Revertir el cambio climático acelerado sigue siendo un sueño lejano, pero mediante la adopción de prácticas constructivas de mitigación y adaptación climáticas, las personas pueden ser más resilientes ante las crisis climáticas.
Se ha demostrado que las transferencias de efectivo a quienes sufren desastres provocados por el clima empoderan económicamente a las personas y minimizan los efectos de una crisis climática.
Descubre cómo estos países utilizan transferencias anticipadas de efectivo para ayudar a las personas vulnerables a hacer frente a las crisis climáticas.
La alteración ecológica está en pleno apogeo. Los desastres provocados por el clima, entre ellos las sequías crónicas, las olas de calor extremo, las lluvias torrenciales y el rápido deshielo de los glaciares, son cada vez más impredecibles y violentos. Revertir por completo el cambio climático acelerado sigue siendo un sueño lejano, pero mediante la adopción de prácticas constructivas de mitigación y adaptación climáticas, las personas pueden ser más resilientes ante las crisis climáticas.
Gran parte de la atención se ha centrado en las prácticas de mitigación climática, es decir, en reducir el flujo de gases de efecto invernadero a la atmósfera sustituyendo los combustibles fósiles por energías renovables. Sin embargo, la adaptación es otro aspecto de la lucha contra el cambio climático.
Desigualdad en la mitigación y la adaptación
La mitigación sigue siendo una de las prácticas más populares para hacer frente a la crisis climática. Según la Climate Policy Initiative, más del 90 % de la financiación climática se destina a la mitigación, mientras que una pequeña parte restante se dedica a la adaptación y a iniciativas de resiliencia.
Las Naciones Unidas han pedido un reparto 50/50 entre mitigación y adaptación para que la financiación climática tenga un mayor impacto. Según el Informe sobre la brecha de adaptación del PNUMA, los costes anuales de adaptación en los países afectados por el estrés climático se mantienen en torno a los 70.000 millones de dólares y se prevé que se disparen hasta la enorme cifra de entre 140.000 y 300.000 millones de dólares en 2030.
Adaptación mediante transferencias de efectivo
Adaptarse a la vida en un clima turbulento implica desarrollar resiliencia ante patrones meteorológicos impredecibles. En momentos de alteraciones climáticas y presupuestos limitados en los países en desarrollo, se necesitan formas más eficaces de apoyar a las personas vulnerables.
En el pasado, las técnicas de adaptación climática, como la construcción de un dique, han detenido el ascenso del nivel del mar en zonas costeras vulnerables. Por ejemplo, en la región de Keti Bundar, en el sur de Pakistán, la estrategia del gobierno provincial de construir un dique de protección ayudó a las comunidades costeras a mantener sus medios de vida y su resiliencia. Sin embargo, ahora existe un enfoque más sencillo de adaptación que proporciona transferencias de efectivo justo a tiempo a las personas vulnerables que viven en zonas críticas para el clima. Quienes las reciben pueden utilizar el dinero para mejorar su resiliencia cuando se producen desastres provocados por el clima. Empoderar económicamente a las personas minimiza automáticamente los efectos de cualquier crisis climática.

El efectivo sigue siendo la forma de pago preferida, ya que permite a las personas comprar lo que necesitan con urgencia, en lugar de lo que personas ajenas a la comunidad creen que necesitan sin conocer la situación sobre el terreno.
Entonces, ¿qué países utilizan transferencias anticipadas de efectivo para ayudar a las personas vulnerables a hacer frente a las crisis climáticas?
Medidas preventivas de transferencia de efectivo en Bangladesh
En julio de 2020, las previsiones basadas en datos en algunas zonas de Bangladesh mostraron que muchos hogares estaban a punto de sufrir graves inundaciones. Como respuesta de adaptación, el Programa Mundial de Alimentos envió a más de 23.000 hogares alrededor de 53 dólares a cada uno unos días antes y durante las inundaciones. En este caso, el momento es lo más importante: recibir dinero en efectivo, incluso un día antes de sufrir un desastre provocado por el clima, aumenta significativamente la resiliencia. Esta iniciativa preventiva resultó ser una gran decisión, pese a que las inundaciones fueron las peores en una década. Las inundaciones de 2020 causaron daños sin precedentes, ya que un tercio de Bangladesh quedó bajo el agua. Los hogares que recibieron a tiempo una transferencia de efectivo tuvieron un 36 % menos de probabilidades de pasar un día sin comer que aquellos que no la recibieron. En el pasado, cuando las inundaciones azotaban Bangladesh, millones de personas se enfrentaban al hambre y a complicaciones de desnutrición a largo plazo durante periodos indefinidos.
Transferencias de efectivo incondicionales en Níger
Debido a las intensas sequías y a las malas condiciones del suelo, más de 13 millones de personas en Níger no tienen acceso a agua potable. A pesar de que la economía carece de fondos, el gobierno de Níger, con la ayuda del Programa Mundial de Alimentos (PMA), puso en marcha su propio programa de transferencias de efectivo anticipadas para responder a la escasez de agua. Mediante el Índice de Necesidades Hídricas basado en satélites, el gobierno de Níger detecta los recursos hídricos que disminuyen rápidamente en las zonas afectadas por el estrés climático. Cuando este índice muestra que el agua ha caído un 10 % por debajo de las necesidades agrícolas, activa automáticamente el envío de transferencias de efectivo incondicionales. Los resultados han sido extraordinarios. Según las autoridades de Níger, más de 100.000 personas vulnerables de cuatro aldeas han mejorado su resiliencia para hacer frente a los desastres provocados por el clima.
Las transferencias anticipadas de efectivo protegen los medios de vida en Etiopía
En los últimos tiempos, la crisis climática de Etiopía ha afectado considerablemente los niveles de producción alimentaria del país. Tras seis años de sequías consecutivas, más de 10 millones de personas necesitan asistencia humanitaria urgente. No obstante, gracias a la combinación de transferencias de efectivo oportunas y un sólido sistema de alerta temprana, el gobierno etíope protege ahora la vida y los medios de subsistencia de millones de personas en la región somalí. Las puntuaciones de consumo de alimentos (FCS) —un indicador utilizado para medir la inseguridad alimentaria— se mantuvieron en un «nivel aceptable» para el 91 % de quienes recibieron tanto efectivo anticipado como información de alerta temprana. Sobre la importancia de los sistemas de alerta temprana, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, afirma: «En un plazo de cinco años, todas las personas de la Tierra estarán protegidas por sistemas de alerta temprana».





