América Latina y la paradoja de los desastres

América Latina y la paradoja de los desastres
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Desde terremotos y huracanes hasta inundaciones y deslizamientos de tierra, América Latina es una región propensa a los desastres naturales. Por lo general, cuando ocurre un desastre, los medios de comunicación cubren las historias más trágicas, los políticos se muestran muy preocupados, se moviliza la ayuda y se piden medidas de reducción de desastres; se introducen nuevas medidas de reducción de desastres y se asigna presupuesto.

Pero ¿cuánto tiempo dura esta sensación de urgencia? En poco tiempo, la historia de los afectados queda relegada por otros temas de actualidad. En pocos meses, los políticos tienen otras prioridades. Un año después del desastre, es posible que un puñado de medios den seguimiento con documentales sobre “lo que sucedió después”. Y, unos años más tarde, el desastre queda enterrado en la historia local. Entonces, ¿qué ocurre con el presupuesto para la reducción de desastres?

Si las medidas son buenas y logran reducir el riesgo, podemos disfrutar de “años de calma” en los que, aunque sobrevengan desastres, las consecuencias son mínimas. Los políticos se preocupan menos y es probable que el presupuesto para las medidas de reducción de desastres se recorte, porque ya no es “urgente”.

Esta es la paradoja de la reducción del riesgo de desastres: cuanto más éxito tienen las medidas de reducción del riesgo de desastres, mayores son las probabilidades de que disminuyan el presupuesto y la financiación destinados a ellas. Como resultado, las medidas importantes y necesarias para la reducción de desastres no se mantienen, lo que nos hace cada vez más vulnerables a la Madre Naturaleza.

He participado en políticas de reducción de desastres en Japón, donde me ha costado asegurar un presupuesto adecuado para la reducción de desastres. Me he enfrentado a muchas críticas que consideran un despilfarro prepararse para los desastres cuando no podemos tener un 100% de certeza de que vayan a producirse. Para responder a estas críticas y evitar que los responsables de las políticas pierdan su compromiso, la solución es aumentar la concienciación pública sobre los desastres. No es una tarea fácil, ya que hay muchas otras campañas públicas que compiten por captar apoyo.

Se han elaborado numerosos materiales educativos para aumentar la concienciación pública sobre los desastres. Sin embargo, con frecuencia el público no acepta seriamente estos materiales y no han llevado a acciones preventivas. Para abordar este problema, en Japón se ha puesto en marcha un nuevo programa denominado el proyecto Ichi-Nichi-Mae (“el día antes de que golpeara el desastre”) de concienciación sobre desastres, adopta un enfoque diferente. Este programa presenta entrevistas con personas que han sufrido gravemente un gran desastre. Se les hace la siguiente pregunta: ¿Qué harías si volvieras al día anterior al desastre?

Como parte del proyecto, se recopilan las historias personales breves más impactantes, que ofrecen pistas para futuras acciones preventivas. Este enfoque se ha utilizado en Japón en seminarios de concienciación sobre desastres y podría resultar útil en América Latina. Considero que el Foro Económico Mundial sobre América Latina en Perú brindará la oportunidad de debatir, entre distintos países, medidas para mejorar la capacidad de la región para resistir el próximo desastre.

Autor: Satoru Nishikawa, director general de Auditoría, Japan Water Agency (JWA), es miembro del Consejo de la Agenda Global sobre Riesgos Catastróficos y participará en el Foro Económico Mundial sobre América Latina 2013

Imagen: Barcos de pesca en tierra seca, dejados por las olas tras un terremoto en Talcahuan REUTERS/Victor Ruiz Caballero

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