Una cuarta parte de las tierras tropicales del mundo podría desaparecer a finales de siglo si no se frena el consumo mundial de carne y lácteos, lo que provocaría la pérdida generalizada de especies y de sus hábitats.
Según un nuevo informe publicado en Global Environmental Change, en 80 años, el nueve por ciento de algunas de las tierras naturales más biodiversas del planeta, el 95 por ciento de las cuales se encuentra en los trópicos, será despejado para uso agrícola a medida que crezca la demanda de productos de origen animal. Los investigadores afirman que la solución es sencilla: el mundo puede proteger sus ecosistemas naturales biodiversos mediante un cambio en la alimentación.
«Reducir el consumo de carne y lácteos tendrá efectos positivos en las emisiones de gases de efecto invernadero y en la salud humana. También contribuirá a la biodiversidad, que debe conservarse para garantizar la alimentación de la creciente población mundial. Cambiar nuestra dieta conducirá a un futuro más sostenible y complementará los objetivos de seguridad alimentaria al tiempo que aborda las desigualdades alimentarias mundiales», afirmó Roslyn Henry, autora principal del estudio.
En total, sustituir la carne por alternativas de origen vegetal reducirá en un 11 por ciento la demanda mundial de tierras agrícolas, un desafío importante a medida que aumentan los niveles de ingresos en el mundo y, con ellos, la demanda de carne, leche y azúcar refinado.
Para comprender cómo los hábitos de consumo de alimentos afectan a las especies en zonas biodiversas que albergan una gran variedad de mamíferos, aves, anfibios y especies vegetales, los investigadores analizaron un «modelo espacialmente explícito de sistemas globales de alimentos y tierras». Sus resultados varían según la especie, lo que, según los investigadores, sugiere que el cambio en el uso de la tierra será específico de cada taxón.
Sin embargo, reducir por sí solo el consumo de carne no basta para mitigar los efectos del cambio climático. Se demostró que los sistemas de alimentación industrial reducen la expansión agrícola, pero agravan la degradación ambiental al emitir niveles elevados de contaminantes agrícolas, como los fertilizantes.
El estudio se publica tras un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado la semana pasada, que identificó la reducción del consumo de carne como una iniciativa importante para mitigar el cambio climático con el fin de mantener el calentamiento del planeta por debajo de 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Para ello, las tierras deben gestionarse de forma más sostenible con el fin de liberar menos carbono. Las comunidades agrícolas necesitan cambiar el uso que dan a la tierra, por ejemplo, mejorando el acceso a «servicios agrícolas y reforzando la seguridad de la tenencia de la tierra», informó en su momento The Guardian. Como señala la BBC, estas estrategias no significan que todas las personas deban hacerse veganas o vegetarianas, pero reducir el consumo de carne puede disminuir significativamente la tierra destinada a fines agrícolas.
Con los niveles actuales, se prevé que el consumo mundial de determinadas carnes aumente casi un 90 por ciento entre 2010 y 2050, según un informe del World Resources Institute. Con una población mundial que se prevé que alcance casi los 10 000 millones en 2050 —unos 3 000 millones más de bocas que en 2010—, los expertos afirman que alejarse de los productos de origen animal y optar por alimentos de origen vegetal ayudará a cerrar las brechas de sostenibilidad en las estrategias de alimentación, uso de la tierra y mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero.


