Julio de 2015 fue el mes más cálido jamás registrado en todo el planeta desde que existen registros, en 1880, según el último State of the Climate Report de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
La temperatura media de todas las superficies terrestres y marinas fue de 16,61 °C (61,86 °F), superando el récord establecido en 1998 en 0,08 °C (0,14 °F), y situándose 0,81 °C (1,46 °F) por encima del promedio del siglo XX.
El informe de la NOAA señala una serie de anomalías en el clima global. En Estados Unidos, el noroeste y el sureste registraron temperaturas cálidas, mientras que la región centro del país fue fría. Las precipitaciones récord en algunas zonas de California no aliviaron la sequía de largo plazo que todavía padece el estado. Mientras tanto, una cúpula de alta presión sobre Oriente Medio dio lugar a una de las temperaturas más extremas jamás registradas: 74 °C (165 °F) el 31 de julio.
El Niño, un fenómeno meteorológico irregular y una compleja serie de cambios climáticos, explica parte del aumento de las temperaturas. Entre sus efectos se encuentran la inversión de los patrones de viento en el Pacífico, la sequía en Australasia y lluvias intensas fuera de temporada en Sudamérica. Sin embargo, los científicos de la NOAA afirman que El Niño no puede explicar la magnitud del aumento de la temperatura y que este año va camino de convertirse en el más cálido desde que se recopilan registros globales.
Autor: José Santiago, Senior Associate, Public Engagement, Foro Económico Mundial.
Imagen: Espectadores se refrescan frente a ventiladores de nebulización en el Abierto de Australia. REUTERS/Bobby Yip




