Publicado en 2020, actualizado en diciembre de 2022.
Según la ONU, un millón de especies animales y vegetales podrían desaparecer para siempre.
La pérdida de hábitat sigue siendo una amenaza importante.
Sin embargo, las labores de conservación están ayudando a algunas especies a alejarse del borde de la extinción.
Hasta un millón de especies animales y vegetales podrían enfrentarse a la extinción, según un estudio de 2019. La ONU advierte que este dramático deterioro de la salud de la biodiversidad mundial constituye una crisis en sí mismo y una amenaza para el bienestar de la población del planeta. Además, supone un riesgo muy inmediato para la seguridad alimentaria mundial y la actividad económica.
Desde el siglo XVI, han desaparecido cientos de especies de vertebrados, casi todas debido a cambios relacionados con la actividad humana, como la pérdida de hábitat o la caza excesiva. La amenaza persiste: alrededor del 40 % de los anfibios, el 33 % de los mamíferos marinos y el 14 % de las aves afrontan un futuro incierto.
Dicho esto, ha habido muchos éxitos notables en materia de conservación. También se han descubierto varios animales que se creían extintos. Estos son seis ejemplos de lo que suele denominarse especies Lázaro: especies que aparentemente han vuelto de entre los muertos.
1. Musaraña elefante
La última vez que alguien registró un avistamiento de la musaraña elefante somalí fue hace casi 50 años. Después, se dio por hecho que se había extinguido. En agosto de 2020, un equipo de investigadores y académicos informó de que estas criaturas diminutas y de aspecto peculiar seguían vivas y en buen estado. También conocido como sengi somalí, este animal del tamaño de un ratón, con su característica nariz alargada, prospera en toda la región del Cuerno de África.
2. Escinco terrorífico
En 1872, el botánico francés Benjamin Balansa registró el descubrimiento de un lagarto durante una visita al territorio francés de Nueva Caledonia, en el Pacífico. Con unos 50 cm de longitud, probablemente no era muy difícil de detectar. Sin embargo, el escinco terrorífico —la parte de «terrorífico» de su nombre alude a su boca llena de dientes voraces— no volvió a ser visto. Al menos hasta 2003. Tras redescubrirlo, los científicos siguen investigándolo para conocerlo mejor.
3. Almiquí de Cuba
Hay pocos mamíferos venenosos en el mundo; el almiquí de Cuba es uno de ellos. Pero durante un tiempo fue imposible encontrarlo. Aunque técnicamente nunca se extinguió, sus cifras son tan bajas y los avistamientos tan poco frecuentes que a menudo se creyó que sí. Los antepasados del almiquí cubano vivieron en la misma época que los dinosaurios: es «un fósil viviente que no ha cambiado mucho en millones de años», según la revista Scientific American. Su mordedura puede ser mortal, pero carece de la fuerza y la agilidad necesarias para defenderse o huir del peligro, lo que lo convierte en presa fácil de los depredadores. La deforestación también ha alterado su población.
4. Petrel de las Bermudas
El cahow, o petrel de las Bermudas, fue visto por última vez en la isla Nonsuch en 1620. Pero aquí, en 2020, puedes ver imágenes suyas en una cámara web. En la década de 1950 se observó a un pequeño número de estas aves anidando en el este de las Bermudas, y desde entonces la población se ha recuperado. El cahow es un ave que anida en madrigueras y gran parte de su hábitat natural ha sido destruido por la erosión marina y los huracanes. El Gobierno de las Bermudas construyó nuevos lugares de anidación, y también trasladó a Nonsuch polluelos de poblaciones ya establecidas.
5. Loro nocturno australiano
Se creía que otra ave esquiva, el loro nocturno australiano, se había extinguido tras el último avistamiento registrado en 1912. Luego, en 1990, se encontró un ejemplar en el estado de Queensland. Por desgracia, estaba muerto. Tuvieron que pasar otros 23 años antes de que un investigador avistara un ejemplar vivo. Para proteger a estas aves, se mantuvo en secreto el lugar exacto del avistamiento. Sus poblaciones están ahora sometidas a un seguimiento estrecho y viven en vastos santuarios de vida silvestre.
6. Paloma faisán de nuca negra
Los científicos observaron la paloma faisán de nuca negra a principios de este año, por primera vez desde 1882. Aunque los cazadores locales la han visto varias veces, los expertos saben poco sobre esta especie, que solo se encuentra en la isla Fergusson, en el archipiélago de D'Entrecasteaux, Papúa Nueva Guinea.
«Tras un mes de búsqueda, ver las primeras fotos de la paloma faisán fue como encontrar un unicornio», añadió John C. Mittermeier, director del programa Lost Birds de American Bird Conservancy y colíder de la expedición. «Es el tipo de momento con el que sueñas toda la vida como conservacionista y observador de aves».
El hallazgo decisivo se debió a un cazador local, Augustin Gregory, que había informado de que había visto y oído al ave varias veces en una zona concreta.




