín, centrándose especialmente en la amígdala, la parte del cerebro que controla nuestras respuestas de miedo y está relacionada con los trastornos de estrés y ansiedad.

Investigaciones anteriores han demostrado un aumento de la actividad relacionada con el estrés en la amígdala entre los habitantes de las ciudades. Por eso, investigadores del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano de Berlín quisieron averiguar si la salud de la amígdala de los participantes variaba según la zona de la ciudad en la que vivían.

Descubrieron una fuerte correlación entre vivir a menos de 1 km de los bosques en las afueras de la ciudad y tener una amígdala más saludable. La salud de la amígdala se evaluó según su integridad estructural, teniendo en cuenta aspectos como el volumen de materia gris y el nivel de interacción en esa parte del cerebro.

Curiosamente, no se observó ningún beneficio perceptible por vivir cerca de un espacio verde urbano, como un parque de la ciudad.

Image: revista Scientific Reports

Los investigadores, cuyo artículo sobre los resultados se publicó en la revista Scientific Reports, sugieren que esto podría deberse a que los bosques suelen ser espacios más grandes.

Además, los bosques suelen encontrarse en las afueras de las ciudades, como en Berlín, donde hay menos gente, menos tráfico aéreo y menos contaminación atmosférica.

¿Es hora de mudarse al bosque?

Las personas que viven cerca de los bosques tienen una amígdala más saludable, lo que significa que son menos propensas a los trastornos de estrés y ansiedad que controla esta parte del cerebro.

Pero antes de que todos nos mudemos al bosque, los científicos alemanes responsables de esta investigación advierten que una correlación no implica necesariamente causalidad: es posible que las personas con una amígdala saludable elijan vivir cerca de los bosques.

Sin embargo, los investigadores reconocen que esto es poco probable.

Con la ONU pronosticando que dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades en 2050, frente a poco más de la mitad en la actualidad, los investigadores dicen que es urgente seguir investigando.

Afirman que, si logramos identificar las características geográficas concretas que más favorecen la salud cerebral, quizá podamos empezar a diseñar nuestras ciudades de manera que mejore la salud mental de las personas.

Mientras tanto, dar un paseo entre los árboles en vez de apretujarse en un tren de metro podría ser un buen comienzo.

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